AMPL. El TSJC condena al ex presidente de la Audiencia de Las Palmas a un año y 6 meses de suspensión para cargo público

El magistrado Javier Varona emite un voto particular al entender que la conducta de Martín "puede ser reprobable desde el punto de vista ético y social", pero no penal

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 15 (EUROPA PRESS)

La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) ha condenado al ex presidente de la Audiencia Provincial de Las Palmas, José Antonio Martín Martín, a suspensión para empleo o cargo público que implique el desempeño de funciones jurisdiccionales durante un año y seis meses por un presunto delito de actividades prohibidas a los funcionarios públicos.

La sentencia, dada a conocer hoy por el TSJC, cuenta con el voto particular del magistrado Javier Varona Gómez-Acedo, que discrepa al entender que la conducta de Martín --apartado en sus funciones tras ser acusado de haber otorgado favores judiciales al narcotraficante Rafael Bornia y hasta que se resuelva su situación penal y disciplinaria-- "puede ser reprobable desde el punto de vista ético, social o disciplinario", pero no penal, por lo que entiende que la resolución debía finalizar con un fallo absolutorio.

En su sentencia, la Sala de lo Civil condena también a Martín a una pena de 8 meses de multa con una cuota diaria de 30 euros (7.200 euros aproximadamente), así como el abono de la mitad del total de las costas procesales causadas. Igualmente, condena al empresario Wilebaldo Luis Yanes, como autor por cooperación necesaria criminalmente responsable de un delito de actividades prohibidas a los funcionarios a la pena de multa de 5 meses con una cuota diaria de 30 euros (4.500 euros aproximadamente), y suspensión para empleo o cargo público durante 8 meses, así como el abono de la mitad del total de las costas procesales.

La resolución se pondrá en conocimiento del Consejo General del Poder Judicial (Servicio de Inspección y Comisión Disciplinaria) y, una vez firme, se hará saber a dicho organismo con remisión de la que pudiera dictarse, en su caso, por la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo.

Así pues, la Sala considera probado que el acusado Luis Yanes mantenía, desde hace mucho tiempo, una "intensa relación de amistad" con el magistrado Martín Martín. Al mismo tiempo Luis Yanes, dedicado desde hace tiempo al ejercicio de actividades comerciales y empresariales, mantenía relaciones comerciales con Julio Bornia Bordón, a quien conoce desde el año 2001. Desde principios de 2005, Julio Bornia Bordón, al conocer la amistad que une al empresario con el entonces presidente de la Audiencia Provincial de Las Palmas le explicó la situación en la que se encontraba su hermano Rafael Bornia Bordón, en prisión provisional imputado por un presunto delito de tráfico de drogas.

De hecho, su situación estaba pendiente de revisión ante la Audiencia Provincial de Las Palmas en virtud de la interposición de recursos de apelación. Así, desde aquella fecha, Julio Bornia Bordón intentó, "utilizando a Wilebaldo Luis Yanes, una serie de maniobras tendentes a buscar un contacto directo con José Antonio Martín y poder, de esta forma, expresarle su deseo de que su hermano Rafael fuese puesto en libertad, y obtener del magistrado la información y el asesoramiento preciso en orden a la estrategia procesal que debería seguir para obtener su libertad".

De esta manera, la Sala sostiene que el 5 de mayo de 2005 Luis Yanes contactó telefónicamente con Martín confirmándole una cena previamente pactada con Julio Bornia para esa misma noche en un restaurante de Las Palmas de Gran Canaria. El 30 de mayo de 2005, Julio Bornia contactó telefónicamente con Luis Yanes intentando que éste se pusiera en contacto con el magistrado y concertase una cita para hablar con él.

De este modo, Wilebaldo Luis llamó a Martín a quien insistió en el deseo de Julio Bornia de hablar con él. La reunión tuvo lugar el mencionado día en el domicilio de Martín, donde Bornia facilitó al magistrado determinada documentación para que la estudiara y le insistió en lo "injusto" que le parecía la situación de prisión de su hermano Rafael.

