Y ahora qué: el debate rompe puentes de diálogo y complica los acuerdos


  • El PP quiere dialogar con Sánchez. El PSOE no hará cesiones a Podemos. Rivera, 'vetado' por los populares.

  • Sánchez se reúne este jueves con su equipo para trazar la nueva estrategia.

El candidato a la investidura, Pedro Sánchez, en un momento del debate.

El candidato a la investidura, Pedro Sánchez, en un momento del debate.

El primer debate de investidura no ha dejado ninguna sorpresa en el resultado, pero sí maniobras estratégicas que hacen más complicadas las negociaciones que eviten el 26-J.

PP y Podemos llamarán a Sánchez

Los de Rajoy y los de Iglesias coinciden en algo: llamarán a Sánchez para iniciar una nueva ronda de negociaciones. Si de ésta no sale acuerdo, la convocatoria electoral sería inevitable. Un escenario que, a día de hoy, todos tratan de evitar.

Los populares han avanzado que será el propio presidente en funciones el que tome la iniciativa de llamar a Sánchez en los próximos días. Seguramente, ese contacto no se demore mucho más allá del fin de semana.

La propuesta, no obstante, sigue siendo la misma que hasta ahora ha generado el rechazo de los socialistas: un gobierno de gran coalición, la única alternativa, consideran desde el PP, que puede garantizar la estabilidad y el crecimiento económico.

Podemos no ve mucho margen

La misma iniciativa tomará Podemos. El líder emergente apresuró ayer su intervención en el Congreso para 'aconsejar' a Sánchez que no se dejarse seducir por los “cantos de sirena” de Ciudadanos y, en consecuencia, “de las oligarquías”. “Esto es la primera entrega de un plan”, le vino a advertir Iglesias, “le aseguro que en la segunda entrega, el plan no es que esté usted al frente de ese gobierno”, zanjó de seguido.

Los de Iglesias no disimulan, no obstante, que el acuerdo es complicado. De aquí al viernes, imposible. Después, posible aunque difícil. La intención es reabrir las mesas negociadoras 'a cuatro'-PSOE, Podemos y confluencias, IU y Compromís-que quedaron interrumpidas después de que Sánchez hiciese oficial el acuerdo suscrito con Rivera.

“Mano tendida” es la palabra que más repite la morada. Se apuesta por retomar esas negociaciones cuanto antes, “si puede ser el mismo sábado” y descartan que la dureza de la intervención de Iglesias- en especial sus ataques a Felipe González por un pasado “de cal viva”- haya torpedeado un posible entendimiento.

Podemos pretende forzar las negociaciones para exigir a Sánchez un mayor compromiso social-Iglesias le insistió en materia antidesahucios, pensiones, precariedad laboral, tarifa eléctrica y política de asilo- y arrancar a los socialistas un acuerdo 'in extremis' “con garantías”.

La desconfianza instalada entre ambos partidos es, más allá de diferencias programáticas, es el gran escollo que habrían de superar unas nuevas conversaciones.

Recelos en el PSOE con Iglesias: no habrá nuevas cesiones.

Los ataques de Iglesias a Felipe González han encendido, si alguna vez estuvieron sofocados, los ánimos de los socialistas más críticos con el diálogo con los de Podemos.

Diputados de Podemos aplauden en un momento del debate, este miércoles.

El malestar es evidente y la respuesta del secretario general- se limitó Sánchez a defender sentirse “orgulloso” del expresidente del Gobierno- ha provocado división de opiniones entre los que consideran que no habría de ponerse al nivel de Iglesias y los que consideran que ésta tendría que haber sido más contundente.

Por la dirección socialista corría hace tiempo el ánimo agridulce de que todo estaba ya 'vendido', de que la investidura sería imposible y de que probablemente ésta sería la primera y única vez para intentarla.

Sánchez coincide con Iglesias en la “mano tendida”, pese al recelo de cargos y barones. La filosofía de “llegar al final” ha calado hondo en Ferraz, donde se quiere exprimir al máximo la teatralidad de que quien lo intenta siempre gana, aunque sea de cara a unas nuevas elecciones.

No obstante, el PSOE no está dispuesto a hacer nuevas concesiones. No se esperan ofertas 'in extremis' ni nada que pueda comprometer el acuerdo suscrito con Ciudadanos. Un documento que no deja margen a las reclamaciones prioritarias de Iglesias: derogación del artículo 135, de la LOMCE y la reforma labora, y, sobre todo, propuesta de un referéndum para Cataluña.

La cuestión territorial encalla cualquier posibilidad de acuerdo entre dos posturas antagónicas. No tanto la de Sánchez e Iglesias, como la de Rivera y los emergentes. Un acuerdo con Podemos significaría dejar en papel mojado el acuerdo con Ciudadanos y, pese a que lograría más escaños, necesitaría contar también con la 'connivencia' de los partidos independentistas, ERC y DiL, 'línea roja' de los barones socialistas.

La estrategia, por tanto, sigue clara para los socialistas: forzar las negociaciones al máximo y dejar en evidencia a Iglesias como el responsable de que las elecciones sean inevitables. Al fin y al cabo, es Podemos el partido que concentra el mayor número de socialistas desencantados, los mismos que, piensan en el PSOE, podrían recuperarse en casos de nuevos comicios.

El PP ningunea a Rivera

En filas de los populares ha provocado un evidente resquemor el que Rivera hubiese instado este miércoles a Rajoy a marcharse.

En un tono desacostumbrado, el presidente de Ciudadanos hurgó en las fracturas que el PP digiere en privado para pedir “coraje y valentía” a los dirigentes del PP que también reclaman el cambio. Ese cambio, para Rivera, pasa por que Rajoy deje de liderar el partido.

Los populares cerraron de nuevo las filas en público con su candidato. “Hemos ganado las elecciones”, es el argumentario claro que defienden en Génova. El malestar porque Rivera, su aparente 'socio natural' , se hubiese decantado por el PSOE es interpretado como una “traición”.

“Hemos escogido el camino difícil, pero es el correcto”, reafirmó ayer Rivera, en un nuevo alarde de la voluntad negociadora a la que se negó Rajoy.

No habrá, en principio, conversaciones entre ambos. El presidente en funciones, que antes de la investidura había emplazado al líder 'naranja' a un encuentro una vez Sánchez fracasase, no lo contempla ahora.

Este jueves, el propio Rivera admitía que las conversaciones con el PP a partir del lunes están “complicadas”. “Ha roto todos los puentes”, ha dicho sobre Rajoy, “me ha negado hasta la palabra”. Desde Ciudadanos no se insistirá tampoco en ese encuentro.

La supervivencia del acuerdo suscrito con el PSOE está también en entredicho. Rivera aprovechó para pedir un 'esfuerzo' a Rajoy en las 48 horas hasta la nueva votación de investidura: o se abstiene o abre la puerta a un gobierno de Podemos.