El juez procesa a Martitegi por el atentado de Legutiano en el que murió Piñuel

  • Madrid, 21 abr (EFE).- El juez Santiago Pedraz ha procesado al presunto jefe del aparato militar de ETA detenido el sábado en Francia, Jurdan Martitegi, por colocar una furgoneta-bomba en la casa cuartel de la Guardia Civil de Legutiano (Álava) que al explotar mató al agente Juan Manuel Piñuel el 14 de mayo de 2008.

Madrid, 21 abr (EFE).- El juez Santiago Pedraz ha procesado al presunto jefe del aparato militar de ETA detenido el sábado en Francia, Jurdan Martitegi, por colocar una furgoneta-bomba en la casa cuartel de la Guardia Civil de Legutiano (Álava) que al explotar mató al agente Juan Manuel Piñuel el 14 de mayo de 2008.

En el auto de procesamiento, notificado hoy, el magistrado de la Audiencia Nacional acusa a Martitegi de un delito de asesinato terrorista, otro de lesiones terroristas, estragos terroristas y robo de vehículo con fines terroristas, imputaciones por las que se pedirá a Francia su entrega.

Además de a Martitegi, que antes de llegar supuestamente a la cúpula de ETA integraba el "comando Vizcaya", Pedraz ha procesado por estos mismos hechos a otros tres presuntos etarras -Aitor Cotano Sinde, Eneko Zarrabeitia Salterain y Arkaitz Goicoechea Basabe- y a un supuesto colaborador, Iñigo Gutiérrez Carrillo.

Para perpetrar el atentado, Eneko Zarrabeitia entregó en Francia una furgoneta cargada de explosivos -amonal y nitrometano- a Aitor Cotano, que la recogió acompañado de Iñigo Gutiérrez, quien se encargó de conducir el coche con el que los dos habían viajado hasta allí de vuelta a España a modo de "lanzadera".

Ya en España, Martitegi se hizo cargo de la furgoneta y la llevó hasta la casa cuartel acompañado por Arkaitz Goikoetxea en un vehículo sustraído el 14 de abril.

"Al llegar al cuartel -relata Pedraz- Jurdan se bajó de la furgoneta momentos antes de que fuera a explosionar" y subió al coche en el que le esperaba Goikoetxea y, tras darse a la fuga, lo dejaron abandonado en el Alto de Urkiola (Vizcaya) y lo hicieron explosionar, "con el fin de destruir el vehículo y evitar así dejar evidencias" que llevaran a su identificación.

Cuando estalló la furgoneta-bomba, en el interior del cuartel había 27 personas, de las que 15 eran guardias civiles, 6 menores de edad y 6 familiares adultos de los guardias.

La explosión, además de acabar con la vida de Piñuel, causó daños materiales a 22 vehículos y "la destrucción parcial y derrumbe de la zona central de la fachada principal del edificio", así como graves daños a la estructura, valorado todo ello en 3.183.212 euros.

Junto a Martitegi, supuesto sustituto de los dos últimos jefes de ETA detenidos recientemente Aitzol Iriondo y Mikel Garikoitz Aspiazu, "Txeroki", fueron detenidos el sábado en Francia Alexander Uriarte, miembro legal de la organización terrorista y que acudió desde Vitoria a la cita, y Gorka Azpitarte Rejado.

A raíz de estos arrestos, en el País Vasco fueron detenidos otros seis presuntos etarras -Igor García Ochoa, Asier Ortiz de Guinea, Olaritz Aracama Moreno, Jonathan Guerra Tejero, Sergio Bravo Saez y Gorka Iriarte Saez-, que mañana será puestos a disposición del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón.