La Cruz Roja dice que médicos ayudaron a la CIA a "torturar"

MIAMI, EEUU (Reuters) - Trabajadores sanitarios violaron la ética médica al ayudar a interrogar a sospechosos de terrorismo que fueron torturados en prisiones secretas de la CIA fuera de Estados Unidos, denunció el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

Los empleados, que se cree eran doctores y psicólogos, controlaban a los prisioneros mientras eran maltratados en las prisiones de la CIA y aconsejaban a los interrogadores sobre si continuar, ajustar o detener los abusos, precisó el CICR en un informe basado en entrevistas a 14 prisioneros realizadas en 2007.

Un prisionero afirmó que el personal médico observó su nivel de oxígeno en la sangre mientras era sometido a un ahogamiento simulado, una técnica diseñada para inducir pánico que es ampliamente considerada como tortura, agregó el CICR.

Otros dijeron que mientras aguantaban encadenados, con los brazos por encima de la cabeza, un doctor evaluaba regularmente la inflamación de sus piernas e indicaba cuando debía permitírseles sentarse.

El CICR entrevistó a 14 hombres que estuvieron detenidos en prisiones secretas de la CIA fuera de Estados Unidos, antes de ser enviados a la base naval de Estados Unidos ubicada en la bahía de Guantánamo, en Cuba, en 2006.

Los 14 están considerados por EEUU como sospechosos de Al Qaeda de "alto valor" que habrían planificado o llevado a cabo asesinatos masivos, incluyendo los atentados del 11 de septiembre de 2001 y los de 2002 en discotecas de la isla indonesia de Bali.

Permanecieron retenidos por la CIA durante más de tres años, en condiciones de aislamiento extremo, y no se les había permitido mantener contacto entre ellos cuando el CICR les entrevistó en la prisión de Guantánamo en noviembre de 2007.

La Cruz Roja les da credibilidad porque contaron relatos similares sobre el tratamiento recibido, incluyendo la intervención de los médicos, cuyos nombres no conocieron.

GOLPES Y AMENAZAS

El Comité supervisa el cumplimiento de la Convención de Ginebra sobre el tratamiento de prisioneros de guerra y mantiene sus informes secretos, entregándoselos únicamente al gobierno afectado. Este informe, escrito en 2007, fue publicado el lunes en la noche en la página web del New York Review of Books por el periodista Mark Danner, quien no reveló cómo la obtuvo.

El texto afirma que a algunos prisioneros se les colocaron collares en el cuello que se usaron para estampar sus cabezas contra las paredes, y que fueron obligados a permanecer con los brazos esposados encima de la cabeza durante dos o tres días, en los que se orinaban o defecaban encima.

Los presos también denunciaron que fueron golpeados, dejados desnudos durante largos periodos de tiempo, privados de sueño, sometidos a música elevada, amenazas de violación y afeitados obligatorios.

Una parte del informe no conocida hasta ahora dice que los empleados médicos que controlaron o tomaron parte en los interrogatorios violaron su ética de no dañar, preservar la dignidad y actuar en el mejor interés de su paciente.

El CICR señaló que "el proceso de interrogación es contrario a la ley internacional y la participación de personal sanitario en tal proceso es contrario a las normas de ética médica".

Responsables del Gobierno del ex presidente George W. Bush han dicho que el "interrogatorio mejorado" de algunos de estos prisioneros obtuvo información que ayudó a prevenir atentados, aunque nunca dio datos específicos.