El Informe de Responsabilidad de las ONG refleja una mejoría, aunque señala que aún hay mucho por hacer

Organizaciones como ACNUR y UNICEF incluyen también nuevos mecanismos de rendición de cuentas ante donantes y beneficiarios

NUEVA YORK, 24 (EUROPA PRESS)

Las ONG son cada vez más responsables en su labor de auditoría interna, aunque aún queda mucho por recorrer, según las conclusiones del último Informe de Responsabilidad de las ONG 2008 elaborado por la Sociedad Internacional de Responsabilidad Humanitaria (Humanitarian Accountability Partnership, HAP) y recogida por la agencia de noticias humanitaria de la ONU, IRIN.

Según el reporte, las ONG son mucho más eficaces en la auditoría interna que hace una década, pero persisten problemas de transparencia en las intervenciones concretas y en su comunicación con los receptores de la ayuda. También destaca las carencias en cuestiones relacionadas con la denuncia de abusos sexuales o con la eliminación de la corrupción.

"Cada vez más agencias desarrollan una mejor rendición de cuentas ante los beneficiarios de sus iniciativas con la creación de mecanismos de presentación de quejas y asignando personal para que esté en contacto con los beneficiarios, pero esa responsabilidad no puede ser aún definida como la norma", afirmó el director de gestión de desastres de la ONG británica Tearfund, David Bainbridge.

Los profesionales de la ayuda afirman que ha habido un cambio de mentalidad. "El reconocimiento de la importancia de la auditoría es el principal cambio de sistema", reconoció la asesora de Evaluación y Vigilancia de Emergencias de Save the Children, Meri Ghorjmazyan. "Se entiende que para lograrlo se debe adoptar un compromiso a todos los niveles, incluido el de dirección, que va más allá de una persona o de un departamento", explicó.

RESPONSABILIDAD "AMPLIADA Y PROFUNDIZADA"

Varias agencias de ayuda han implementado herramientas para mejorar su responsabilidad ante los beneficiarios y han trasladado el concepto hasta el mismo corazón de los proyectos y sus sistemas de evaluación. A su vez, estos mismos planes y proyectos son cada vez con mayor frecuencia hechos públicos.

"La impresión global es que la responsabilidad en el sistema humanitario se ha ampliado y profundizado en 2008", afirmó el autor del informe, John Borton, perteneciente a la HAP.

Por su parte, el director de la HAP, Nick Stockton, el mejor compromiso de rendición de cuentas que puede adoptar una ONG es adherirse al plan de certificación del HAP, por el que la asociación acepta la auditoría y los criterios establecidos por la Sociedad. En 2008, nueve instituciones se integraron en la HAP, con lo que ya son un total de 28.

"Las organizaciones que van hacia la certificación garantizan genuinamente que sus sistemas de calidad son firmes y, por lo tanto, garantizan (a sus beneficiarios) que sus prioridades y quejas influirán en el funcionamiento de las operaciones (de la organización)", indicó Stockton.

Los donantes también están concienciándose de la necesidad de esta nueva política e incluso el subsecretario de Desarrollo Internacional del Gobierno británico, Gareth Thomas, insinuó que la certificación por la HAP podría ser en el futuro una condición indispensable para la concesión de fondos de ayuda oficial al desarrollo.

Sin embargo, las ya han surgido las primeras voces en contra de esta posibilidad. "Condicionaría. La rendición de cuentas sólo funciona si las organizaciones se comprometen en la programación a alto nivel, por dignidad de sus participantes, porque crean que es lo correcto", advirtió Stockton.

DE ABAJO A ARRIBA

El informe pone también de manifiesto que la información fluye más fácilmente hacia arriba, hacia los donantes, que hacia los beneficiarios de la ayuda.

Además, la responsabilidad y el diseño de las operaciones no siempre determina el éxito del diseño de financiación de una ONG, indicó Stockton. "Si son de un país de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), las perspectivas de éxito de recaudación son más probables que si se trata de un país ajeno a la OCDE", dijo.

El Proyecto Escuchar, un plan que ha realizado estudios entre los beneficiarios de organizaciones humanitarias en trece países, apunta a cierta confusión sobre quién es el responsable de la entrega de la ayuda, particularmente en los casos en los que las ONG internacionales delegan en organizaciones locales, un caso cada vez más extendido.

"Las comunidades receptoras lo perciben confusamente. Es frecuente que desconozcan quién envía realmente la ayuda (...) y, por consiguiente, no saben a quién quejarse ni cómo", indica el estudio.

Otros informes de la HAP y de Save the Children revelan que muchos de los abusos sexuales y de otros tipos perpetrados por cooperantes o fuerzas de seguridad no salen a la luz debido a la falta de información sobre dónde informar de los mismos o por el miedo a que se retiren las ayudas.

Aunque los logros de la vigilancia conjunta han ido avanzando lentamente, las ONG integradas en la HAP debaten ahora cómo establecer un sistema conjunto así como mecanismos de denuncia de abusos sexuales, indicó Ghorjmazyan.

En conjunto, las comunidades se pronuncian más, afirmó Bainbridge, de la ONG Tearfund. "Una buena participación es la clave de la confianza (...). Las comunidades demandan más información a las ONG y están aprendiendo a gestionar mejor a la comunidad internacional y a que rindan cuentas por sus compromisos", dijo.

Ahora en todos los proyectos activos de Tearfund hay paneles informativos en el idioma local en el que explican quién son, qué hacen y cómo ponerse en contacto con ellos. Save the Children, por su parte, cada vez hace un mayor seguimiento del nivel de satisfacción de los destinatarios, pero esta iniciativa cuesta tiempo y dinero, algo que tienen muy en cuenta los donantes, explicó Ghorjmazyan. "Hay que crear un sistema de comunicación más flexible (entre) ONG, beneficiarios y donantes para contribuir a este proceso", afirmó.

El mensaje de la HAP se está extendiendo. La competencia por la responsabilidad es, según Stockton, buena. "No tengo ninguna duda de la bondad de una competencia sana. Así funciona el mercado, beneficiando a los destinatarios, siempre que haya cierta regulación", afirmó.

TAMBIÉN ACNUR Y UNICEF

Ahora la HAP también audita a una agencia gubernamental, la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y tres países donantes, Suecia, Dinamarca y Reino Unido, son socios de la HAP. La Agencia de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) también puso en marcha su propio programa de rendición de cuentas en 2007.

Otro factor destacable es la existencia de iniciativas de cooperación entre organismos de responsabilidad. Sphere y Gente de Ayuda (People Aid) --organismos especializados en ámbitos específicos de la responsabilidad orgánica-- mantienen ya conversaciones para cooperar con la HAP para crear herramientas de rendición de cuentas más eficaces.

En el futuro, según Ghorjmazyan, las ONG y agencias deberán establecer medidas de control más concretas. "El personal debe saber que serán calificados en función de criterios como la transparencia o la respuesta positiva y que ese sistema será activado en la fase más temprana, en cuanto se detecte una irregularidad", indicó Ghorjmazyan en declaraciones a IRIN.

Sin embargo, la responsabilidad de las agencias sólo mejorará si los dirigentes de las propias organizaciones asumen esta necesidad, declaró Bainbridge. "Necesitamos un cambio fundamental en la cultura hacia una en la que el objetivo sea servir y apoyar a las víctimas de catástrofes en sus propias condiciones (...). Este cambio debe venir de lo más alto de cada organización y deben compartirlo todos los individuos que la integren", dijo.