Gritos de "Presidente, presidente" frente a los de "Camps dimisión"

  • Valencia, 20 may (EFE).- Los alrededores de la sede del Tribunal Superior de Justicia se han convertido hoy, mientras declaraba como imputado en el caso "Gürtel" el president de la Generalitat, Francisco Camps, en un hervidero de gente que ha coreado mayoritariamente frases de apoyo, aunque también se han oído lemas en contra.

Valencia, 20 may (EFE).- Los alrededores de la sede del Tribunal Superior de Justicia se han convertido hoy, mientras declaraba como imputado en el caso "Gürtel" el president de la Generalitat, Francisco Camps, en un hervidero de gente que ha coreado mayoritariamente frases de apoyo, aunque también se han oído lemas en contra.

Si ayer, cuando empezaron las declaraciones en el TSJCV de dirigentes del PP valenciano, los periodistas superaron con creces a los ciudadanos que se acercaron a mostrar su apoyo a Ricardo Costa, hoy la prensa ha quedado en clara minoría frente a las personas que han querido manifestar su apoyo y defensa del president.

Desde primera hora de la mañana, antes incluso de que Camps llegara al Palacio de Justicia acompañado por los tres vicepresidentes del Consell y por la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, han empezado a congregarse seguidores del PP, entre los que se han repartido banderas con la señera, y se han organizado las consignas que iban a corear.

Pasadas las diez de la mañana, cuando se suponía que Camps estaba declarando ya, ha llegado una decena de miembros de Intersindical Valenciana portando cuatro globos blancos y rojos, de los que colgaba una saca roja, y han desplegado una pancarta en la que se podía leer "Amiguito del alma, ¿y las privatizaciones?".

A partir de ese momento, con medio millar de personas congregadas, la calle ha quedado dividida entre los seguidores de Camps, que ocupaban las aceras junto a la puerta principal del TSJCV, y los detractores, que se han ubicado justo enfrente, en las isletas destinadas a las autobuses de la EMT, separados por la calzada por la que pasaban los coches.

Un hombre trajeado ha arrancado inmediatamente la pancarta y la ha hecho pedazos, entre aplausos y frases de "Camps president", con lo que los sindicalistas se han quedado con sus cuatro globos y la saca, y han mostrado dos grandes bigotes, en alusión al apodo con que se conoce al dirigente de Orange Market, Álvaro Pérez.

Durante el tiempo que ha durado la declaración de Camps, en la calle se han vivido momentos de tensión dialéctica entre ambos "bandos", que incluso han devenido en una ocasión en un forcejeo, cuando se ha presentado un hombre ataviado con un blusón y pañuelo fallero y el cartel "Camps dimite ya", o la expulsión al grito de "fuera, fuera" de una mujer que se ha mostrado poco adicta al PP.

Así, se han sucedido los gritos de "caradura, caradura", apagados por los mayoritarios de "presidente, presidente" o "Yes, we Camps"; los reproches como "sindicatos vividores", "sois cuatro gatos" o "más trabajar, menos marear", respondidos con silbidos y los lemas "Camps a la prisión", "trajes para todos" o "fuera", e incluso el pinchazo de dos de los globos de los detractores del president.

Para entonces, la gente situada en las isletas de los autobuses estaba custodiada por agentes del Cuerpo Nacional de Policía, mientras la Policía Local se encargaba del bando de enfrente y de la prensa, situada detrás de unas vallas que hoy han sido atadas para que no se derribara ninguna, como ocurrió ayer en un momento de caos.

La salida de Camps ha sido anunciada con la llegada de la alcaldesa y los tres vicepresidentes para acompañarle, quienes han sido recibidos con aplausos y vítores, y se han empezado a oír frases como "hasta la muerte con nuestro presidente" frente a otras de "caradura" y "sinvergüenza".

Camps ha hecho unas breves declaraciones a la prensa -primero a las televisiones y luego al resto de medios, como se había acordado previamente- y a partir de ese momento se ha desbordado el público, que ha irrumpido en la calzada cortando el tráfico entre vítores y saludos, muy superiores a las críticas.

El president ha subido entonces a su coche oficial y ha abandonado el lugar, mientras Barberá y los vicepresidentes se han marchado andando entre los saludos de la gente.

Cuando un cuarto de hora después ha llegado el siguiente imputado, Álvaro Pérez, sólo quedaban allí los periodistas, y un despistado que le ha gritado "mangante".