Los mossos acusados de agredir a detenido en una comisaría de Barcelona alegan que su actuación fue proporcionada

BARCELONA, 20 (EUROPA PRESS)

Los cuatro mossos d'Esquadra acusados de maltratar a un detenido en la comisaría de Les Corts de Barcelona en 2007 coincidieron hoy en que su actuación fue proporcionada, de acuerdo con el protocolo establecido, y que los golpes que dieron fueron para reducir a la víctima, ya que su conducta era "muy agresiva".

En el juicio que empezó esta mañana en la Audiencia de Barcelona, explicaron que el detenido llegó a la comisaría insultando y amenazando a los agentes, y dificultó el cacheo. Cuando le fueron a registrar dio un "manotazo" y una patada, momento en que los mossos se abalanzaron sobre él para reducirle.

La Fiscalía pide para cada policía cinco años y nueve meses de prisión, 9.600 euros de multa y siete años de inhabilitación para empleo público por un delito contra la integridad moral, falsedad documental y una falta de lesiones. Además, reclama indemnizar a la víctima con 10.610 euros.

Según las declaraciones del cabo J.D.L.P. y de los agentes C.B.F., A.L.P. y V.A.B., el detenido --español de entre 30 y 40 años y camarero-- rompió una ventana de un coche policial y dañó otro vehículo. Además, profirió insultos a los agentes: "Hijos de puta, os voy a joder la vida y a romper la cara".

En la sala de cacheo le quitaron las esposas, pero cuando se mostró agresivo volvieron a esposarle manos y piernas para evitar que les golpeara y le pusieron un casco para que no se golpeara la cabeza contra el suelo, procedimiento que recoge el protocolo.

El detenido, por su parte, negó hoy ante la juez haber estado agresivo, aunque reconoció que estaba "muy enfadado" por el modo en que le habían tratado a él y a su mujer en el momento de la detención, y también admitió que había consumido alcohol. Aseguró que en ningún momento agredió a los agentes, si bien dijo que "gesticuló" en el momento en que presuntamente le dio el manotazo al mosso.

Explicó que se desmayó por los golpes que recibió --extremo que los mossos niegan-- y que se defecó encima. Según su declaración, le dejaron en el calabozo esposado y con el casco, donde le llevaron "como un fardo", sin que hubiera podido limpiarse.

Los agentes declararon que el cabo trató de tranquilizarle y que le dijo que cuando se calmara podría ducharse y tener ropa limpia, pero el detenido no cesó en su conducta y se negó a ducharse.

El caso saltó a la opinión pública después de que la unidad de asuntos internos recibiera denuncias por agresiones en la sala de cacheos de la comisaría de Les Corts. La unidad decidió colocar una cámara oculta, gracias a la que se descubrieron éste y otros maltratos.

RELATO DEL FISCAL

En el escrito de acusación, el fiscal relata que sobre las 6.30 horas del 31 de marzo de 2007, una patrulla de Mossos se dirigió a la confluencia de las calles Àvila y Tànger, en el barrio del Poblenou, al recibir una llamada de José Emilio P.V., que aseguró que un hombre le estaba insultando y empujando. El denunciado se negó a mostrar su documentación, por lo que fue trasladado a comisaría para identificarle.

Allí, según el Ministerio Público, Rubén P.M. tuvo un "pequeño" forcejeo con los agentes mientras le decía a uno de ellos: "A mí no me toques, hijo de puta". Por ello, le detuvieron por atentado a la autoridad, que al día siguiente fue calificado como falta por el juez.

El cabo ordenó que cachearan a Rubén P.M. --previo al ingreso en el calabozo--. Ya en la sala, los cuatro le golpearon presuntamente con manos, pies y rodillas, lo que quedó grabado por la cámara.