Juzgan a los mossos acusados de agredir a un detenido en Les Corts y grabados en cámara oculta

BARCELONA, 17 (EUROPA PRESS)

La Audiencia de Barcelona juzgará esta semana a los cuatro mossos d'Esquadra acusados de maltratar a un detenido en la comisaría de Les Corts de Barcelona en marzo de 2007, agresión que grabó una videocámara oculta colocada después de que se recibieran varias denuncias por hechos similares.

La Fiscalía pide cinco años y nueve meses de prisión, 9.600 euros de multa y siete años de inhabilitación para empleo público para cada uno por un delito contra la integridad moral, falsedad documental y una falta de lesiones. Además, deberán indemnizar a la víctima, Rubén P.M., con 10.610 euros.

El juicio contra el cabo J.D.L.P. y los agentes C.B.F., A.L.P. y V.A.B. tendrá lugar el miércoles y el jueves en la Sección Séptima de la Audiencia. Se les acusa de golpear repetidamente con las manos, los pies y las rodillas a la víctima, acción que quedó grabada por la cámara oculta.

El caso fue difundido públicamente después de que la unidad de asuntos internos de la policía catalana recibiera varias denuncias por agresiones en la sala de cacheos de Les Corts. La unidad decidió colocar una cámara oculta, gracias a la que se descubrieron éste y otros casos de maltratos.

Según el Ministerio Público, sobre las 6.30 horas del 31 de marzo de 2007, una patrulla de Mossos se dirigió a la confluencia de las calles Ávila y Tànger, en el barrio del Poblenou, al recibir una llamada de José Emilio P.V., quien aseguró que un hombre le estaba insultando y empujando.

El denunciado se negó a mostrarles su documentación, por lo que los dos agentes le trasladaron a la comisaría de Les Corts para identificarle.

En comisaría, Rubén P.M. tuvo un "pequeño" forcejeo con los agentes al tiempo que le decía a uno de ellos: "A mí no me toques, hijo de puta". Por ello, procedieron a detenerle por un presunto delito de atentado contra la autoridad, que al día siguiente fue calificado como falta por el Juzgado de Instrucción número 8 de Barcelona.

Sobre las 8.15 horas, el cabo J.D.L.P. ordenó que trasladaran a Rubén P.M. a la sala de registro --paso previo al ingreso en el calabozo--, orden que cumplieron los otros tres mossos acusados. Minutos después, ya en la sala, los cuatro lo golpearon repetidamente con las manos, los pies y las rodillas, acción que quedó grabada por la cámara oculta.

En el escrito de acusación, el fiscal asegura que el cabo abofeteó hasta seis veces al detenido y se rió de él. Uno de los agentes saltó y le dio una patada con la planta del pie en el abdomen. Después le puso un casco y lo levantó del suelo cogiéndole a peso.

Otro agente se tiró encima de el arrestado y lo arrastró por el suelo tirándole de los pies. El último acusado le dio un puñetazo y dos patadas cuando estaba en el suelo. Finalmente, todos lo sacaron de la sala a peso y en posición horizontal.

Para encubrir su "delictiva actuación" y faltando a su deber de veracidad como funcionarios públicos, redactaron un nuevo atestado en el que aseguraban que sobre las 8.15 horas el detenido mantuvo una "actitud agresiva, provocadora y amenazadora" cuando se encontraba en la sala de registros.

También dijeron que realizaba "movimientos bruscos y amenazadores de brazos y cabeza" y que llegó a propinar una bofetada y un puntapié en la rodilla al agente C.B.F., por lo que le imputaban un nuevo delito de atentado contra la autoridad.