La financiación es la "asignatura pendiente" de los ayuntamientos 30 años después de los primeros comicios democráticos

ZARAGOZA, 3 (EUROPA PRESS)

La financiación municipal es todavía la "asignatura pendiente" y el "caballo de batalla" de los ayuntamientos, treinta años después de las primeras elecciones democráticas municipales, celebradas el 3 de abril de 1979, cuando el país estaba en plena transición entre la dictadura franquista y la democracia y después de haber aprobado su Carta Magna en 1978.

A pesar de los notables cambios que ha vivido España en las últimas tres décadas, la financiación de los ayuntamientos continúa siendo su principal problema dado que, al ser la administración más cercana a los ciudadanos, afronta cada vez más competencias "impropias" con los mismos recursos.

El vicepresidente del Gobierno de Aragón y presidente del Partido Aragonés (PAR), José Ángel Biel; el Justicia de Aragón, Fernando García Vicente; el presidente de la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ), Javier Lambán; el alcalde de Épila, Martín Llanas, que ocupa el cargo desde aquel 3 de abril de 1979; y el presidente de la Asociación de ex concejales democráticos de Zaragoza, Luis García Nieto, analizaron con Europa Press los cambios que se han producido en los consistorios en estos 30 años, los retos que deben afrontar en el futuro, y recordaron una jornada que todos vivieron con ilusión y expectantes.

Todos coincidieron en señalar el aspecto económico como el principal problema de los ayuntamientos, un punto que el Estado aún debe resolver. En este sentido, Javier Lambán y Martín Llanas exigieron que a los municipios se les dote de la "autonomía política" que corresponde al que es "el tercer pilar del Estado", al tiempo que aseguraron que "echamos en falta un mayor apoyo por parte" de la Administración central.

Por su parte, el ex concejal del Ayuntamiento de Zaragoza, Luis García Nieto, recordó que en el 79 el movimiento municipalista ya planteaba que los recursos deberían dividirse siguiendo un porcentaje de 50-25-25, un cincuenta por ciento al Estado, un 25 a las Comunidades y otro tanto a los municipios, una fórmula que nunca ha llegado a aplicarse y que supone "el principal problema en la actualidad y en el futuro" para las ciudades y localidades, ya que "el ciudadano no quiere saber el dinero que percibe" su ayuntamiento, sino que éste "arregle sus problemas".

El vicepresidente Biel coincidió en esta idea al señalar que los ayuntamientos "asumen, sin tener medios a veces, excesivas competencias y no pueden resolverlas todas", aunque en este esfuerzo los Gobiernos autonómicos "hemos tratado de suplir como hemos podido" estas carencias, y se han hecho "muchísimas cosas", con ayuda también de las diputaciones provinciales.

Por ello, reclamó al Estado "que se tome en serio" la cuestión, porque si cada cinco años se puede establecer un modelo de financiación autonómico pactado con las Comunidades, también podría hacerse a nivel local, porque "no se puede hablar de autonomía municipal si no se habla de una cierta autonomía financiera".

UNA JORNADA "ILUSIONANTE"

El debate sobre la financiación municipal comenzó con aquellos primeros ayuntamientos elegidos democráticamente tras 36 años de dictadura. Un día como hoy, hace treinta años, los españoles acudieron a las urnas para elegir a quienes los representarían y guiarían a sus ciudades hacia el futuro.

Aquella fue una jornada "muy ilusionante", recordó Martín Llanas, quien resultó elegido alcalde de Épila (Zaragoza) en esos comicios municipales, cuando "tenía 26 años y me presenté con una candidatura independiente". Rememoró que "la toma de posesión fue el 19 de abril, con un acto muy sencillo" que terminó en un bar de la localidad al que "tres o cuatro nos fuimos a tomar un café", dispuestos a iniciar la actividad municipal.

