Tribunales.- Familia del fallecido en La Herradura asegura que el presunto autor del disparo le había amenazado

Allegados del empresario han increpado al imputado a la salida de la Audiencia, por lo que ha tenido que ser custodiado por la Policía GRANADA, 24 (EUROPA PRESS) La viuda, un primo, y un amigo del empresario Daniel B., que falleció tras recibir un disparo en La Herradura (Granada) en mayo de 1998, aseguraron hoy ante el tribunal que había sido amenazado de muerte por el acusado del crimen, Antonio C.P., que se enfrenta a penas de hasta 23 años de prisión. Durante la segunda sesión del juicio, que está fijado hasta el próximo 30 de marzo en la Sección Primera de la Audiencia de Granada, la mujer del fallecido declaró ante la Sala que su marido y el acusado eran amigos cuando comenzaron a discutir por la explotación de una planta mejillonera que acabaron en "enfrentamientos muy duros" y que llevaron al empresario a denunciar a Antonio C.P. por amenazas. "Podían haberse peleado a palos pero no llegar a eso", manifestó la viuda, que dijo que su marido le aseguró que el procesado tenía una pistola y que llevaba siendo amenazado más de un año antes de que ocurrieran los hechos, en la madrugada del 19 al 20 de mayo de 1998, algo que le provocaba problemas para dormir y nerviosismo. También un amigo íntimo y un primo de Daniel B. señalaron que las discusiones que éste mantenía con el único inculpado de su muerte se debía a su negativa a que se usara la mejillonera para introducir alijos de hachís, por lo que recibía amenazas de muerte de Antonio C.P. "continuamente" por teléfono. El que fuera teniente de la Guardia Civil en Almuñécar cuando ocurrieron los hechos reconoció además haber visto a Antonio C.P. en la madrugada del 19 al 20 de mayo a unos 40 metros de donde se encontró el cadáver de Daniel B. y aproximadamente una hora antes. Lo vio "perfectamente", puesto que el coche desde el que patrullaba esa noche tuvo que efectuar una parada justo al lado del vehículo de Antonio C.P. que inspeccionaba el motor. Una vez encontrado el cuerpo sin vida de Daniel B., el teniente dio además aviso a las patrullas de que hicieran una búsqueda e identificaran a los vehículos en la zona y específicamente el del procesado, un Audi de color oro matrícula de Pontevedra. "SOSPECHAS" DE TRÁFICO DE DROGAS Según mantuvo, se tenían entonces "sospechas" de que el procesado por el crimen estaba relacionado con el tráfico de drogas, aunque no se obtuvieron pruebas al respecto. Una testigo protegido, que ofreció la versión de los hechos que, según ella, le relató uno de los imputados cuando se produjeron las detenciones, mantuvo que cuando Antonio C.P. disparó mortalmente al empresario se dirigió a Galicia y escondió el arma en una fosa séptica en la casa de otro de los acusados de tráfico de drogas enjuiciados, una pistola que la Guardia Civil de Galicia no consiguió encontrar, como tampoco indicios de que los cuatro detenidos en Galicia se dedicaran al negocio de estupefacientes. En la causa están supuestamente implicados un total de siete personas, Antonio C.P. y otros seis procesados por un delito contra la salud pública, por el que se enfrentan a penas de tres años de cárcel. Todos, incluido el presunto autor del disparo, negaron ayer todos los hechos de los que se les acusa. El fiscal, que pide para Antonio C.P. un total de 15 años de prisión --por homicidio y tráfico de drogas--, relata en su escrito de conclusiones provisionales que el 20 de mayo de 1998 éste llegó desde O Grove a La Herradura porque tenía preparado con el resto de los inculpados un desembarco de un importante alijo de hachís, cuando se encontró con Daniel B., con el que tenía serias desavenencias por la titularidad y el uso de la mejillonera. En el transcurso de una discusión, según la Fiscalía, Antonio le efectuó un disparo, al parecer con un revólver --aunque el arma no ha aparecido--, que le alcanzó a la víctima en el cuello, que le causó la muerte inmediata por intenso shock hemorrágico. Inicialmente el proceso contaba con dos acusados más, pero el Tribunal Supremo hizo firme la prescripción de los delitos contra la salud pública de los que se acusaba, ratificando un auto de la Audiencia de Granada. Al finalizar la vista oral, una quincena de familiares del empresario increparon y le pidieron "valor" a Antonio C.P. para "mirarles a la cara" a las puertas de la Audiencia de Granada, donde además mostraron fotos del fallecido y pancartas pidiendo justicia, por lo que tuvo que ser custodiado por la Policía Nacional y abandonar el edificio judicial en un coche patrulla. Las sesiones del juicio se reanudarán mañana con la declaración de una decena de testigos más, entre los que figuran hermanos de la víctima.