Detenido en Lleida un falso brujo por estafar a gente con problemas económicos

LLEIDA, 25 (EUROPA PRESS)

Los Mossos d'Esquadra detuvieron el sábado en Lleida a un falso brujo que estafaba a gente con problemas económicos, entre ellos un empresario, según informaron hoy los Mossos d'Esquadra.

A finales de abril, una de las víctimas, un empresario que sufría problemas económicos por el impago de sus clientes, decidió ponerse en contacto con un vidente como último recurso para solucionar su situación.

El vidente, que tenía una consulta en Lleida, le explicó que podía resolver sus problemas, pero que era necesario un estudio inicial, con un coste aproximado de 700 euros.

Tras realizarle el falso estudio, el estafador le pidió 500 euros más en concepto del ritual y, días después, le exigió que pusiese 62.000 euros en depósito durante 24 horas, un requisito indispensable para llevar a cabo el ritual, que le serían devueltos tras el proceso.

La víctima pudo conseguir parte del dinero, 38.000 euros, y se lo entregó al falso brujo, que le dijo que el tiempo en depósito tendría que ser más largo.

La semana pasada el empresario, después de entregar esta importante cantidad económica, decidió poner fin a los rituales y llamó al falso vidente pidiéndole que le devolviese el dinero, quien dijo que era demasiado tarde porque los rituales ya habían comenzado.

El empresario denunció los hechos a los Mossos y el jueves se montó un dispositivo que permitió detener al falso vidente, Side Aboubacar Q., de 26 años y nacido en Guinea Bissau, en un nuevo encuentro con la víctima. El arrestado pasará mañana a disposición judicial.

La investigación permitió localizar a otros tres perjudicados y una denuncia por hechos similares ocurridos en Lloret de Mar en 2005, pero los Mossos continúan haciendo gestiones para corroborar si hay más personas afectadas por la estafa.

Los Mossos alertaron ante este tipo de estafas, realizadas por personas que se presentan como videntes o chamanes, que se publicitan en pequeños anuncios en prensa o repartiendo 'flyers' en los buzones.

Se presentan como expertos en magia negra o vudú para resolver todo tipo de problemas, utilizando en sus actuaciones una escenografía elaborada y, en el caso de que alguno de sus clientes quiera denunciarlos, les amenazan de males que pueden provocar con sus poderes.

Estos falsos brujos, que envían el dinero a otras personas, utilizan diversas tarjetas telefónicas y tienen una gran movilidad, piden diversas cantidades de dinero, en un principio asumibles por el cliente y, finalmente, una grande, que equivale a 1.000 euros por la edad del cliente, para dar el golpe final y desaparecer.