Cuatro años y medio a un recluso que atracó un banco aprovechando un permiso que acababa el mismo día

El tribunal de apelación rebaja la pena al considerar que no ha quedado probada su implicación en un segundo atraco

SANTANDER, 25 (EUROPA PRESS)

La sección tercera de la Audiencia Provincial de Cantabria ha condenado a 4 años y seis meses de prisión a un recluso que atracó una entidad bancaria aprovechando un permiso que concluía el mismo dñía en que cometió el robo.

La sentencia rebaja así la pena impuesta en la sentencia de primera instancia, que condenó al penado, Jesús Mª CH.L. a diez años de prisión como autor de dos atracos, ya que el tribunal de apelación considera que no ha quedado probada su implicación en uno de los delitos.

El procesado había sido condenado por el Juzgado de lo Penal número 1 de Santander como responsable de dos atracos cometidos en junio del año pasado, cuando el inculpado, que se encontraba internado en el centro penitenciario de Burgos, disfrutaba de un permiso carcelario de seis días.

Según la sentencia de primera instancia, el inculpado entró en una oficina de Caja Cantabria situada en la calle Canalejas de Santander sobre las 12.30 horas del día 16 de junio de 2008, tapando su rostro con una braga, y, tras sacar un arma que portaba en la cazadora, se dirigió a una empleada de la entidad que se encontraba atendiendo a un cliente en una zona denominada 'búnker', gritándola que le abriese.

Cuando se encontraba en la zona destinada a los empleados, sacó una bolsa con los anagramas de un centro comercial y ordenó a la empleada que metiese en ella "todo y más", introduciendo en la bolsa todos los billetes que había en esa zona de la oficina.

Previamente, el interventor de la entidad, que se había percatado de la entrada del implicado y de su actitud, avisó a su compañera que estaba en la zona del 'búnker', a la cual le dio tiempo de activar la alarma, pese a lo cual, el atracador pudo marcharse con el dinero que había cogido y que se elevaba a 10.070 euros, junto con otro individuo que le acompañaba y que le esperaba en la zona del cajero automático de la oficina, y que no ha sido identificado.

Al día siguiente, 17 de junio, y sobre las 8.55 horas, el mismo individuo, junto a otra persona, acudió a otra oficina de la misma entidad, situada en Peñacastillo, y utilizando también una braga para cubrir su rostro, y unas gafas grandes de pasta, se acercó hacia un empleado que se encontraba en la zona de 'búnker' y le colocó una pistola en la cabeza, instándole a que le abriera. Tras gritar que se trataba de un atraco, cogió el dinero que se encontraba disponible en la oficina y abandonó el lugar con el botín, 13.595 euros, igualmente en compañía de otro individuo que controlaba la entrada de la oficina.

Por estos hechos, el imputado fue condenado a un total de diez años de prisión, por dos delitos de robo con intimidación y uso de armas, con las agravantes de reincidencia y uso de disfraz, y a abonar a la entidad de ahorro, en concepto de responsabilidad civil, la cantidad de 23.665 euros.

SÓLO SE PROBÓ SU PARTICIPACIÓN EN UN ATRACO

La sentencia fue recurrida por el condenado, y ahora la sección tercera de la Audiencia Provincial ha estimado en parte el recurso, rebajando la pena a cuatro años y seis meses de prisión, al considerar el tribunal de apelación que sólo se ha podido probar la participación del penado en el segundo atraco.

Al respecto, la sentencia, que destaca que para desvirtuar el derecho constitucional a la presunción de inocencia, se precisan pruebas de cargo "válidas e idóneas", indica que en el caso del atraco del día 16 de junio que se imputa al acusado, las pruebas directas o indiciarias "brillan por su ausencia".

Así, señala que mientras en el caso del segundo robo, la filmación de la cámara de seguridad que existe de los hechos era "reveladora, por explítica", ya que se observa claramente al acusado, que incluso llevaba la misma ropa que usó en el atraco, metida en una bolsa cuando esa misma tarde regresó al centro penitenciario, en el primer caso la grabación en imágenes que existe no permite identificar igualmente al procesado.

Explica en este sentido que aunque su acompañante sí parece ser la misma persona en ambos casos, en el primer atraco el acusado utilizaba una ropa diferente que no ha sido hallada en su poder; y además el hombre que aparece en la grabación parece ser más alto; tiene distinto pelo, con un "tupé prominente y una raya marcada", características que no se aprecian en las fotos del acusado.

Concluye así que, quitando algunas coincidencias, no existe ninguna otra prueba directa o indiciaria que inculpe al procesado, de quien además estima en parte la atenuante de drogadicción, por lo que revoca en parte la sentencia de instancia y condena al procesado como autor de un delito de robo con intimidación con uso de armas y recincidencia, y la atenuante de drogadicción, a la pena de cuatro aós y seis meses de prisión, absolviéndole del otro delito. En cuanto a la indemnización a la entidad afectada, la sitúa en 13.595 euros, más el interés legal.