La OTAN tratará de ser más flexible para afrontar operaciones como Afganistán

  • Cracovia (Polonia), 20 feb (EFE).- Los ministros de Defensa de la OTAN opinaron hoy que la alianza debe ser más flexible y operativa para adaptarse a retos del siglo XXI como el terrorismo, el cambio climático y operaciones cada vez más largas y lejanas a sus territorios, como la que llevan a cabo en Afganistán.

La OTAN tratará de ser más flexible para afrontar operaciones como Afganistán

La OTAN tratará de ser más flexible para afrontar operaciones como Afganistán

Cracovia (Polonia), 20 feb (EFE).- Los ministros de Defensa de la OTAN opinaron hoy que la alianza debe ser más flexible y operativa para adaptarse a retos del siglo XXI como el terrorismo, el cambio climático y operaciones cada vez más largas y lejanas a sus territorios, como la que llevan a cabo en Afganistán.

Los aliados preparan una revisión estratégica para mostrar un rostro más moderno y eficaz durante la Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de principios de abril en Estrasburgo (Francia) y Kehl (Alemania), en la celebración de su 60 aniversario.

Pero la modernización de los ejércitos aliados choca con la realidad de una crisis económica que despierta las reticencias de los gobiernos a incrementar los gastos de defensa para adaptar sus fuerzas armadas e implicarlas en misiones lejanas y de larga duración.

Como avances concretos en esta transformación, los ministros de Defensa trabajaron hoy en Cracovia (Polonia) en las estrategias para dotar adecuadamente a la Fuerza de Reacción Rápida (NRF, en sus siglas en inglés) y para revisar la plantilla de la OTAN en tiempos de paz.

Según la ministra española de Defensa, Carme Chacón, estos avances "deben permitir que la OTAN del siglo XXI sea aún más flexible y más operativa y que las aportaciones de los países aliados se realicen según sus capacidades".

La NRF es una de las herramientas más importantes para la transformación de la Alianza y, según Chacón, "debe mantener el concepto actual como fuerza de actuación inmediata para hacer frente a una crisis imprevista".

Esta tesis coincide con la de la mayoría de los países aliados, que descartaron durante este Consejo la idea del secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, de usar esa fuerza para aumentar la seguridad en las elecciones que se celebrarán el próximo 20 de agosto en Afganistán.

España ha contribuido "generosamente" a esta fuerza en sus doce rotaciones anteriores, recordó Chacón, que hizo un llamamiento a los demás países aliados para que pongan más capacidades nacionales al servicio de la misma y haya una financiación común en los despliegues.

Según el secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, el próximo mes de junio los ministros aliados de Defensa tomarán una decisión formal sobre el futuro de la fuerza.

En cuanto a la revisión de la plantilla de la OTAN en tiempos de paz, los aliados han llegado a un acuerdo para convertirla en más operativa, más eficaz y con mayor capacidad de empleo.

Otro de los asuntos de discusión fue la reforma de la sede y procedimientos de funcionamiento de la Alianza.

En este sentido, la ministra española subrayó la importancia de que se mantenga la regla del consenso para la toma de decisiones a todos los niveles y destacó el papel especial de asesoramiento que desempeña el Comité Militar.

Para ello, España insistió en la necesidad de que haya una rotación verdadera en los puestos de responsabilidad entre todas las naciones.

Durante los dos días de Consejo, el tema dominante fue la operación en Afganistán, la más ambiciosa hasta ahora en la historia de la Alianza y que supone un auténtico reto para el futuro de la organización.

La OTAN quiere aprobar un nuevo plan político-militar para esta misión durante la cumbre del 60 aniversario, en paralelo a la nueva estrategia sobre la transformación de la alianza.

Tras cinco años desde que comenzó la misión de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), de la OTAN, y siete años después de la invasión estadounidense, los aliados están convencidos de que para triunfar en Afganistán deben reforzar la estrategia civil, además de aumentar los contingentes.

En la actualidad hay unos 70.000 soldados internacionales en ese país, 55.000 de ellos bajo mando de la OTAN y el resto de la operación estadounidense Libertad Duradera, que comenzó en 2001 tras los atentados del 11-S.

Pero esta cantidad de tropas no ha podido evitar un deterioro de la seguridad y que los insurgentes talibanes hayan vuelto a ganar terreno en los dos últimos años.