Cae una banda de carteristas que actuaba en estaciones de Metro y tren de Barcelona

BARCELONA, 17 (EUROPA PRESS)

Los Mossos d'Esquadra han desarticulado un grupo organizado de carteristas multirreincidentes que se dedicaba a robar en estaciones de Metro y tren de Barcelona, y que puede estar relacionado con centenares de hurtos.

Según explicó hoy el inspector jefe del área de investigación de los Mossos en Barcelona, Ramon Grassa, la operación '50/30', del grupo de multirreincidentes de la policía catalana, empezó en diciembre y, aunque todavía no ha concluido, se ha detenido a nueve personas --tres de ellas ya en prisión-- y se han recuperado centenares de objetos robados valorados en unos 20.000 euros.

A los detenidos --cuatro palestinos, dos argelinos y una argelina, un iraquí y un supuesto italiano-- se les imputan 39 faltas y delitos de hurto y un robo con violencia, pero en total les constan 142 detenciones y 42 denuncias anteriores.

Los ladrones actuaban principalmente en los andenes y escaleras de la estación de tren de Sants y las de Metro de la Línea 4 de Passeig de Gràcia y Barceloneta, donde se concentran gran cantidad de turistas, y con los llamados métodos de la 'mancha' y el 'tapón'.

El primer sistema consiste en que uno de los miembros del grupo vierte algún líquido, como zumo de tomate o chocolate, sobre la chaqueta de un turista cargado con maletas y por la espalda.

Otro de los ladrones alerta a la víctima y le ayuda a limpiarse --lo solía hacer la detenida--, momento en el que el turista deja sus pertenencias en el suelo y algún miembro del grupo aprovecha para llevarse algún bolso o maletín de ordenador portátil.

El método del 'tapón' se utiliza en las escaleras mecánicas, cuando uno de los ladrones se pone delante de la víctima, normalmente un anciano con el monedero en el bolsillo trasero del pantalón, y justo antes de llegar arriba deja caer algún pequeño objeto --llaves, móvil, monedas-- en el suelo y se agacha a recogerlo.

Esto crea un tapón en la escalera, con lo que la víctima no puede avanzar y otro miembro del grupo aprovecha para quitarle el monedero y pasárselo a otro colaborador, que huye corriendo.

La gran dificultad ha sido localizar a los ladrones, ya que no siempre actuaban en los mismos horarios y lugares, encontrar sus domicilios --cambiaban a menudo de lugar--, y demostrar ante el juez que los pequeños hurtos eran su 'modus vivendi' y funcionaban con una estructura, aunque no jerarquizada.

Por ello, el inspector Grassa consideró un "éxito" que tres de los detenidos estén en prisión.

La investigación contó con la colaboración de la unidad de Mossos de transporte urbano, y de las videocámaras y los vigilantes privados de Transports Metropolitans de Barcelona.

La segunda fase de la operación consistirá en detener a los dos miembros del grupo que faltan y encontrar a las numerosas víctimas --muchas de ellas turistas extranjeros y que no denunciaron el hurto-- a través de sus pertenencias recuperadas.

En un registro domiciliario en L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona), la policía recuperó 340 objetos --85 bolsos, mochilas y maletas, 99 cargadores de batería, un ordenador portátil, dos cámaras fotográficas digitales, 15 lápices de memoria USB, 48 cables de conexión a aparatos electrónicos, 28 gafas de sol y graduadas, siete teléfonos móviles, 17 reproductores Ipod, 38 adaptadores de corriente y documentación falsa a nombre del detenido supuestamente italiano.

Los Mossos intentarán atribuir al grupo un centenar de hurtos, teniendo en cuenta que buena parte del material sustraído era revendido en el mercado negro local o a países del Magreb.