HRW exige a la ONU que condene "enérgicamente" los crímenes de guerra del Ejército congoleño en los Kivus

Reclama que el apoyo de la MONUC a las operaciones en el este esté condicionado a la expulsión de los militares acusados de abusos

NUEVA YORK, 19 (EUROPA PRESS)

La organización humanitaria Human Rights Watch (HRW) reclamó hoy al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, cuya delegación visita hoy la República Democrática del Congo (RDC), que condene "enérgicamente" los "crímenes de guerra cometidos por los soldados del Ejército congoleño" en la región de los Kivus, en el este del país.

En un comunicado, HRW exigió también al Consejo de Seguridad que el apoyo que brinda la misión de la ONU (MONUC) a las operaciones del Ejército congoleño esté condicionado a que se expulse del mando a los militares acusados de violaciones de Derechos Humanos.

"El Ejército congoleño es responsable de amplios y despiadados abusos contra su propio pueblo, abusos que constituyen crímenes de guerra", declaró la investigadora de la división de África de Human Rights Watch, Anneke Van Woudenberg. "El Gobierno debe adoptar medidas urgentes para poner fin a estos abusos. Una operación militar que ataca a las personas a las que el Gobierno debe proteger sólo puede conducir al desastre", aseveró.

Desde enero de este año, según la organización, los soldados de la RDC que participan en las operaciones en el este del país contra dos milicias rebeldes ruandesas, las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR) y la Agrupación para la Unidad y la Democracia (RUD), han atacado varias aldeas y han causado la muerte de al menos 19 civiles en la provincia de Kivu Norte, incluidos dos ancianos y dos mujeres.

Asimismo, según HRW, el Ejército también ha violado a más de 143 mujeres y niñas en el mismo periodo, más de la mitad de los 250 casos de violaciones que, según los datos de la organización, han sido perpetrados por todas las partes. Algunas mujeres han sido reducidas a esclavitud sexual por los soldados y permanecen retenidas en posiciones militares.

En al menos doce aldeas de Kivu Norte, entre ellas Miriki, Bushalingwa y Kishonja, en los territorios de Lubero y Walikale, los soldados quemaron cientos de casas y numerosos colegios y centros de salud. Asimismo, según HRW, saquearon viviendas y detuvieron arbitrariamente al menos a 85 personas a las que acusaban de apoyar a las fuerzas rebeldes ruandesas.

Muchas de estas personas permanecen recluidas sin cargos, sometidas a golpes, y con frecuencia sólo obtienen la libertad tras el pago de sumas importantes de dinero, según la organización. Varios civiles aseguraron a los investigadores de Human Rights Watch que tenían más miedo a los soldados que a los milicianos ruandeses.

'UMOJO WETU'

A mediados de enero, el Ejército lanzó una operación conjunta con las tropas ruandesas contra la RUD y las FDLR, algunos de cuyos dirigentes (básicamente hutus) participaron en el genocidio ruandés de 1994. La operación 'Umojo Wetu' ('Nuestra unidad') fue el resultado de un acercamiento entre los dos países y de la decisión del grupo rebelde tutsi congoleño Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), hasta entonces apoyado por Kigali, de abandonar su lucha contra Kinshasa y unirse al Gobierno congoleño en la operación conjunta.

En el proceso de integración posterior, al menos 12.000 combatientes del CNDP y de otros grupos rebeldes se incorporaron a la operación en las filas del Ejército de la RDC. Esta incorporación ha elevado a 60.000 el número de soldados en el este del país y ha agravado los problemas de indisciplina, retrasos en las pagas y falta de control "que han sido una plaga desde hace muchos años", según HRW.

Aparte, según Human Rights Watch, este mismo proceso de incorporación ha permitido que importantes perpetradores de violaciones de Derechos Humanos hayan sido elegidos para ocupar puestos importantes en el Ejército.

Es el caso del ex comandante militar del CNDP, Bosco Ntaganda, quien se ha unido a las operaciones del Ejército en el este (apoyadas por la MONUC) a pesar de estar perseguido por el Tribunal Penal Internacional (TPI) por crímenes de guerra, y de Jean-Pierre Biyoyo, nombrado coronel del Ejército a pesar de que un tribunal militar lo declaró culpable en marzo de 2006 de reclutar niños soldados para una milicia.

La operación 'Umojo Wetu' concluyó a finales de febrero, cuando los Ejércitos ruandés y de la RDC llegaron a un acuerdo para que los soldados congoleños continuasen con la operación con el apoyo de la MONUC. Esta segunda fase, conocida como 'Kimia II', comenzó en Kivu Norte a mediados de abril y se extendió posteriormente a Kivu Sur.

Un grupo de organizaciones no gubernamentales de Derechos Humanos, agrupadas en la Coalición de Apoyo al Congo (entre las que figura HRW), denunció ayer que desde que comenzó la ofensiva, las dos milicias rebeldes ruandesas "han atacado deliberadamente a la población civil de Kivu Norte y Kivu Sur aparentemente en 'venganza' por los ataques". Asimismo, precisó que, desde enero, 250.000 civiles han debido huir de sus casas, cientos de mujeres y niñas han sido violadas y al menos 200 civiles han sido asesinados, en su gran mayoría a manos de las milicias de las FDLR.