El viacrucis judicial del PP salpica a Rajoy en un momento clave de la legislatura


  • La citación de Rajoy como testigo en el juicio del caso Gürtel ha supuesto un disgusto a nivel personal para el presidente cuando creía que la corrupción estaba amortizada.

  • Correa declaró que cuando Rajoy llegó a la Presidente del PP en 2004 echó la Gürtel de Génova. Sin embargo, él nombró tesoreró a Luis Bárcenas.

"No sé qué decirte, no nos lo esperábamos después de que la Fiscalía y la Abogacía del Estado se hubieran opuesto". Esta frase corresponde a un asesor de Moncloa que lleva más de una década trabajando junto a Mariano Rajoy y que reconoce que la declaración del Presidente del Gobierno como testigo en el juicio del caso Gürtel ha sido un torpedo en la línea de flotación en la estabilidad del PP.

Rajoy pasó una primera legislatura complicada. Se encerró en La Moncloa y se centró en la recuperación de la economía española. Redujo sus apariciones y dio orden de centrarse en lo importante: crear empleo. De reojo miraba la corrupción como una lacra que le acechaba y que le tocaba de cerca, pero no de lleno. Los Correa, Bárcenas o El Bigotes habían trabajado en Génova y coincidido con él, lo cual no significa que cometiera alguna ilegalidad.

En esos primeros meses de Gobierno las malas noticias eran casi diarias. Hubo un tiempo en el que en Moncloa se respiraba desolación cada mañana, cuando llegaba el momento de repasar la prensa. Se multiplicaron los enfoques relacionados con tramas corruptas y de alguna u otra forma el PP se veía afectado. Daba igual lo que el Gobierno hiciera en materia económica que los titulares siempre eran igual de negativos. Así lo expresaron altos cargos del Gobierno en algún encuentro con periodistas.

A finales de la primera legislatura, sin embargo, en Moncloa empezaron a cambiar de estrategia. Era el momento de jugarse la reelección y Rajoy incrementó sus apariciones públicas. Pasó de ocultarse tras un plasma a patearse plazas y calles de la España profunda. Tenía que vender sus logros y presumir de evitar la intervención de España. Así llegó el 20D, donde el PP ganó las elecciones, aunque perdió 63 escaños. Seis meses después, el 26J, volvió a ser la fuerza más votada recuperando 14 diputados, hasta los 137. En Génova concluyeron que la corrupción ya estaba amortizada y que por eso ganaron las dos elecciones.

Fue el pasado otoño cuando en Génova comenzaron a sentirse de nuevo inquietos por temas relacionados con los tribunales. Se avecinaba el juicio del caso Gürtel en su rama nacional y valenciana, el caso Púnica o las tarjetas black. Pero las semanas trascurrieron y el marianismo salió indemne. Hasta esta semana.

La decisión de citar a declarar a Rajoy como testigo en Gürtel llega en un momento clave a nivel parlamentario. El Presidente ha repetido en varias ocasiones que en su agenda no está la convocatoria de elecciones anticipadas, pero el PP no cuenta una estabilidad clara. Ha tenido sus más y sus menos con sus socios de Ciudadanos en algunos temas (como en la votación del decreto de la estiba o la crisis de Murcia) y, además, la noticia se produce en el momento más importante: cuando se está negociando el acuerdo presupuestario y todavía no está cerrado el sí del PNV y del diputado canario Pedro Quevedo. La imagen simbólica de ver a Rajoy en la Audiencia Nacional no beneficia en nada a este trámite presupuestario.

La visita del líder del PP a sede judicial es, además, un disgusto para él a nivel personal. Siempre ha hablado como un error haber enviado un SMS a Bárcenas pidiéndole que fuera fuerte. Ahora tendrá que revivir viejos fantasmas que han hecho mucho daño en Génova. Rajoy no olvida como durante meses su número dos María Dolores de Cospedal tuvo que enfrentarse semanalmente a duras comparecencias públicas ante los periodistas en las que la mayoría de las preguntas estaban centradas en la corrupción. Eso fue para él un desgaste que creía haber superado.

Sin embargo, a pesar de todo Rajoy tiene motivos para estar tranquilo. Él es solo uno de los más de 300 testigos admitidos en la causa. No se le atribuye, por tanto, ningún tipo de responsabilidad. Por si fuera poco Francisco Correa y Luis Bárcenas ya han declarado que cuando Rajoy llegó a la Presidencia del PP en 2004 echó de Génova a todos los de la Gürtel