El TSJC confirma la condena de 24 años de cárcel para los asesinos de la psicóloga Permanyer

  • Barcelona, 9 feb (EFE).- El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha confirmado la condena de 24 años de cárcel impuesta a Carmen Badia y a Joan Sesplugues por la extorsión y el asesinato de la psicóloga Anna Permanyer, ocurrido en septiembre de 2004.

El TSJC confirma la condena de 24 años de cárcel para los asesinos de la psicóloga Permanyer

El TSJC confirma la condena de 24 años de cárcel para los asesinos de la psicóloga Permanyer

Barcelona, 9 feb (EFE).- El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha confirmado la condena de 24 años de cárcel impuesta a Carmen Badia y a Joan Sesplugues por la extorsión y el asesinato de la psicóloga Anna Permanyer, ocurrido en septiembre de 2004.

En su sentencia, a la que ha tenido acceso Efe, el alto tribunal catalán rechaza los recursos que los dos procesados presentaron contra la condena, impuesta por la Audiencia de Barcelona después de que el tribunal popular que los juzgó los declarara culpables de los delitos de extorsión y asesinato con alevosía y ensañamiento.

Por el crimen de Anna Permanyer, asesinada por los condenados tras ser obligada a firmar un contrato de arras por el que vendía un piso de su propiedad en la Torre Atalaya de Barcelona, fue juzgada una amiga de los procesados, Anabel T., aunque el jurado popular la absolvió por falta de pruebas.

La sentencia del TSJC confirma la sentencia de la Audiencia de Barcelona, al considerar suficientes los indicios en los que el tribunal popular basó su veredicto de culpabilidad.

Respecto a la "cerebro" del crimen, Carmen Badia, el alto tribunal catalán concluye que existen variados indicios que demuestran su autoría, alguno de "singular eficacia incriminatoria" y que, en todos los casos, "se encuentran adecuadamente interrelacionados y apuntan sin fisuras en el mismo sentido".

Entre esos indicios, la sentencia destaca que está plenamente acreditado que la víctima y la acusada coincidieron el día del crimen y demostrado que el móvil del crimen es el "afán de enriquecimiento" de Carmen Badia, dadas la ventajosas consecuencias económicas de la firma del contrato de arras por parte de Anna Permanyer.

También incriminan a Badia, según el TSJC, los envoltorios y las ataduras del cadáver, que fue cubierto con bolsas de plástico similares a las encontradas en casa de la acusada y atado con un cable eléctrico de color rojo que fue reconocido por un amigo suyo.

En opinión del alto tribunal catalán, debe considerarse como otro indicio "especialmente valioso" la falsedad de la coartada de Carmen Badia y la "manifiesta inverosimilitud de sus manifestaciones exculpatorias".

La defensa de Carmen Badia había alegado que en el asesinato de Permanyer no hubo ensañamiento, pero el TSJC rechaza ese argumento al concluir que para que firmara el contrato de arras a la psicóloga se le aplicó "a modo de tortura una serie de golpes extremadamente dolorosos".

Además, según el TSJC, a la víctima se le taparon los ojos y la nariz con cinta de embalar y le envolvieron la cabeza con tres bolsas de plástico hasta asfixiarla, lo que le provocó la muerte al cabo de unos minutos que "necesariamente debieron ser terriblemente angustiosos" para la fallecida.

Respecto al otro procesado, la sentencia ve suficiente para condenarlo la prueba pericial de ADN que confirmó que era suyo el cabello encontrado en el cadáver de la víctima, indicio que quedó reforzado por el hallazgo de una herramienta compatible con las características de los golpes que recibió Anna Permanyer.

Para el TSJC, esa prueba de indicios por la que fue condenado Joan Sespluegues es "plenamente respetuosa con el derecho fundamental a la presunción de inocencia".