Piden casi 40 años para 4 policías y un guardia civil de Ronda (Málaga) por corrupción policial

MÁLAGA, 17 (EUROPA PRESS)

La Fiscalía de Málaga ha solicitado en total 39 años de prisión para cuatro policías nacionales y un guardia civil destinados en la localidad malagueña de Ronda acusados en el caso de corrupción policial por no actuar contra clubes de alterne de la zona, a los que, además, presuntamente, acudían para exigir dinero y mantener relaciones sexuales a cambio de no tramitar expulsiones o de arreglar la situación irregular de las trabajadoras.

A éstos, entre los que está el jefe de la Comisaría desde mayo de 2005, se les acusa de los delitos de omisión de perseguir delitos, cohecho con fines delictivo, abusos en el ejercicio de la función pública en relación a delitos de abusos sexuales y, en algunos casos, fraude. Además, están acusados los tres responsables de esos clubes por un delito de prostitución y una novena persona, que supuestamente acompañaba a los agentes, por tráfico de influencia.

La Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional obtuvo informaciones que involucraban a funcionarios de dicha comisaría en actividades relacionadas con la prostitución y la explotación de mujeres extranjeras en situación irregular, investigación que desembocó en la detención de estos acusados y de otras seis personas, para los que se archivó la causa, entre febrero y mayo de 2007.

Los hechos ocurrieron entre 2003 y principios de 2007. Según el escrito provisional del fiscal, al que tuvo acceso Europa Press, el inspector jefe, el subinspector y encargado de las secciones de Documentación y Extranjería, dos agentes de la Policía Judicial y un guardia civil "siempre estuvieron al corriente de las actividades de proxenetismo y tráfico de drogas" que había en tres locales de la zona, en los que se desarrollaron varias redadas.

En las conclusiones iniciales se indica que los dos agentes de la Policía Judicial se dedicaron a visitar a la dueña de uno de los clubes, también acusada, para exigirle 600 euros mensuales "bajo la amenaza de que en caso contrario instruirían diligencias contra ella", de nacionalidad marroquí y que estaba en situación irregular en el país.

También lo hicieron en los otros dos locales, según la calificación, por lo que se les acusa de omisión de perseguir delitos, de cohecho continuado y de fraude y se solicita una pena total a cada uno de siete años de prisión y 17 años de inhabilitación para cargo público.

Asimismo, el relato del fiscal indica que el jefe, durante el tiempo en que ejerció como tal, "se dedicó a visitar como cliente los establecimientos de alterne de la ciudad", donde pedía "consumiciones y servicios sexuales que nunca pagaba". Además, según el escrito, se ofreció a ayudar a una mujer que no tenía papeles y que trabajaba en una residencia de ancianos "a cambio de relaciones".

Cuando se rompió esta relación, "trató de compensarla" con al menos 2.000 euros. A éste se le acusa de omisión de perseguir delitos, de un delito continuado de cohecho y de otro igual de abusos en el ejercicio de función pública, en relación a dos delitos sexuales, por lo que se enfrenta a una petición de pena de 14 años de cárcel y 22 años de inhabilitación.

Según el fiscal, "su más asiduo acompañante" era uno de los procesados, que explotó "de la forma más ostentosa de que era capaz" la compañía y amistad de los policías, así como la relación afectiva que mantenía con una jueza destinada en Ronda, por lo que está acusado de tráfico de influencias y la acusación pide un año de prisión.

En lo que respecta al subinspector, el ministerio público dice que tenía alquilada una casa al dueño de un club, también acusado, para "albergar a las camareras", alertándole a éste de las inspecciones. Además, no ejecutó decretos de expulsión de mujeres en situación irregular, lo que, según la acusación, le permitió obtener "las consumiciones y servicios sexuales gratuitos que demandaba".

Éste, añade la Fiscalía, llevó a dos testigos protegidos mujeres que estaban en la misma situación de irregularidad a su despacho oficial con el fin de mantener relaciones. Se le acusa de delitos de omisión de perseguir delitos, cohecho, violación de secretos y abusos en el ejercicio de función pública, en relación con un delito de abusos sexuales, solicitando el fiscal una pena de siete años de prisión y 12 de inhabilitación.

Respecto al guardia civil, la calificación inicial señala que también frecuentó entre 2003 y 2006 esos clubes en los que "tampoco pagaba sus consumiciones, salvo en uno, ni los servicios sexuales que le proporcionaban las mujeres que periódicamente sacaba de los establecimientos". También extorsionó, indica el fiscal, a la dueña de uno de los locales a cambio de no menos de 100 euros. Está acusado de omisión de perseguir delitos y de cohecho, por lo que se enfrenta a una pena de cuatro años de prisión y 12 de inhabilitación.