Los demócratas, divididos por la investigación sobre las torturas en interrogatorios de la CIA

Los demócratas, divididos por la investigación sobre las torturas en interrogatorios de la CIA

Los demócratas, divididos por la investigación sobre las torturas en interrogatorios de la CIA

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WASHINGTON, 24 (Reuters/EP)

El Partido Demócrata se encuentra dividido acerca de cómo afrontar la investigación de funcionarios de la Administración de George W. Bush que autorizaron supuestamente la aplicación de técnicas de interrogatorio contra detenidos por terrorismo que han sido consideradas como tortura por organizaciones defensoras de los Derechos Humanos.

Los congresistas demócratas difieren sobre la creación de una comisión especial, también llamada "comisión de la verdad", para investigar si ciertos altos cargos del Gobierno de Bush violaron la ley al conocer unos y hacer un análisis legal otros que autorizó la técnica del conocido como 'waterboarding' --ahogamiento simulado-- y otros métodos como privación del sueño o desnudez forzada.

Mientras que la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, ha pedido la creación de una comisión de investigación especial, su compañero de partido y homólogo en el Senado, Harry Reid, declinó apoyar la solicitud.

Reid considera que el Comité de Inteligencia del Senado es el que debe completar la investigación que ya está realizando y hacerlo a puerta cerrada. Los resultados podrían tardar un año. "Creo que lo que debemos hacer es esperar hasta que el comité concluya su trabajo", declaró Reid al periódico 'Las Vegas Sun'.

Mientras, la Casa Blanca aseguró respaldar la propuesta de Pelosi de crear una comisión especial. El portavoz, Robert Gibbs, subrayó que el debate que se ha generado en los últimos días, después de la desclasificación de varios memorandos en los que se prueba que el Gobierno de Bush autorizó las torturas, "bien podría ser una prueba de por qué algo como esto podría posiblemente convertirse en un tira y afloja político".

No obstante, el fiscal general, Eric Holder, manifestó que no va a permitir la "criminalización" de las diferencias en la política que se aplica hacia los interrogatorios de la CIA, pero hizo hincapié en que es su "responsabilidad" como secretario de Justicia "aplicar la ley". "Si veo algo ilícito, lo perseguiré con todo el poder de la ley", añadió.

QUIÉN LO SABÍA

Fue el propio presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien el martes pasado abrió la puerta a una posible acusación formal contra ex altos cargos de la Administración Bush. Estos comentarios echaron más leña al fuego en esta tormenta política que comenzó hace una semana con las revelaciones sobre las torturas en unos documentos internos que establecían una justificación legal para las duras técnicas de interrogatorios.

A partir de ahí, comenzaron a circular acusaciones sobre quién sabía qué y en qué momento, dado que el Gobierno de Bush informó a los presidentes de las dos Cámaras del Congreso acerca de sus esfuerzos por impedir que se repitieran ataques similares a los del 11 de septiembre.

A este respecto, Pelosi aseguró que nunca se le informó de que se estaba usando el 'waterboarding' u otras técnicas consideradas como tortura contra sospechosos de terrorismo. "No se nos dijo que se estaban utilizando ahogamientos simulados o algunos de esos duros métodos de interrogatorio. Lo que nos dijeron fue que tenían algunas (...) opiniones legales acerca de que estos métodos podían ser usados", afirmó Pelosi en rueda de prensa.

Sin embargo, el republicano de más alto rango de la Cámara de Representantes, John Boehner, declaró a los medios de comunicación que había visto una lista parcial en la que aparecían tanto demócratas como republicanos que al parecer fueron informados sobre las técnicas de interrogatorios y que en ese momento "no se presentó ninguna objeción al respecto". Boehner incluyó a Pelosi en dicha lista y añadió que ella y otros habían sido "informados en detalle".