La gestora del PSOE quiere que los diputados que no respeten la abstención entreguen su acta


  • La gestora del PSOE trabaja para que no haya ningún voto discordante a la abstención en la segunda votación de investidura de Rajoy.

  • Existe el precedente de Tomás Gómez, que entrego su acta de senador en una votación en la que no estaba de acuerdo con el PSOE.

Javier Fernández insiste en que la disyuntiva es abstención o elecciones, optando por "el mal menor"

Javier Fernández insiste en que la disyuntiva es abstención o elecciones, optando por "el mal menor" MADRID/OVIEDO | EUROPA PRESS

Que los diputados que rompan la discuplina de voto (abstención) entreguen su acta. Esta es la propuesta de la gestora del PSOE de cara a la decisiva doble votación de investidura de Rajoy. Quieren que los críticos respeten la decisión tomada en el máximo órgano entre congresos del partido y, si no están conformes con lo acordado, que se marchen.

Javier Fernández y el resto de integrantes de la gestora defenderán este domingo en Ferraz la abstención técnica o táctica. La alternativa es el no, las terceras elecciones, una debacle socialista aún mayor y un Rajoy más fuerte. Este es el argumentario del susanismo y de quienes consiguieron acabar con Pedro Sánchez.

La decisión con la que Fernández irá el martes 25 a Zarzuela será la de la abstención. Le comunicará al Rey que el grupo parlamentario socialista facilitará que Rajoy sea investido. La cuestión ahora radica en qué hacer con los críticos o los díscolos. Y la opinión de la gestora es que deberían marcharse.

La facción andaluza deslizó la idea este mismo miércoles. El susanismo cree que todos los díscolos deberían entregar su acta si no van a cumplir con el mandato del Comité Federal. "Yo, antes de desobedecer lo que dice el máximo órgano del partido, entregaría el acta", señaló Juan Cornejo, mano derecha de Susana Díaz en el PSOE andaluz.

Existe un precedente de un senador que dejó su acta porque no quiso votar lo que le proponía el grupo parlamentario. Fue Tomás Gómez en noviembre de 2013 quien abandonó su escaño porque no quiso votar a favor de la propuesta de su partido de apoyar al juez Francisco Gerardo Martínez Tristán como nuevo vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). El magistrado había frenado la paralización de la privatización de la sanidad madrileña.

Ahora, en la gestora quieren que los 15 díscolos, o los que finalmente defiendan el no, se marchen como hizo Tomás Gómez. La decisión, en cualquier caso, corresponderá a cada parlamentario, el acta es de cada diputado y nadie puede quitársela u obligarle a que renuncie a ella.

La posibilidad del voto en conciencia

Una posibilidad que está cobrando fuerza en el socialismo en las últimas horas es el voto por cuestiones de conciencia. El diputado guipuzcoano Odón Elorza ha hablado de ella. La posibilidad está recogida en la Constitución y en el reglamento del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso.

La Carta Magna recoge en su artículo 67 que "los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo" y el 79 dice que "el voto de senadores y diputados es personal e indelegable".

Por otra parte, la citada normativa del PSOE especifica en su artículo 33 que "el Comité Director podrá sancionar la emisión del voto contrario a la orientación acordada por el Grupo, cuando ésta se haya realizado de forma voluntaria y haya sido manifestada explícitamente, sin perjuicio del mecanismo disciplinario previsto en los Estatutos Federales del PSOE".

Y añade: "El Pleno del Grupo Parlamentario podrá excepcionalmente acordar la libertad de voto por razones de conciencia, una vez oídas las razones del parlamentario o parlamentarios solicitantes (...) El Comité Director notificará, mediante resolución motivada, la sanción a los interesados, quienes en el plazo de siete días, deberán hacer efectiva la misma o recurrir ante el Comité Permanente. El acuerdo de éste resolviendo el recurso, se tomará en equidad y se notificará al interesado y a la Comisión Ejecutiva federal, en caso de que fuese confirmatorio, para que proceda a hacer efectiva la sanción". Los diputados socialistas, por tanto, pueden abstenerse y razonar que han votado "en conciencia". Incluso, podrían librarse de una posible sanción.

Existen varios casos de diputados que han votado en conciencia contradiciendo incluso la disciplina de su grupo parlamentario. Celia Villalobos, del PP, votó en 2005 a favor de la ley del matrimonio homosexual a la que su partido se opuso. Dos años antes, en 2003, el Congreso votó la polémica decisión de ir a la guerra de Irak. Muchos pidieron que el voto fuera secreto pensando que habría algún díscolo popular. No los hubo en la votación, pero sí hubo una víctima día antes. El diputado Luis Acín renunció a su escaño y se dio de baja del partido por no estar de acuerdo con la decisión del gobierno de Aznar. Otro de los casos más sonados en las filas del PP fue el del histórico dirigente y exalcalde de León Juan Morano Masa, que en el pleno del Senado rechazó votar a favor del recorte a las ayudas a la minería. "He obrado con arreglo a mi conciencia y defendiendo aquello en lo que creo", dijo.

En el caso del PSOE también se han dado bastantes casos de diputados díscolos. Entre los nombres más importantes se encuentra Carme Chacón, que en 2013 fue sancionada por la dirección del Grupo Socialista por no respetar la disciplina de voto en el debate de dos iniciativas de CiU e ICV sobre el derecho a decidir. Los diputados del PSC votaron a favor y los del PSOE, en contra. Ella se ausentó de la votación.

Antonio Gutiérrez, exsecretario general de CCOO no votó a favor de la reforma laboral de Zapatero en 2010. Simplemente se abstuvo rompiendo de nuevo la disciplina de partido. En 2014 al menos dos diputados, entre ellos el miembro de Izquierda Socialista Manuel de la Rocha (que llegó a ser secretario de Economía de Ferraz), solicitaron a la dirección libertad de voto en una moción para celebrar un referéndum sobre Monarquía o República, pero la dirección pidió que se respetara la disciplina en este "tema de Estado" .

En la proclamación de Felipe VI pasó lo mismo. En esa votación sí hubo disidencias: el diputado vasco Odón Elorza decidió abstenerse, mientras que otros dos socialistas (el balear Guillem García Gasullay la gallega Paloma Rodríguez) optaron por no participar en la votación de la ley que dio luz verde a su proclamación.