La ALBA rechaza la declaración de la Cumbre de las Américas y pide un cambio del modelo capitalista

  • Cumaná (Venezuela), 17 abr (EFE).- La reunión de la ALBA concluyó hoy no sólo rechazando el documento final de la V Cumbre de las Américas, a celebrarse en Trinidad y Tobago, sino pidiendo una transformación radical del modelo capitalista para salvar la Tierra.

Cumaná (Venezuela), 17 abr (EFE).- La reunión de la ALBA concluyó hoy no sólo rechazando el documento final de la V Cumbre de las Américas, a celebrarse en Trinidad y Tobago, sino pidiendo una transformación radical del modelo capitalista para salvar la Tierra.

La posición de la Alternativa Bolivariana para las Américas fue expresada en un documento divulgado al término de la reunión titulado "Documento de los países de la ALBA en relación con la V Cumbre de las Américas", leído por el presidente venezolano, Hugo Chávez.

El rechazo al proyecto del documento final de la Cumbre de las Américas se basó en dos premisas.

La primera, que el documento "no da respuesta a la crisis económica global" que, en opinión de la ALBA, "constituye el más grande desafío al que la humanidad haya hecho frente en décadas".

Y la segunda, que "excluye injustificadamente a Cuba" sin tener en cuenta que "el consenso general" de todos los países latinoamericanos y del Caribe en contra del bloqueo y la discriminación que Estados Unidos mantiene contra ese país caribeño.

"Son las dos grandes objeciones que le hacemos al documento" dijo Chávez antes de hacer públicas las "proposiciones" que, según la ALBA, deben ser "debatidas a fondo".

La posición de la ALBA comienza por asentar que en la raíz de los actuales problemas del mundo, tanto los económicos, como los alimenticios y los ambientales, está el sistema capitalista.

Explica que ello se debe a que el capitalismo subordina todo a la obtención de ganancias, sin importar el costo que a nivel humano y ecológico sufran la Tierra y sus habitantes.

Respalda este planteamiento con la afirmación de que actualmente se están destruyendo "un tercio más de los recursos que el planeta puede regenerar, lo que lleva a proyectar que en 2030 harían falta dos planetas para mantener este ritmo de depredación.

También destaca que la crisis ha aumentado ya en 100 millones el número de hambrientos en el mundo y en cerca de 50 millones el de desempleados.

Plantea, por ello, la "necesidad" de activar "un modelo alternativo al capitalismo", que se base en la solidaridad, la complementariedad y la armonía con la Tierra, y no en el saqueo de sus recursos.

Tras esta exposición de principios, el documento se fija en aspectos concretos y dice que los resultados de la última reunión del G-20 en Londres no llevan a una solución de los problemas del mundo.

Señala que instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI), que fueron potenciados en esa reunión, "deberían desaparecer" porque han sido factores importantes en la gestación y desarrollo de la crisis económica mundial.

Insisten en que reforzar instituciones que están en la génesis del problema agravará una crisis cuya solución solo es viable dentro de un "nuevo orden económico mundial".

Advierte, además, que ese nuevo orden no debe ser resultado de las decisiones que tomen un grupo de países privilegiados, como los del G-20, sino resultado de un debate en el que participen todos los miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Recuerda, también que esos países privilegiados "tienen una deuda ecológica con el mundo", ya que son responsables del "70 por ciento" de la contaminación atmosférica que sufre el planeta.

Por otra parte, considera que iniciativas para sustituir los combustibles fósiles por "agrocombustibles" requieren de un análisis profundo, porque podrían provocar escasez de alimentos que son básicos para importantes sectores de la humanidad.

En esa línea, defiende que la salud, la educación, el agua y las telecomunicaciones sean declarados Derechos Humanos, dispongan de acceso universal y no sean "mercantilizados".

La declaración dedica sus últimos puntos a aspectos relacionados directamente con Estados Unidos.

Así, reclama el cambio de la política migratoria de Washington y exige la demolición del muro levantado en parte de su frontera con México, porque ser emigrante "es un derecho humano, no un delito".

Demanda también del nuevo Gobierno estadounidense, que responda a las espectativas de cambio que ha despertado en el mundo y abandone la "larga y nefasta tradición" de intervencionismo en otros países.

La petición se extiende a otras prácticas como las "operaciones encubiertas, la guerra mediática y la financiación de grupos desestabilizadores".

Ese planteamiento enlaza con la exigencia de que la "legítima lucha contra el narcotráfico" no sea utilizada por Washington como una nueva "excusa" para intervenir en otros países.

En el caso de Cuba, recuerda que el pasado 16 de diciembre, todos los países latinoamericanos y del Caribe pidieron el fin del bloqueo a esa isla.

Finalmente, el documento expresa que los cambios propuestos en la declaración final de la V Cumbre de las Américas no van a ser aceptados y convoca a los pueblos de la región y del mundo a organizarse y movilizarse para alcanzarlos.