Detenidas dos personas acusados de atracar la sucursal bancaria de Mendigorría

PAMPLONA, 31 (EUROPA PRESS) La Policía Foral detuvo ayer por la tarde a dos personas relacionadas con el atraco que por la mañana se produjo en una entidad bancaria situada en Mendigorría. Los arrestados son O.J.S., de 51 años y O.R.P.M., de 27, ambos vecinos de Pamplona, y pasarán a disposición judicial en las próximas horas por un presunto delito de robo con fuerza e intimidación. Según informó el Ejecutivo foral, ante los numerosos robos que se están cometiendo en entidades bancarias de la zona media de Navarra en los últimos meses, la Policía Foral había montado un dispositivo especial de vigilancia. Una patrulla localizó por la mañana en el casco urbano de Mendigorría un vehículo cuyos ocupantes levantaron sospechas. Las características físicas de uno de ellos eran similares a las recogidas en las denuncias de otros atracos. Posteriormente, la Policía Foral conoció que se había producido un atraco a punta de pistola en una sucursal de Caja Navarra en Mendigorría, con un botín cercano a los 11.000 euros. La descripción facilitada por los testigos coincidía con la de los ocupantes del vehículo. Fruto de la investigación, los agentes consiguieron localizar a estas dos personas, que finalmente fueron detenidas por la tarde en Pamplona, primero O.J.S y, con posterioridad, O.R.P.M.. La Policía Foral mantiene abierta la investigación para poder determinar la posible implicación de estas personas en otros robos a entidades bancarias, como los producidos en las cajas rurales de Abárzuza (5 de marzo), Oteiza (25 de marzo ) y Erro, así como en el Banco de Vasconia de Andosilla (11 de febrero ). Las investigaciones realizadas tras el atraco de Mendigorría han permitido conocer el modus operandi de los presuntos autores, similar a otros robos. En este último caso, los autores se desplazaron a la localidad en un turismo. Mientras uno de ellos atracaba la sucursal, el otro esperaba en una plaza cercana, pero el punto de recogida tras el robo era diferente. El atracador acudía al interior de la entidad con gafas de sol y, tras demandar algún tipo de gestión bancaria y comprobar que el local estaba vacío, sacaba una pistola y exigía el dinero. El atracador, conocedor del sistema de apertura retardada de las cajas fuertes, esperaba junto al empleado de la oficina hasta que éste tuviera acceso al dinero de la caja. Acto seguido y tras dejar atado al empleado, emprendía la huida.