Se enfrenta a 18 años de prisión acusado de abusar sexualmente de su hija desde los 8 a los 15

GRANADA, 15 (EUROPA PRESS)

La Sección Primera de la Audiencia de Granada ha acogido hoy el juicio contra un hombre acusado de abusar sexualmente casi a diario de su hija de los ocho a los quince años, aprovechando la ausencia de la madre, hechos por los que se enfrenta a un total de 18 años de cárcel por un delito continuado de abusos sexuales y otro continuado de agresión sexual.

Durante el juicio, que ha quedado visto para sentencia, el inculpado negó haber mantenido relaciones sexuales con su hija, con la que reconoció haber sido "bastante severo" por ser una "niña conflictiva" que, según dijo, no asistía al instituto, y que tenía un comportamiento que era irrespetuoso tanto con él como sus profesores.

El procesado, con trabajos ocasionales de albañil, aseguró que ha sido él el que se ha hecho cargo de la educación de sus hijos, tres en total, puesto que su mujer trabajaba mucho y durante todo el día. Según indicó, la relación con la hija mayor era "normal" e incluso "buena", igual que con su esposa, que sin embargo le pidió el divorcio en 2007, antes de la denuncia, que la presentó su mujer en 2008 al conocer el relato de su hija, pero entonces ella le dijo "que si no aceptaba me iba a denunciar".

Mantuvo que, cuando la niña tenía ocho años, se acostaba con ella a dormir la siesta y le hacía "cariños tipo padre a hija", ninguno con carácter sexual y explicó, a preguntas de la acusación particular, que quizá llegó a amenazarla de muerte alguna vez por su comportamiento, ya de adolescente, "pero nunca con pensamiento de matarla".

Testimonio completamente opuesto ofreció su supuesta víctima, hoy una adolescente, que contó a su madre lo sucedido "cuando no podía más" y no antes porque se sentía amedrentada por las amenazas del padre, ya que incluso un día llegó a ponerle un cuchillo en el cuello para posteriormente agredirla sexualmente.

Según relató, no recuerda exactamente cuando comenzaron los episodios, que tenían lugar en su propia casa, en un municipio del cinturón granadino, aunque indicó que podría haber sido cuando ella tenía ocho años. Entonces no era consciente de que lo que le hacía su padre no era normal, y fue después de la Primera Comunión, con unos 10 u 11 años, tras una relación sexual, cuando se dio cuenta de la gravedad de lo que le ocurría.

CASTIGOS FRECUENTES

"Era un día tras día. No puedo decir cuántas veces fueron. Porque sólo dos o tres veces de las que mi madre no estaba en la casa no pasó nada", indicó la adolescente, que explicó que el padre, que la castigaba a menudo, le decía que podía salir a la calle con sus amigas si accedía a sus pretensiones, dándole "incentivos".

El padre le pegaba con una correa, según aseguró, cuando ella ofrecía resistencia e incluso le llegó a atar de pies y manos para que no pudiera moverse. Tenía un "carácter cambiante", según dijo la joven, "lo mismo era encantador que un demonio".

La madre contó a la Sala que la hija la llamó un día al teléfono cuando ella se encontraba en casa de una amiga y le dijo que fuera a buscarla a una plaza del pueblo. Allí le dijo que había discutido por el padre y que había pasado "lo de siempre", que, según le explicó después, eran los abusos.

Entonces, ella creyó a su hija porque le contó detalles al respecto que no se podía haber inventado, como las expresiones que utilizaba su marido. Asimismo, la hermana del acusado, llegó a decirle por teléfono que creyera a su hija porque a ella le había pasado "lo mismo".

Además, lo que ella creía que era un "control de posesión" hacia ella, porque su marido la llamaba continuamente para ver dónde estaba, era, según dijo haber entendido con el tiempo, una manera de saber cuánto tiempo iba a tardar en llegar a casa.

La hermana que llamó por teléfono a la madre de la joven también declaró hoy como testigo, y confirmó que ella también estuvo sometida a los abusos de su hermano cuando ella era una niña, por lo que, aunque no denunció los hechos, la relación con él era "mínima" transcurridos los años.

RELATO "PROBABLEMENTE CREÍBLE"

Otros dos hermanos declararon que consideraban normal la relación entre el acusado y su hija, en la que nunca, según señalaron, notaron un comportamiento extraño.

Las psicólogas que hicieron un análisis del relato de la adolescente afirmaron que su testimonio es "probablemente creíble", por los detalles de sus descripciones, y que su comportamiento es "totalmente" compatible con el de una persona que ha sufrido abusos sexuales.

Las expertas destacaron además la "frialdad" del padre, que, aunque se mostró colaborador y afirmó que la hija se lo había inventado todo para perjudicarle, se mostraba "muy distante" cuando se le hablaba del objeto de la denuncia. Incluso mostró una "actitud chulesca" hacia las psicólogas.

El Ministerio Fiscal y la acusación particular coincidieron en la petición de pena, mientras que la defensa pidió la libre absolución.