Multan al alcalde de Abrucena por desobedecer a la Guardia Civil cuando cazaba en Sierra Nevada

ALMERÍA, 7 (EUROPA PRESS)

La Audiencia Provincial de Almería ha ratificado la condena al pago de una multa de 300 euros impuesta al alcalde de Abrucena, Juan Manuel Salmerón (PP), por desobedecer en octubre de 2007 a tres agentes de la Guardia Civil que le intervinieron el arma cuando participaba en una batida de caza junto a, al menos otras, cinco personas dentro de los límites del parque nacional de Sierra Nevada, donde está vedada cualquier tipo de actividad cinegética.

La sentencia de la Sección Tercera, a la que tuvo acceso Europa Press, desestima el recurso de apelación interpuesto por el primer edil, que alegó que el sargento al mando actuó de manera "caprichosa y arbitraria" al retirarle la escopeta que portaba, lo que provocó que él decidiese cortar el paso en el camino rural donde la Guardia Civil había establecido el control con la intención de "no dejarles marchar hasta que le devolviesen las armas".

La magistrada Társila Martínez confirma igual pena de multa de 30 días a razón de diez euros para otros tres procesados en la causa y absuelve a un quinto al tiempo que subraya que Salmerón y sus acompañantes desobedecieron reiteradamente las órdenes que les instaban a entregar sus escopetas por una mera infracción administrativa, que sobrepasaron --ahonda-- cuando decidieron "rodear a los agentes para impedir que prosiguieran con su tarea y la tramitación de denuncias".

El fallo recoge como probado que el alcalde de Abrucena participó el 7 de octubre de 2007 en una batida junto a una decena de cazadores en el paraje 'Puntal Redondo', dentro de los límites del parque nacional de Sierra Nevada, que fue detectada en la distancia por efectivos de la Guardia Civil que decidieron activar un control en el camino de acceso al citado paraje.

Cuando los agentes ya habían intervenido varias armas y habían levantado el expediente administrativo correspondiente, se vieron rodeados de repente de un número indeterminado de personas, entre ellos los cuatro condenados, que comenzaron a pedirles explicaciones sobre la operación y les exigían la devolución de las escopetas.

Atribuye en esta línea al primer edil el haberse erigido portavoz del grupo, a cuyos integrantes animaba a que no entregasen las armas mientras instaba a los guardias civiles a devolver las ya decomisadas con expresiones como "ya no se entregan más armas", "esto es un avasallo" y "hay que devolverlas o de aquí no se va nadie".

Minutos después, según señala la sentencia, cortó el paso en el camino a los vehículos policiales al sentarse en el suelo durante veinte minutos, lo que obligó a los agentes, ante el "cariz que estaba tomando la situación", a acceder a sus demandas previa consulta a un superior en la Comandancia de Almería "con ánimo de pacificar la situación".