Las cárceles de Uruguay violan los derechos humanos "a gran escala", según la ONU

  • Montevideo, 27 mar (EFE).- Las cárceles de Uruguay presentan violaciones a los derechos humanos "a gran escala", con condiciones "infrahumanas" de alojamiento que "son un insulto a la dignidad de los reclusos", afirmó hoy el relator de la ONU Manfred Nowak.

Las cárceles de Uruguay violan los derechos humanos "a gran escala", según la ONU

Las cárceles de Uruguay violan los derechos humanos "a gran escala", según la ONU

Montevideo, 27 mar (EFE).- Las cárceles de Uruguay presentan violaciones a los derechos humanos "a gran escala", con condiciones "infrahumanas" de alojamiento que "son un insulto a la dignidad de los reclusos", afirmó hoy el relator de la ONU Manfred Nowak.

El enviado especial sobre la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes de Naciones Unidas se expresó así durante la presentación a la prensa de los resultados de la visita de cinco días que realizó a varios penales, psiquiátricos y correccionales juveniles de Uruguay.

"El pueblo de Uruguay, un país reconocido por su democracia y desarrollo social, no merece este sistema penitenciario", dijo.

Según explicó Nowak, si bien en Uruguay existen pocas denuncias creíbles de torturas y existe una actitud positiva del Gobierno para luchar contra la impunidad y prevenir los malos tratos, la situación de los presos en las cárceles se encuentra "entre las peores" de todo el mundo.

"La prisión de la Libertad, que fue un símbolo de la tortura durante la dictadura militar (1973-1985), aún existe y ahora es un símbolo de condiciones infrahumanas", apuntó Nowak, profesor de derecho en Viena.

El relator de la ONU denunció que a los presos detenidos en este establecimiento, situado unos 60 kilómetros al norte de Montevideo, "se les trata peor que animales" y son encerrados en jaulas metálicas "superpobladas" casi 24 horas al día.

"Debido al acceso restringido de agua, los reclusos se ven forzados a tomar el agua del inodoro y a usar botellas de plástico o bolsas para hacer sus necesidades fisiológicas", subrayó un Nowak visiblemente indignado.

Asimismo, denunció el hacinamiento de las prisiones, el "alarmante" nivel de violencia dentro de los centros, los retrasos del sistema judicial y la no existencia de separación entre presos condenados y procesados, lo que fomenta la sobrepoblación y es una "clara violación de las normas internacionales".

El relator destacó la "cooperación del Gobierno, que no puso trabas de ningún tipo" y lo recibió con "espíritu abierto", como "un excelente ejemplo de buenas prácticas" contra los tratos degradantes.

El enviado de Naciones Unidas llegó al país el sábado pasado invitado por el Gobierno y durante su visita se reunió con ministros, representantes judiciales y organizaciones civiles.

Nowak subrayó, en cambio, las buenas condiciones de las instituciones psiquiátricas y las cárceles de mujeres, pese a sus carencias en infraestructura.

La visita de Nowak se produjo días después de que algunos menores detenidos en reformatorios de Montevideo se amotinaran y denunciaran malos tratos y torturas por parte de sus guardianes y la policía.

En este sentido, el enviado de la ONU lamentó las condiciones "extremadamente pobres" en las que viven estos menores, sin oportunidades de "educación, empleo, rehabilitación y encerrados 22 horas al día, con terribles condiciones sanitarias".

"Así no son extraños los motines, y cuando entra la policía se producen los enfrentamientos violentos y la frustración", apuntó Nowak.

Para solucionar esta situación, el profesor recomendó una reforma del sistema penal que busque la reintegración social de los delincuentes y no su encierro.

También apostó por la creación de un Ministerio de Justicia que busque una política integral y por la adopción de medidas distintas a la encarcelación para evitar el hacinamiento.

Según datos de 2007, últimos disponibles, la población carcelaria en Uruguay es de unas 8.000 personas.

Pese a tratarse de uno de los países de la región con menores índices de criminalidad, el país tiene uno de los índices más altos del mundo de población encarcelada, según datos de Naciones Unidas.