Esperanza Aguirre a los suyos: "Me voy, pero nunca he metido la mano en la caja"


  • Aguirre se despidió de su equipo en el Ayuntamiento en una reunión a puerta cerrada donde a algunos se le saltaron las lágrimas. Defendió que ella no ha sido corrupta.

  • Pidió que le contaran anécdotas de su vida política. Se recordó, por ejemplo, cuando un colaborador confundió bandera con lavandera en el Belén de la Comunidad de Madrid. 

Esperanza Aguirre saluda tras salir de su casa en su coche particular.

Esperanza Aguirre saluda tras salir de su casa en su coche particular.

Esperanza Aguirre defiende que ella no es corrupta y que nunca en su amplia trayectoria política ha cometido irregularidades con dinero público. Es la explicación que dio la ya dimitida portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid a su equipo de colaboradores tras abandonar todos sus cargos por el encarcelamiento de Ignacio González. Está dolida y disgustada, pero dejó claro ante los suyos que ella nunca fue protagonista de prácticas ilegales.

Este lunes, a las 17:05, fue la última vez que Aguirre entró en su oficina municipal de la calle Mayor 71. Venía de la sala de prensa donde había comunicado su marcha en una comparecencia en la que no admitió preguntas. Se dirigió directamente a sus dependencias, un modesto despacho acristalado, con un escritorio, una mesa de reuniones, dos sofás y una estantería. Allí estuvo unos minutos para, a continuación, salir a la zona donde ha trabajado su equipo desde que era concejala y dirigirse a todos ellos.

"Me voy, pero yo no he metido la mano en la caja", dijo con firmeza a sus colaboradores. Les transmitió que quería despedirse de ellos y agradecerles el trabajo que había hecho en el Grupo Municipal Popular desde las elecciones municipales de 2015. Fuentes presenciales confirman a Lainformacion.com que durante ese discurso de despedido varios de los trabajadores del PP lloraron por la marcha de la hasta ahora su jefa.

Esperanza Aguirre también habló con pena de lo que había pasado en los últimos días con Ignacio González. Ella se enteró de la detención del que fuera su número dos y sucesor el mismo miércoles, por la mañana, y a través de la radio. Cuando llegó a su despacho en el Ayuntamiento "estaba blanca". No habló con nadie, al principio. Ya a mediodía sí que charló con sus colaboradores y les preguntó si se esperaban que la Guardia Civil fuera a detener a González.

Para Aguirre la detención y entrada en prisión incondicional de su sucesor fue "un palo", según confesó. "Está tocada", confirman desde su entorno, porque tenía "especial cariño" hacia Ignacio González y había depositado en él toda la confianza. La exconcejala, como explicó en su comparecencia, había pedido en su etapa como presidenta de la Comunidad de Madrid explicaciones a su lugarteniente sobre algunas informaciones que aparecieron sobre el Canal de Isabel II.

González, aseguran las fuentes consultadas, le dio entonces "profusas explicaciones sobre todo". Incluso, apuntan, el vicepresidente detenido ofreció a Aguirre detalles concretos sobre el origen de su patrimonio. La entonces presidenta autonómica se quedó tranquila y siguió confiando en él. Hay que recordar que en 2011 Esperanza Aguirre había pedido a Francisco Granados explicaciones sobre algunas informaciones comprometedoras y le cesó de manera fulminante como secretario general del PP de Madrid al no convencerle los argumentos que le dio.   

Pidió que le contaran anécdotas

En su discurso de despedida ante su equipo, Esperanza Aguirre tuvo palabras de agradecimiento hacia todos. Reconoció que "había trabajado muy bien" y que "se había sentido muy cómoda" en los últimos dos años. Hay que recordar que el PP no gobierna en el Ayuntamiento de Madrid por apenas 8.000 votos. Si los hubiera conseguido Aguirre sería alcaldesa con el apoyo de Ciudadanos. No pudo serlo y llegó a ofrecer a Antonio Miguel Carmona, tercera fuerza, ser alcalde con los votos del PP.

Antes de marcharse a su casa, Aguirre pidió a sus colaboradores que le contaran anécdotas de ella desde que la conocieron. Fueron varias de las que se relataron. Quizá una de las que más llamó la atención el momento en el que se recordó cuando preguntó a Fernando Martínez Vidal, exdirector general de Relaciones Externas de Presidencia de la Comunidad de Madrid entre 2003 y 2007 y ahora concejal, dónde se encontraba "la lavandera" del Belén que se instala cada año en la sede de la Puerta del Sol. 

El colaborador de Aguirre entendió que le preguntaba por "la bandera" y no por "la lavandera". Lo que hizo Martínez Vidal fue comprar una gran bandera de casi 20 metros para colocarla en el Belén. Cuando la Presidenta vio la enseña se echó a reir y dijo: "Te pregunté por la lavandera".