Rosales aparece en público y el Gobierno le exige que no tome Perú como una plataforma política

  • Lima, 22 abr (EFE).- El líder opositor venezolano Manuel Rosales apareció hoy en público en Lima y lanzó duros ataques contra el presidente Hugo Chávez, por lo que el Gobierno de Perú le exigió no usar al país como plataforma política.

Lima, 22 abr (EFE).- El líder opositor venezolano Manuel Rosales apareció hoy en público en Lima y lanzó duros ataques contra el presidente Hugo Chávez, por lo que el Gobierno de Perú le exigió no usar al país como plataforma política.

Justo cuando el Ejecutivo peruano evaluaba su petición de asilo político, Rosales emitió un mensaje televisivo en el que calificó reiteradamente al presidente Chávez de "cobarde" y "dictadorzuelo", al mando de un Gobierno "abusador que viola derechos humanos civiles y pisotea la Constitución de Venezuela".

Minutos después de concluido el mensaje, el canciller peruano, José Antonio García Belaúnde, interrumpió un Consejo de Ministros en Palacio de Gobierno en Lima para llamar la atención a Rosales por haber emitido un pronunciamiento político e insultado a Chávez desde Lima.

"El Perú no puede ser utilizado como plataforma política por ningún extranjero, porque eso entonces violaría la naturaleza misma del refugio o asilo político que se pueda otorgar", advirtió el canciller José Antonio García Belaúnde, quien recordó que su país es "hospitalario" y "respetuoso" del derecho internacional y las instituciones.

Rosales, alcalde de Maracaibo y el principal opositor al régimen chavista, afronta un proceso por corrupción en Venezuela que él considera no tiene garantías, por lo que decidió solicitar este martes asilo político en Perú, país a donde llegó de incógnito a principios de mes.

Hoy, un tribunal venezolano ordenó la "privativa de libertad" contra el fundador de Un Tiempo Nuevo (UTN), porque "ha demostrado no poseer voluntad de someterse al proceso seguido en su contra".

Ahora el destino de Rosales se encuentra en manos del Ejecutivo peruano, que según el canciller García Belaúnde podría acordar o denegar el asilo político en unas dos semanas, aunque no aclaró si el reciente mensaje del político venezolano será tomado en cuenta en el proceso.

En su discurso, Rosales también recalcó que es un perseguido político.

Como luchador social "no podía complacer, avalar una decisión judicial amañada, manipulada para que disfrutaran atropellándome y metiéndome en un hueco para humillarme, destruirme, y mucho menos podía permitir que me asesinen", añadió.

"Un demócrata no se entrega a un dictador y mucho menos a un cobarde", manifestó Rosales y prometió que seguirá luchando contra el régimen chavista y que su partido se presentará a las elecciones municipales de la ciudad de Maracaibo.

Asimismo, Rosales se comprometió a respetar "el estatus que pueda tener" en Perú, tras anunciar que pretende acudir a otros países y a otras instancias para seguir con su labor de oposición al régimen del presidente Hugo Chávez hasta que "pronto" pueda retornar a su país.

Aseguró que las pruebas presentadas en su contra sobre supuestas propiedades en el exterior y la presunta transferencia ilícita de millones de dólares son "todas falsas" y retó al presidente Chávez a que presente pruebas contundentes contra él y que investigue a los verdaderos corruptos en su país.

"Explícales, Chávez, de la corrupción de tu Gobierno, la corrupción más grave que ha tenido la historia de Venezuela", proclamó.

Después Rosales manifestó en breves declaraciones a la prensa que había elegido Perú por su prosperidad económica y "por su respeto a las instituciones y a los derechos humanos".

Para el político, Perú "es uno de los pocos países que van a crecer (económicamente); hay, además, una tendencia fuerte al cambio, al respeto de las instituciones, los valores de la democracia y los derechos humanos, y eso nos agrada".

La presencia de Rosales en Lima se da en momentos en que las relaciones entre Perú y Venezuela marchan por buen camino, tras la crisis diplomática por el cruce de insultos en 2006 entre el presidente peruano, Alan García, y Chávez, que derivó en la retirada temporal de sus respectivos embajadores.