Amnistía advierte de la posible ejecución de un preso en EEUU pese a la aparición de nuevas pruebas exculpatorias

NUEVA YORK, 22 (EUROPA PRESS)

Amnistía Internacional (AI) ha advertido de que el preso estadounidense Troy Davis se enfrenta a la posibilidad de que se fije una cuarta fecha para su ejecución (después de tres aplazamientos anteriores en los dos últimos años), a pesar de la aparición de nuevas pruebas exculpatorias recabadas después del juicio en el que fue condenado a muerte, celebrado hace casi 18 años.

El Tribunal Supremo de Estados Unidos es la última oportunidad que tiene Troy Davis de que se celebre una vista. El pasado 19 de mayo se presentó una petición al Supremo, pero ésta se produjo tres días después de que expirara la suspensión de la ejecución que había dictado un tribunal federal en octubre de 2008, por lo que las autoridades estatales podrían disponerse a fijar una nueva fecha de ejecución en cualquier momento.

Troy Davis fue declarado culpable del asesinato de un agente de policía en Savannah, Georgia, en 1989. Desde la celebración del juicio, en 1991, todos excepto dos de los testigos de cargo que declararon en su contra se han retractado o han cambiado sus testimonios, con el argumento de que la Policía había empleado coacción y técnicas de sugestión en las identificaciones durante la investigación del asesinato. Uno de los dos testigos que no han modificado la declaración prestada en el juicio es, precisamente, la persona a la que los testimonios posteriores implican como autor de los disparos.

Cuatro de los miembros del jurado que condenó a Troy Davis han firmado posteriormente declaraciones juradas en las que manifiestan que las pruebas surgidas tras la condena les han planteado dudas. Por ello, se han pronunciado a favor de un nuevo juicio, de una vista probatoria o incluso de la conmutación de la pena de muerte por parte del Gobierno.

"Me he enfrentado a la posibilidad de ser ejecutado y he padecido el tormento de despedirme de mi familia tres veces en los últimos dos años y puede que vuelva a pasar por esta experiencia traumática una vez más", declaró este mismo mes de mayo Troy Davis. "No le deseo esto ni a mi peor enemigo, y saber que soy inocente no hace más que aumentar la injusticia que estoy sufriendo", agregó.

Según Amnistía, en las circunstancias de este caso, la imposición de la pena de muerte a Troy Davis sigue contraviniendo las salvaguardias internacionales que prohíben la ejecución de toda persona cuya culpabilidad no se base en "pruebas claras y convincentes, sin que quepa la posibilidad de una explicación diferente de los hechos".

"Éste es uno de los muchos casos que hay en Estados Unidos y que deberían hacer reflexionar a los partidarios incondicionales de la pena de muerte, pues es una muestra más del peligro de error irrevocable inherente a este castigo", afirmó el investigador de Amnistía Internacional sobre Estados Unidos, Rob Freer. "El mes pasado, una juez federal dijo que ejecutar a Troy Davis sería una acción 'desmesurada'. Sin duda estaba en lo cierto", añadió.

En septiembre de 2008, la Junta de Indultos y Libertad Condicional de Georgia denegó el indulto a Troy Davis antes de que un tribunal dictara una suspensión de la ejecución, que acaba de expirar. Amnistía Internacional ha pedido que la Junta cambie de parecer y conmute la condena a muerte.