El ex presidente taiwanés denuncia una persecución política al inicio del juicio en su contra

  • Taipei, 25 mar (EFE).- El ex presidente independentista Chen Shui-bian denunció la persecución política a la que le están sometiendo sus acusadores, en el inicio hoy del juicio en su contra por corrupción y lavado de dinero.

El ex presidente taiwanés denuncia una persecución política al inicio del juicio en su contra

El ex presidente taiwanés denuncia una persecución política al inicio del juicio en su contra

Taipei, 25 mar (EFE).- El ex presidente independentista Chen Shui-bian denunció la persecución política a la que le están sometiendo sus acusadores, en el inicio hoy del juicio en su contra por corrupción y lavado de dinero.

Por medio de un comunicado de su oficina, Chen se quejó del escaso interés de los fiscales y jueces isleños en investigar y juzgar a otros políticos.

"El gran interés y dedicación de la fiscalía en este caso no tiene parangón en las investigaciones y juicios contra otros políticos, incluidos el ex presidente Lee Teng-hui y el presidente Ma Ying-jeou", dijo la Oficina de ex mandatario, en un comunicado de prensa.

La sesión inicial del juicio se centró en las acusaciones de corrupción y contó con el testimonio de un empresario que afirmó haber entregado a Chen y a su esposa, Wu Shu-chen, cuantiosas donaciones, antes de lograr un lucrativo contrato oficial, durante la presidencia del ex mandatario.

Chen, de 58 años y que constituyó un serio quebradero de cabeza para Pekín durante sus ocho años al timón político de la isla, afronta cargos que pueden llevarlo a la cárcel para el resto de su vida, y que van desde la corrupción al lavado de dinero, pasando por la extorsión y falsificación de documentos.

El ex mandatario, que está en detención preventiva desde finales de 2008, acusa a los fiscales que investigan su caso de parcialidad y de manipulación de testimonios.

Chen considera que no se le está aplicando la misma justicia que declaró inocente al actual presidente, en 2007, de acusaciones de uso indebido de un presupuesto oficial, lo que le permitió competir por la presidencia en 2008.

"Sí, soy culpable, pero no de lo que me acusan sino sólo de defender la independencia de Taiwán y de no doblegarme ante Pekín", dijo el ex mandatario desde su celda, en días previos al juicio.

Chen, el día en que detuvieron y llevaron al centro de detención preventiva, gritó elevando las manos esposadas que el presidente Ma Ying-jeou y su gobierno habían montado una "persecución" política y judicial para "congraciarse con las autoridades de Pekín".

Los fiscales y el gobierno isleño aseguran que en la investigación y el juicio contra Chen no hay interferencias políticas y que se sigue la ley al pie de la letra.

La fiscalía acusa al ex mandatario, entre otros cargos, de embolsarse 3,07 millones de dólares de un presupuesto oficial y otros 2,73 millones de dólares de sobornos relacionados con la compraventa de un terreno para uso oficial.

Aunque el ex presidente insiste en su inocencia, su esposa e hijo han admitido el delito no intencionado de lavado de dinero, pero niegan con el ex presidente haber cometido delitos de corrupción o enriquecimiento ilícito.

Las acusaciones contra Chen datan de noviembre de 2006, cuando se acusó formalmente a su esposa de apropiación de un fondo oficial y de falsificación de documentos, y se ampliaron a finales de 2008 al descubrirse fondos millonarios en Suiza a nombre de sus familiares.

El ex presidente dejó la presidencia el 20 de mayo de 2008, al finalizar su segundo mandato, y ese mismo día fue acusado de enriquecimiento ilícito en un caso en el que su esposa ya estaba implicada.

El escándalo ha dividido la opinión pública taiwanesa y ha asestado un duro golpe al opositor e independentista Partido Demócrata Progresista (PDP), al que perteneció Chen hasta que fue acusado formalmente de varios cargos en agosto de 2008.

Chen representa el sector más combativo contra la unión con China, a diferencia del actual presidente Ma Ying-jeou, que defiende la distensión y el mantenimiento de la actual situación internacional.

Ma tiene una postura moderada, con promesas a los independentistas de que no negociará la unión con China durante su mandato, y la concesión a China de no rechazar una unión a largo plazo.