ÚLTIMA HORA DE LOS ATENTADOS: Los Mossos investigan si el imán de Ripoll era el líder de la célula yihadista

Los implicados tomaban medidas de seguridad en sus conversaciones telefónicas

  • Estepona (Málaga).- La Policía destaca que los investigados en el caso Astapa sobre la presunta trama de corrupción en el Ayuntamiento de Estepona "guardan cautela y celo a la hora de hablar de determinados temas por teléfono", e incluso llegan a mostrar su negativa a tratar los mismos en conversación telefónica.

Un ex concejal utilizó una sociedad para recibir fondos "con intereses urbanísticos" en el caso Astapa

Un ex concejal utilizó una sociedad para recibir fondos "con intereses urbanísticos" en el caso Astapa

Estepona (Málaga).- La Policía destaca que los investigados en el caso Astapa sobre la presunta trama de corrupción en el Ayuntamiento de Estepona "guardan cautela y celo a la hora de hablar de determinados temas por teléfono", e incluso llegan a mostrar su negativa a tratar los mismos en conversación telefónica.

Según el sumario al que tuvo acceso Efe, la Policía detalla distintas conversaciones que son ejemplo de las medidas de seguridad adoptadas como la que mantienen el ex alcalde Antonio Barrientos con su hermano Manuel en la que éste le pide quedar en diez minutos para comentarle un tema, que se niega "de forma explícita" a decírselo por teléfono, "mostrando gran nerviosismo durante la conversación".

Los investigadores sospechaban también que el ex primer teniente de alcalde con el PES y actual concejal no adscrito, José Ignacio Crespo, en libertad bajo fianza de 150.000 euros, piensa que tiene sus comunicaciones intervenidas, "dificultando seriamente este medio de investigación, llegando a saludar a la Benemérita".

Continúa el informe que cuando su hermana Ana María Crespo le habla de "dinero en B", José Ignacio "corta la conversación", mandándole de forma seguida un mensaje al móvil en el que dice "mira que eres torpe, joder".

Merece especial mención las medidas de seguridad que toma otro de los imputados en la causa, Juan Simón, en libertad bajo fianza de 300.000 euros, que dependiendo del tema a tratar se muestra "remiso" a mantener conversaciones telefónicas.

Al parecer, Simón pensaba que su teléfono pudiera estar intervenido, diciéndole a Arturo Cebrián, otro de los imputados, que el teléfono de éste también está "pinchado porque lo ha comprobado, y la Malaya 2 va a por él", según el informe policial.