Condenados a penas de dos años por fingir ser propietarios de varios pisos y cobrar el alquiler a extranjeros

Las dos personas juzgadas, que confesaron su culpa, lograron hacerse con más de 3.000 euros VALLADOLID, 23 (EUROPA PRESS) La Audiencia de Valladolid impuso hoy sendas penas de dos años de prisión a Amando E.Ll. y Sandra M.F. por un delito continuado de falsedad en documento privado y otro continuado de estafa cometidos entre los meses de agosto y septiembre de 2006, ya que ambos se hicieron pasar por propietarios de dos pisos con el fin de cobrar a media docena de ciudadanos de origen extranjero determinadas cantidades, hasta completar un botín superior a los 3.000 euros, en concepto de fianza por el alquiler de los mismos. El juicio no llegó a celebrarse debido a que los dos procesados, para quienes inicialmente el Ministerio Fiscal pedía penas de cuatro años de prisión, confesaron su culpa y aceptaron cada uno de ellos una condena de dos años, junto con el pago de una multa de 720 euros y la obligación de indemnizar a sus víctimas, de forma conjunta y solidaria, con un montante global de 3.150 euros, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas. Los hechos delictivos se produjeron entre los meses de agosto y septiembre de 2006, periodo en el que Amando E.Ll, de común acuerdo con Sandra M.F, se hizo pasar por propietario de un 2º D sito en el número 50 de la calle Villabáñez y luego de un 2º D del número 12 de la calle Navas de Tolosa de Valladolid, inmuebles en los que ella vivió en régimen de alquiler con su madre y una hermana pequeña hasta que fue desahuciada por impago de la renta. Ambos procesados fingieron la titularidad de sendos inmuebles y se aprovecharon de media docena de ciudadanos de origen extranjero, una ecuatoriana, una brasileña, un marroquí, un búlgaro, un colombiano y un ucraniano, a los que cobraron cantidades que oscilan entre los 350 y 800 euros en concepto de fianza por el alquiler y la entrega de las llaves. Las víctimas pagaron tales cantidades, convencidas de que los pisos pertenecían a los procesados, y no sólo no llegaron a convertirse en arrendatarios sino que perdieron el dinero entregado.