Condenado a más de cuatro años de cárcel por pegar y humillar durante dos décadas a su mujer y a sus dos hijas

ALMERÍA, 10 (EUROPA PRESS)

La Audiencia Provincial de Almería ha condenado a cuatro años y tres meses de prisión a un vecino de la pedanía de Las Norias de Daza, en el término municipal de El Ejido, que durante casi dos décadas de matrimonio "pegó, insultó y humilló" a su ex esposa y a las dos hijas menores de edad de ambos al tiempo que las sometió a un absoluto control al crear una "situación permanente de miedo" en el domicilio familiar.

La sentencia de la Sección Tercera, a la que tuvo acceso Europa Press, considera al acusado autor de un delito de malos tratos habituales por el que le impone un año y medio de cárcel, así como de tres delitos de malos tratos en el ámbito familias que pena con nueve meses cada uno de ellos al tiempo que añade otros seis meses por quebrar la medida cautelar de alejamiento dictada contra él después de que la mujer presentase denuncia contra él.

El hombre no podrá acercarse a las tres víctimas a menos de 300 metros mientras dure la condena ni podrá comunicarse con ellas. El tribunal le obliga, además, a abonarles a cada una de ellas 2.000 euros en concepto de responsabilidad civil por los daños morales sufridos tras ratificar como firme el fallo del Juzgado de lo Penal número 3 de Almería y desestimar el recurso de apelación interpuesto por la defensa del acusado.

El magistrado-ponente, Jesús Martínez, considera probado, pese a que el hombre aludió en el acto de juicio oral a que parte de las acusaciones se basaban en la supuesta "animadversión y malas relaciones con su hija menor", sometió a su ex mujer, de la que se separó en 2001 para reiniciar convivencia un año después, y a sus hijas a una situación habitual de violencia tanto psíquica como física.

El fallo señala como "múltiples" las ocasiones en que "pegó, insultó y humilló" a las niñas y a la esposa desde que contrajera matrimonio en 1990. En concreto, detalla un episodio de especial violencia contra una de sus hijas, a la que, cuando llegó a casa pasadas las 21,35 horas, abofeteó cogida de un brazo por el pasillo de la vivienda hasta que la hizo caer al suelo para, a continuación, propinarle patadas en todo el cuerpo.

Al intentar mediar para que parase la agresión, la esposa recibió también varias bofetadas e expresiones soeces en las que le amenazó de muerte y la insultó. Apenas un año después, en 2008, y cuando ya pesaba una orden de alejamiento contra él se personó en el domicilio familiar, agredió a su ex mujer y la echó de casa.

Rechaza el magistrado en este punto que, tal y como aseguró en juicio procedente del centro penitenciario provincial de El Acebuche, ésta consintiera el acercamiento ya que un agente de la Policía Local le vio zarandearla y cogerla de un brazo para forzar que subiera al piso con él.