Gates prepara el nuevo presupuesto de Defensa con la mirada puesta en los conflictos actuales

MADRID, 18 (EUROPA PRESS)

El secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, ha presentado esta semana su propuesta presupuestaria de gasto ordinario para 2010. Sin tener en cuenta el dinero que se destine a los conflictos de Irak y Afganistán, el Pentágono tiene previsto gastar 534.000 millones de dólares dentro de un plan que contempla reducir drásticamente la inversión en armamento de alta tecnología e incentivar tácticas bélicas más convencionales.

Pero no tanto ha sido el plan en sí lo que ha convertido a Gates en el protagonista de la semana. Ha sido la forma en la que lo ha presentado, entre elevadísimos niveles de secretismo y con la intención de presentar el presupuesto en su totalidad y no por partes, como venía siendo habitual. El objetivo es enfrentarse a los contratistas y a sus críticos en el Capitolio con un plan completo, que especifique tanto recortes como incentivos.

Gates ha instado al Capitolio a elevarse por encima de las "discusiones parroquiales". En particular, las que entienden que este nuevo presupuesto debilita a Estados Unidos y que afecta profundamente a los contratistas que se encargan de desarrollar armamento de última generación. Gates cuenta a su favor con el apoyo tanto de Obama como del ex candidato republicano a la Presidencia, John McCain, quien el mismo día emitía un comunicado en el que expresaba su "sólido apoyo" a la propuesta del secretario de Defensa, pero tiene claro que le espera una batalla muy dura para convencer al Congreso.

FIN DE LA FINANCIACIÓN

Por ejemplo, entre las medidas más polémicas del nuevo presupuesto de Gates se encuentra el fin de la financiación para el desarrollo del avión de combate F-22 Raptor --de gran maniobrabilidad, especialmente diseñado para las batallas aéreas-- con el objetivo de redestinar el dinero a la fabricación de nuevos aviones espía no tripulados, vehículos acorazados y el desarrollo del cazabombardero multidisciplinar F-35 Lightning II, prácticamente invisible al radar.

En general, se trata de potenciar tácticas adecuadas a los conflictos actuales a través de una "aproximación heterodoxa", como reconoció el propio Gates, que comenzó desde el más absoluto de los secretos: el secretario de Defensa obligó, según 'Time', a más de 100 oficiales del Pentágono a firmar un documento de confidencialidad que les impedían desvelar absolutamente ningún aspecto de las más de 50 decisiones sobre el nuevo presupuesto adoptadas durante los tres últimos meses. "No hubo filtración alguna", explicó Gates tras presentar la propuesta.

El secretario de Defensa también eligió un buen momento para presentar su plan, justo al principio de dos semanas de receso en el Congreso estadounidense, sin legisladores en Washington que pudieran clamar al cielo contra la propuesta, y sin medios de comunicación que pudieran cubrir sus invectivas contra el secretario de Defensa.

El hecho además de que Gates haya anunciado los detalles de su plan de una sola tacada va a acallar muchas voces en contra. En el caso de la reducción de los F-22, las críticas que pudieran proceder de las Fuerzas Aéreas estadounidenses se verán soslayadas ante el hecho de que Gates anunció, al mismo tiempo, su intención de incrementar la inversión en el nuevo F-35.

LAS PRIMERAS CRÍTICAS

Los primeros comentarios en contra proceden exactamente del mismo lugar donde se construye el F-22. Desde el estado de Georgia, el senador republicano Saxby Chambliss, acusó a Gates de "estar dispuesto a sacrificar las vidas de los soldados estadounidenses por los programas domésticos que apoya el presidente Obama".

Para cuando estas críticas lleguen al Congreso, entrará en juego una expresión del siglo XIX llamada "el barril del cerdo". Es un término peyorativo que denuncia el exagerado gasto que a veces suele aprobarse en el Capitolio con el mero objetivo de enriquecer a representantes concretos. Así, todo lo que huela a recorte en el programa de Gates será recibido durísimamente en ambas cámaras legislativas.

"Incluso si Gates va en serio con alguno de sus recortes, el Congreso va a montar en cólera", afirma un antiguo encargado de la Oficina de Responsabilidad del Congreso, Winslow Wheeler. "El gran desafío llegará cuando Gates tenga que conseguir que apoyo en las grandes decisiones que adopte", añadió.

"Algunos dirán que estoy demasiado centrado en las guerras en las que nos encontramos ahora y no en las amenazas del futuro, pero es importante recordar que cada dólar que se invierte para asegurar un conflicto que ya está bajo control, es un dólar que no se destina para cuidar de nuestra gente, renovar las Fuerzas Armadas, ganar las guerras en las que estamos involucrados y en mejorar nuestra capacidad en aquellos ámbitos en los que Estados Unidos es potencialmente vulnerable", aseguró Gates.