El etarra condenado por el atentado de La Albericia rompe la disciplina de la banda trabajando en el economato

También se ha sumado a esta iniciativa Valentín Lasarte, condenado por los asesinatos de Múgica y Ordóñez

SANTANDER/MADRID, 25 (EUROPA PRESS)

El etarra Iñaki Rekarte, condenado por el asesinato de tres personas en el atentado con coche-bomba cometido en febrero de 1992 en el barrio de La Albericia de Santander ha roto la disciplina de ETA y ha empezado a trabajar en el economato de la cárcel asturiana de Villabona, donde ha sido trasladado dentro de la política de acercamientos y alejamientos al País Vasco.

También ha abandonado la disciplina que impone la banda en las prisiones, aceptando igualmente un puesto de trabajo en el economato del centro penitenciario, Valentín Lasarte, condenado por su participación en varios atentados, entre ellos los asesinatos de Fernando Múgica y Gregorio Ordoñez.

Rekarte y Lasarte, que cumplen penas centenarias, integraron el primer grupo de etarras acercados al País Vasco a finales del pasado año tras haber expresado su desacuerdo con la actual dirección de ETA y haberse mostrado a favor de acabar con la "lucha armada".

Los presos de ETA deben acatar las directrices de la banda y participar en los actos de protesta que se organizan en el interior de las cárceles, tales como 'txapeos' o encierros en la celda, renuncias puntuales a las comidas, concentraciones en los patios y, por contra, no incorporarse a las actividades orientadas a la reinserción porque, según la lógica etarra, se estaría admitiendo el delito cometido y la autoridad de Prisiones.

La Administración penitenciaria había ofrecido en el pasado a distintos terroristas la incorporación a talleres ocupacionales o a trabajos en prisión, pero éstos siempre se negaron porque la disciplina que la dirección de ETA impone en el 'frente de makos' se lo impide.

TRABAJO EN EL ECONOMATO

Lasarte y Rekarte se encuentran ahora al frente del economato del Módulo 5 de Villabona desde el mes pasado. Entre sus cometidos figuran los pedidos de productos alimenticios, de higiene, tabaco y correo. El dinero está prohibido en prisión, pero los presos pueden acudir al economato y gastar un máximo de 80 euros semanales a través de un moderno sistema de tarjeta electrónica que cobra al pasar ésta por un ordenador con léctor óptico.

Para que Lasarte y Rekarte o cualquier otro interno puedan trabajar en prisión, Instituciones Penitenciarias está obligada a darles de alta en la Seguridad Social. Por las horas que los dos etarras trabajan a la semana y conforme al salario base, podrían cobrar al mes entre 250 y 280 euros que son ingresados en su peculio, según las fuentes consultadas.

Ya sea por haber sido juzgados por el Código Penal de 1995, que suprimía la redención de condena por trabajos, o por la aplicación de la 'doctrina Parot', destinada a que los días se descuenten del total de la pena para los juzgados por la legislación franquista, estos dos etarras no verán reducida su estancia en prisión por el trabajo que han comenzado a realizar.

Entre los acercamientos realizados hasta el momento por Interior sorprendió especialmente el de Lasarte, considerado hasta hace poco un 'duro' de la organización. Tanto en el caso del asesinato de Múgica como en el de Gregorio Ordoñez, se encargó de señalar el objetivo a Francisco Javier García Gaztelu, 'Txapote', quien disparó a ambos en la nuca. Después de que 'Txapote' tirotease a Múgica, Lasarte se cruzó en su huida con el hijo del dirigente socialista. Le conocía porque José María Múgica frecuentaba el bar propiedad del padre del etarra y éste había trabajado allí de camarero. Encañonándole, le amenazó: "Tú serás el siguiente".