Prisión a una mujer que golpeó a su esposo con un paraguas porque le prohibió encender la luz

SANTANDER, 27 (EUROPA PRESS)

La titular del Juzgado de lo Penal número 3 de Santander ha condenado a siete meses y quince días de prisión a una mujer que agredió a su esposo con un paraguas porque, según la acusada, éste le impidió encender la luz para hacer la cena.

Según recoge la sentencia, dada a conocer hoy, la inculpada, MC. M.B., de 52 años de edad, a la que también se prohíbe acercarse a su ya ex marido, se encontraba el 3 de agosto del año pasado en el domicilio familiar que compartía con su esposo del que se encontraba en trámites de divorcio.

Con motivo de una discusión con su marido por el uso de la luz, la mujer golpeó a su marido con un paraguas, causándole contusión en la región fronto-parietal, presentando éste además edema retromaleolar en el tobillo derecho, lesiones por las que precisó una primera asistencia facultativa y cinco días más para su completa curación.

La acusada había declarado que la discusión se originó porque su esposo le prohibió encender la luz para hacer la cena, si bien negó la agresión, alegando que su marido se había autolesionado con un paraguas con el que, según la procesada, comenzó a golpearse en los brazos, cogiendo unas tijeras que se colocó en el abdomen diciendo "me voy a hacer pupitas, así me cojo una baja y no voy a trabajar", llamando seguidamente a la Guardia Civil.

Sin embargo la sentencia señala que la versión exculpatoria sostenida por la acusada choca frontalmente con la documentación médica obrante a los autos, en la que no se recoge que la víctima presentara lesión alguna en las extremidades superiores por los golpes que la acusada dijo que su marido se había asestado a sí mismo con un paraguas, relato que, por otra parte, difiere además de los hechos narrados por la propia procesada en su comparecencia ante el Puesto de la Guardia Civil de Pedreña.

Destaca la juzgadora que frente a lo dicho por la acusada, se encuentra la declaración de su esposo, quien explicó que fue a la cocina apagando las luces de toda la casa, que estaban encendidas, y que cuando estaba allí fumando un cigarro, entró su esposa con un paraguas dándole en la espalda y "algo" por delante, declaración que para la juez reviste caracteres que le otorgan "veracidad y credibilidad, dado que presenta plena persistencia y firmeza, respecto a la inicial declaración en fase sumarial".

Por otra parte destaca que aunque ambos reconocen la existencia de unas conflictivas y tensas relaciones en el momento en el que se produjeron los hechos, cuando estaban inmersos en los trámites del divorcio posteriormente alcanzado, no puede estimarse que aquellos temporales conflictos matrimoniales resten credibilidad subjetiva a la víctima por la posible existencia de móviles de resentimiento o venganza.

Resalta al respecto que el perjudicado, "de forma sincera y veraz", solicitó en el juicio acogerse al derecho a no prestar declaración contra quien había sido su esposa, indicando que actualmente tienen buena relación con ella por la hija común de ambos, y por su deseo de no alterar aquella positiva evolución familiar, señalando además que no quería reclamar nada, e intentando minimizar la trascendencia de lo ocurrido.

Estas circunstancias otorgan, según la sentencia, suficiente validez probatoria a la declaración de la víctima, para enervar la presunción de inocencia de la acusada, a la que condena, como autora de un delito de violencia doméstica por maltrato físico, a la pena de siete meses y quince dias de prisión; prohibición de aproximarse a menos de 200 metros de la persona y domicilio de la víctima o a comunicarse su ex marido durante el mismo plazo; y al pago de las costas procesales.