Acusado de retener y violar a su compañera en Sevilla admite que la encerró con llave pero niega la agresión

SEVILLA, 19 (EUROPA PRESS)

R.L.G., el acusado de abofetear y violar en su domicilio a su compañera sentimental, M.I.R., negó hoy durante la celebración del juicio en la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Sevilla que consumara la agresión sexual por la que está imputado, aunque reconoció que la encerró con llave en el inmueble "para que no se fuera", escondiendo posteriormente estas llaves en el congelador del frigorífico.

En este sentido, el encartado, de 48 años de edad y con antecedentes penales, aseguró que no pegó a su pareja --con la que sigue manteniendo una relación sentimental--, ni la dejó caer del sofá, tal y como mantiene la Fiscalía, y relató que el día de los hechos mantuvieron una discusión porque ella "había llegado tarde de trabajar y venía bebida", según informaron a Europa Press fuentes judiciales.

De este modo, y tras negar que hubieran mantenido relaciones sexuales, el procesado --que actualmente está ingresado en un centro de desintoxicación etílica-- aseguró ante el tribunal que, tras esta discusión, encerró con llave a su pareja y escondió las llaves en el congelador del frigorífico.

Por su parte, su compañera sentimental no quiso declarar, mientras que los dos médicos forenses que acudieron a testificar ratificaron sus informes y señalaron que la víctima no presentaba lesiones en la zona vaginal, aunque sí en distintas partes del cuerpo, así como un golpe en el ojo.

Una vez finalizada la prueba testifical, el fiscal elevó a definitivas sus conclusiones y solicitó para el encartado 15 años y cinco meses de prisión, mientras que la defensa pidió la libre absolución de su representada argumentando que "no han quedado acreditados los hechos y no existen pruebas de cargo con entidad suficiente".

Según recoge el fiscal en su escrito de acusación, al que ha tenido acceso Europa Press, los hechos ocurrieron la noche del 21 de junio de 2006, cuando el procesado se encontraba en el inmueble que compartía con la víctima en la localidad sevillana de Alcalá de Guadaíra.

Sobre las 1,00 horas, M.I.R. llegó de trabajar y se inició entonces una discusión entre ambos en el transcurso de la cual el procesado levantó el sofá en el que ella se encontraba sentada y lo dejó caer al suelo, tras lo cual comenzó a insultarla mientras la golpeaba en la cara, llegando a hacerla sangrar por la nariz y la boca.

Una vez dejó de abofetearla, la agredida trató de salir del inmueble, pero el encartado la agarró "fuertemente" de los brazos y la tiró en el sofá, instándole entonces a mantener una relación sexual.

HEMATOMAS Y EMPUJONES

Ante la negativa de ella, el procesado, "con ánimo de satisfacer su apetito sexual", volvió a cogerla de los brazos causándole hematomas y comenzó a empujarla hasta que consiguió tirarla en la cama, momento en el cual, "ante el temor de que siguiera agrediéndola", M.I.R. dejó de oponer resistencia física y fue agredida sexualmente.

Tras todo ello, la agredida quiso marcharse del domicilio, pero de nuevo el acusado la cogió de los brazos y la tumbó en la cama gritándole "de forma violenta e intimidatoria" que ella se quedaba allí a dormir, por lo que permaneció en el inmueble toda la noche, logrando salir a la mañana siguiente.

Por todo ello, el Ministerio Público pide para el encausado once años de prisión por un presunto delito de agresión sexual; tres años y seis meses de cárcel por detención ilegal, y once meses por el presunto delito de maltrato en el ámbito familiar.