Los ecuatorianos deciden el futuro de Correa en las urnas

Por Enrique Andrés Pretel y Alexandra Valencia

QUITO/GUAYAQUIL (Reuters) - Los ecuatorianos votaban el domingo en unos comicios nacionales en los que el presidente Rafael Correa es favorito para ganar un nuevo mandato, en el que ha prometido continuar con sus políticas sociales y su mano dura con los inversores.

Siete meses después de lograr la aprobación en referendo de una carta magna de corte socialista, Correa busca afianzarse en el inestable país andino, donde ningún presidente logró terminar su mandato en la última década, con una quinta victoria electoral consecutiva.

Desde los remotos pueblos andinos a las exóticas Islas Galápagos, más de 10 millones de ecuatorianos acudían de nuevo a las urnas desde las 07:00 hora local (12:00 GMT) para elegir miles de cargos públicos, incluyendo presidente, asambleístas y autoridades locales, en un país donde el voto es obligatorio.

Sondeos muestran que Correa ganaría en una histórica primera vuelta, impulsado por sus multimillonarios programas sociales destinados a la mayoría pobre y sus contundentes negociaciones con inversores extranjeros para obtener recursos con los que financiar hospitales, escuelas y carreteras.

La última encuesta de Santiago Pérez, publicada el domingo, daba a Correa una intención de voto del 49 por ciento, mientras que el ex presidente Lucio Gutiérrez contaría con un 24 por ciento, de acuerdo a 6.050 entrevistas realizadas el sábado.

Además, el gobernante también aspira a ganar la mayoría legislativa, que facilitaría la ejecución de los cambios constitucionales que afectarán al sector público, privado, las Fuerzas Armadas, los tribunales y los medios de comunicación.

ENTRE PROMESAS

Durante su campaña, el popular presidente izquierdista reiteró que se dirime entre el cambio que propone con su "revolución ciudadana" o el pasado neoliberal, al que culpa de las recurrentes crisis políticas y económicas que forzaron la emigración de millones de ecuatorianos.

"Me gusta cómo gobierna Correa, ha subido los sueldos y ha eliminado el tercerización que era una explotación para la clase media baja", dijo Yolanda Guamán, madre soltera de 48 años con dos hijos, que trabaja vendiendo material de papelería.

Analistas dicen que Correa se ve favorecido además por el perfil de sus contendores - Gutiérrez, que fue derrocado en 2005, y el rico magnate bananero Álvaro Noboa -, identificados por la mayoría de la población con un pasado inestable y corrupto.

"Lo importante es que vamos a ganar este día, habrá una nueva esperanza para el pueblo ecuatoriano. Volverá la estabilidad económica, volverán las inversiones y vamos a tener una sola moneda, el dólar", dijo Gutiérrez tras votar en Quito, con su típica camisa roja y acompañado de varios seguidores.

Tras dos años en el poder, Correa se ha convertido en el gobernante más poderoso de la historia reciente del país petrolero, pese a la crisis económica y las críticas de la Iglesia, gremios empresariales y algunos medios privados.

Sus críticos denuncian que ha dilapidado la reciente bonanza económica por los altos precios de las materias primas en políticas populistas, enfrentando ahora la crisis económica global con las arcas mermadas por la caída de los precios petroleros y las remesas de los emigrantes.

La campaña también llegó a cuarteles ya que, por primera vez, militares y policías tienen la posibilidad de sufragar, en un país donde la posición del Ejército ha sido clave en el derrocamiento de presidentes desde 1997.

Aliado del presidente Hugo Chávez, el carismático economista de 46 años comparte con su aliado venezolano la visión de más Estado y menos mercado para lograr justicia social, aunque hasta el momento sus políticas económicas han sido menos radicales que las de Caracas.