Fiscal del TS pide confirmar la pena a dos condenados por condecorar monigotes de presos en las fiestas de Amurrio

MADRID, 28 (EUROPA PRESS)

El fiscal del Tribunal Supremo solicitó hoy al alto tribunal la confirmación de la condena de un año de prisión impuesta el pasado mes de julio por la Audiencia Nacional a dos miembros de la cuadrilla 'Herriarenak' de Amurrio (Álava), por participar en un acto en el que los monigotes --fotografías a tamaño real-- de dos etarras fueron condecorados como "representantes de las fiestas patronales" de 2005.

"Decir que no hubo exaltación del terrorismo es una interpretación muy particular", aseguró el fiscal quien recordó que los monigotes fueron expuestos, paseados por el pueblo, los actos fueron transmitidos con megafonía, fueron expuestos en el balcón del ayuntamiento para recibir el reconocimiento". "El enaltecimiento se produjo", añadió el representante del Ministerio Público en respuesta a las alegaciones de la defensa de los dos recurrentes ejercida por Jone Goirzelaya.

La letrada defendió que "simplemente se enaltecieron a dos monigotes, pero no se produjo ninguna manifestación, ni aplausos". "Nosotros creemos que no se ha dado el delito de enaltecimiento del terrorismo, no hay ninguna relación directa", expuso.

En la vista también intervino como acusación popular el representante legal de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Emilio Murcia, quien apeló a que los dos recurrentes admitieron durante el juicio que tuvo lugar en la Audiencia Nacional que sabían que los dos monigotes habían sido condenados por colaborar con ETA. "Fueron jaleados por la gente, existió una gran publicidad, si se tratase de dos violadores no estaríamos en la misma situación", dijo.

Los recurrentes, Arkaitz Quincoces y Alfredo Remírez, fueron quienes portaron las efigies en cartón piedra de los presos etarras José Ángel Viguri y Santos Berganza durante el acto en el que se impusieron las citadas distinciones.

En la misma sentencia, la Audiencia absolvió de un delito de enaltecimiento del terrorismo al alcalde de Amurrio (Álava), Pablo Isasi (EA), y al ex concejal de Cultura del municipio Eleder Zalbide (PNV), para los que la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) solicitaba una pena de 15 meses de cárcel.

El ponente de la sentencia del alto tribunal será el magistrado José Manuel Maza, y completarán la Sala Adolfo Prego, Andrés Martínez Arrieta, Luciano Varela y Diego Ramos.

En su día, la Audiencia Nacional destacó que "la pertenencia a ETA como colaboradores de las personas designadas y su estancia en prisión en cumplimiento de las condenas impuestas durante más de quince años" era conocida por los condenados -uno de ellos, Arkaitz Quincoces, es sobrino de Viguri-, por lo que el tribunal consideró que su intención era la de dar relevancia a los dos presos de ETA "realizando por tanto un juicio positivo sobre el hecho criminal y las personas que lo cometen, a las que se eleva a la cúspide del honor popular en las Fiestas Mayores de Amurrio".

ETARRAS CONDENADOS

José Ángel Viguri fue detenido en Irún el 16 de septiembre de 1989, tras un enfrentamiento con agentes de la Guardia Civil en el que murieron los etarras Juan Oyarbide Aramburu, 'Txiribitas', y Manuel Urionabarrenechea Betanzos 'Manu'. En diciembre de 1991 fue condenado a 51 años de cárcel por el atentado cometido contra la casa cuartel de Llodio (Alava), cometido el 14 de marzo de 1988, y en el que dos guardias civiles resultaron heridos.

Santos Berganza Cendegui, antiguo ertzaina, fue detenido en la misma operación por su relación con el "comando Araba". Actualmente, cumple una condena de 16 años de prisión por facilitar información sobre militares y policías a la banda terrorista ETA.

La resolución de la Audiencia Nacional contó con el voto particular discrepante del magistrado Sáez Valcárcel, que entendió que la conducta de los jóvenes no encajaba en el tipo penal de enaltecimiento del terrorismo.

Según este magistrado, el hecho atribuido a estos dos vecinos "representa un mero recuerdo de dos personas nacidas en la villa, más de quince años después de su condena y encarcelamiento, cuando en la memoria colectiva era difícil, quizá imposible, conectarles con los hechos que cometieron y por los que fueron sancionados".