El jefe torturador del Jemer Rojo admite que ordenó miles de ejecuciones

  • Phnom Penh, 7 abr (EFE).- El jefe torturador del Jemer Rojo, Kaing Guek Eav, admitió hoy ante el tribunal internacional para el genocidio de Camboya, que ordenó llevar a cabo miles de ejecuciones como oficial al mando de las prisiones creadas por la organización.

El jefe torturador del Jemer Rojo admite que ordenó miles de ejecuciones

El jefe torturador del Jemer Rojo admite que ordenó miles de ejecuciones

Phnom Penh, 7 abr (EFE).- El jefe torturador del Jemer Rojo, Kaing Guek Eav, admitió hoy ante el tribunal internacional para el genocidio de Camboya, que ordenó llevar a cabo miles de ejecuciones como oficial al mando de las prisiones creadas por la organización.

Kaing Guek Eav, alias Duch, compareció ante el tribunal, por segundo día consecutivo, para ser interrogado sobre su rol como director de la prisión M-13, montada en 1971 por el Jemer Rojo durante la guerra civil previa a la toma del poder por parte del grupo maoísta en abril de 1975.

A preguntas del co-fiscal Robert Petit, también ex jefe del centro de torturas de Tuol Sleng o S-21, por el que pasaron 14.000 personas entre 1975 y 1979 antes de ser asesinadas o ejecutadas, aseguró que "nunca maté a nadie, ni en la M-13 ni en el S-21 pero siempre daba las órdenes cuando se debía ejecutar a un preso".

Duch, quien apuntó que tenía plena autoridad en la M-13, explicó que en esta prisión las ejecuciones eran una misión, sobretodo, de los jóvenes que mejor asimilaban la doctrina revolucionaria.

"Todas las ejecuciones se hacían golpeando al preso en la nuca con una barra de hierro", relató Duch.

De 14.000 a 16.000 personas, entre ellas ministros del régimen, diplomáticos, extranjeros, y hasta 2.000 niños, pasaron por Tuol Sleng, para ser torturadas y asesinadas después en el campo de exterminio de Choeung Ek, situado a unos 15 kilómetros de la ciudad.

Otras 20.000 personas, según las investigaciones realizadas por el Centro de Documentación del Genocidio de Camboya, fueron enviadas a las dos primeras prisiones que Duch montó durante la guerra, la denominada M-13 y M-99, situadas en Kompomg Speu, a 100 kilómetros al oeste de Phnom Penh.

La mayor parte de la vista se centró en los métodos de tortura empleados por los guardianes de las prisiones que el acusado dirigió.

"La tortura era inevitable" dijo Duch.

Según el acusado, las torturas tenían como objetivo extraer a los presos información sobre actividades contrarrevolucionarias, aunque matizó durante su intervención, que casi nunca creyó que las confesiones contuvieran más de un 40 por ciento de verdad.

Duch, quien la vista anterior demostró tener mucha memoria, dijo que recordaba haber torturado a dos presos y que los métodos que se utilizaron fueron producto de la improvisación.

En la vista, el acusado sostuvo que durante los cuatro años que estuvo a cargo de la M-13 fueron ejecutados unos 200 presos, y rechazó la declaración de un superviviente en la que se afirmaba que allí fueron asesinadas unas 13.000 personas, y que las torturas incluían introducir clavos bajos las uñas, las quemaduras, y la asfixia del preso por medio de bolsas de plástico.

"No podía utilizar bolsas de plástico durante la tortura porque en el M-13 no teníamos acceso a estas", destacó.

Duch está acusado de crímenes contra la humanidad y de guerra, torturas y asesinato premeditado, por lo que ser declarado culpable puede ser condenado a cadena perpetua, la máxima pena que contempla la legislación de Camboya

Este ex profesor de matemáticas es el ex miembro del Jemer Rojo de menor rango de entre los cinco que están acusados y encarcelados por su implicación en el genocidio.

Cerca de 1,7 millones personas perecieron a causa de la hambruna, las enfermedades y en el transcurso de la purgas ordenadas por la cúpula de la organización extremista.