Como en Épila, en la capital aragonesa los concejales socialistas que ganaron las elecciones también fueron a celebrarlo de modo sencillo. García Nieto, por aquel entonces militante del PSOE y de UGT, se convirtió desde aquel día en el portavoz del grupo municipal y permaneció en el Consistorio zaragozano durante 16 años, con los alcaldes Ramón Saínz de Varanda y su sucesor Antonio González Triviño.

En su caso, vivió la jornada electoral "con mucha emoción, porque era la primera vez y éramos todos nuevos", de modo que en aquella primera corporación "hicimos un poco de exploradores", porque "había que empezar a hacer los cimientos" del Ayuntamiento "de manera inmediata".

"Sabíamos que vivíamos un momento histórico", pero a la vez "teníamos una cierta preocupación por el propio desconocimiento" de las labores que eran propias de una corporación municipal. No obstante, "en un par de meses, equipo de Gobierno y oposición ya estábamos funcionando".

Aquel día, Ramón Saínz de Varanda fue elegido alcalde de Zaragoza, un hombre que "tenía más experiencia que nosotros" y al que le gustaba precisar que "no me han nombrado" como a los alcaldes franquistas, "sino que me han elegido", apuntó García Nieto.

El primer alcalde de la capital en la era democrática fue "un hombre de categoría, peculiar y buen amigo de sus amigos", explicó Fernando García Vicente, por aquel entonces fiscal en la comunidad vecina, en Navarra, donde "por primera vez alguien me habló de medidas de autoprotección para la propia seguridad" y el lugar donde votó y vivió aquel "sueño" alcanzado con los comicios.

GRAN INTERÉS

Desde Barcelona, donde estudiaba quinto de carrera, Javier Lambán, siguió las elecciones de su municipio, Ejea, donde hoy es alcalde. Aunque no pudo viajar allí aquel día, ni votar, "sí seguí con interés" aquellas elecciones, "porque Mariano Berges --su actual jefe de gabinete-- se presentó a los comicios y los ganó con una candidatura de izquierdas".

Las primeras corporaciones, en su opinión, fueron "todo un acontecimiento tras unos ayuntamientos opacos, con falta de transparencia y sin implicaciones de la sociedad", porque "aquello iba a cambiar aunque no sabíamos cómo".

Había que "inventarse los ayuntamientos de nuevo", una sensación que daba "vértigo" a esos concejales recién elegidos pero que también los llenaba "de orgullo y satisfacción", porque tenían que revitalizar los municipios y recuperar "el prestigio" de los Consistorios y a la ciudadanía.

Para José Ángel Biel, entonces senador en Madrid por Unión de Centro Democrático y responsable de realizar las candidaturas municipales de UCD en la provincia de Teruel, "fue un momento muy emocionante", que compartió con su "buen" amigo Ricardo Eced, al que votó como candidato a la Alcaldía de Teruel, que ganó. Además, su partido ganó en 237 ayuntamientos de la provincia, lo que fue otro motivo "de gran alegría".

MENOS ILUSIÓN, MÁS CULTURA DEMOCRÁTICA

La emoción y la alegría dejaron paso al trabajo en años en que también se vivía "una crisis económica, más profunda que la de ahora". Dotar a los municipios de infraestructuras y servicios adecuados era la primera misión de las corporaciones.

Entonces, los ayuntamientos pedían pavimentaciones, abastecimiento de agua, más tarde repetidores de televisión y radio; ahora, demandan Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), ordenadores, mejora de las comunicaciones y empleo. "Cada momento tiene su necesidad", comentó Biel.

Así, con el paso de los años, el cambio en las necesidades de los ciudadanos y en las relaciones con sus políticos, "se ha perdido ilusión, pero se ha ganado en cultura democrática", apuntó Fernando García Vicente; y se "echa en falta una cierta ingenuidad, que no nos vendría mal a todos", valoró Biel. En su opinión, estos treinta años "ha sido la etapa de la historia de España en la que los municipios más se han desarrollado".

Algunos de aquellos ediles, como Martín Llanas, continúan en sus cargos, con "más años, más kilos y más canas" pero con la ilusión intacta y con el mismo objetivo: mejorar el municipio en el que viven.