Asimismo, en junio de 2005 se sucedieron las conversaciones entre las tres personas, y el 10 de junio en una conversación telefónica Julio Bornia le preguntó a Wilebaldo Luis Yanes si había algún avance en la gestión, informándole este último de que ésta estaba "estancada ante la enfermedad de la suegra" de Martín. Días después, Luis informó a Julio Bornia de que había entregado a Martín "nueva documentación", al tiempo que le trasmitió la "necesaria tranquilidad toda vez que el magistrado estaba haciendo todo lo que podía".

"DILE QUE NO SE ENROLLE"

Cuando se acercó el momento de la vista del recurso de apelación para tratar el tema de la puesta en libertad de Rafael Bornia, previsto para el día 28 de julio de 2005 en la Sección Primera de la Audiencia Provincial, el 27 de julio el magistrado llamó a Luis Yanes y le confirmó que la Sección encargada del recurso es la que él presidía y le dio "una serie de recomendaciones" para que se las trasmitiese a Julio Bornia Bordón y éste a su letrado en relación con la estrategia que debería seguir en la vista del recurso que se celebraría al siguiente día.

En concreto, según la Sala, le dijo: "dile que no se enrolle, que explique las cosas claritas y sencillas, confianza y seguridad. Que explique la procedencia del dinero, que lo explique clarito y sencillo. Que lo explique de palabra, pero de una forma sencilla sin rollos y que diga que está dispuesto a prestar una fianza, la cantidad que se le diga". "Bueno, pero dile eso, que no se enrolle y que lo explique sencillo. Porque si no predispone a la gente en contra, que se deje de rollos, vale".

Al finalizar la conversación telefónica Wilebaldo contactó con Julio Bornia a quien informó de lo asesorado por Martín. Al día siguiente, en los momentos previos a la celebración de la vista, el magistrado comentó al fiscal encargado del recurso, Javier García Cabañas, la posibilidad de que la Fiscalía, modificando su criterio, pidiese la libertad de Rafael Bornia. Sin embargo, el fiscal lo rechazó, al igual que se mostró contrario a solicitar la libertad del acusado con la prestación de una alta fianza.

Al concluir la vista y en la fase de deliberación Martín interesó que se acordase la libertad de Rafael Bornia mediante la imposición de una alta fianza. Este criterio no fue aceptado por los otros dos magistrados que formaban la Sala, Emilio Moya y José Luis Goizueta, a quienes, según el TSJC, Martín "nunca advirtió de todos los contactos, encuentros y conversaciones mantenidas con anterioridad" con Julio Bornia.

ASESORAMIENTO

Por el contrario, el magistrado Javier Varona ha emitido un voto particular respecto a la sentencia dictada en el que, si bien se muestra de acuerdo con los hechos declarados probados, discrepa en la tipicidad de tales hechos por lo que considera que el fallo debe ser absolutorio respecto de ambos acusados. En su opinión, "no todo consejo emanado de una autoridad o funcionario público puede reputarse delictivo, sólo aquel que compromete la imparcialidad, que menoscaba el deber de exclusividad o que provoca una interferencia entre los intereses privados y los de naturaleza pública, puede ser objeto de persecución penal".

"El juez que tiene un interés en asunto en que deba intervenir profesionalmente y no se abstenga podrá estar incurriendo en una o más infracciones disciplinarias", pero no en el delito que se le imputa a Martín, añadió Varona, para quien el único consejo que Martín transmitió a Luis Yanes para que se lo hiciera llegar a Julio Bornia es sobre que no se enrollara en el recurso de apelación. A su entender, queda probado que Martín "hizo lo posible para que el procesado Rafael Bornia quedara en libertad bajo fianza, pero no queda probado que realizara actividad alguna de asesoramiento ni de ninguna otra especie al servicio o para el beneficio de Julio Bornia".