Obama no descarta presentar cargos por interrogatorios

WASHINGTON (Reuters) - El presidente Barack Obama dejó la puerta abierta el martes para el posible procesamiento de oficiales estadounidenses que crearon el marco legal para conducir duros interrogatorios a supuestos terroristas durante el Gobierno de George W. Bush.

Obama ya dijo que su Gobierno no iba a procesar al personal de la CIA que procedió a ejecutar los interrogatorios porque considera que ellos confiaron de buena fe de las opiniones legales emitidas después de los ataques del 11 de septiembre, que justificaron métodos como ahogamientos simulados y prolongadas privaciones del sueño.

Sin embargo, durante una sesión de preguntas y respuestas con periodistas el martes, Obama no descartó presentar cargos contra aquellos que escribieron las normas justificando los métodos usados para capturar a supuestos terroristas, que grupos de derechos humanos consideran equivalentes a torturas.

"Con respecto a aquellos que formularon las decisiones legales, diría que va a ser más una decisión del fiscal general dentro de los parámetros de varias leyes y no quiero prejuzgar eso", dijo Obama después de reunirse con el rey jordano Abdulá.

"Creo que allí hay una cantidad de temas involucrados muy complicados", agregó.

La publicación la semana pasada de documentos clasificados, donde se detalló un programa de interrogatorios que incluyó ahogamientos simulados, privación del sueño y otras técnicas, desató un intenso debate en Estados Unidos sobre si debían tomarse acciones legales contra los involucrados.

Varios legisladores del Partido Demócrata de Obama están pidiendo investigaciones públicas sobre el programa y creen que el presidente no debe descartar los procesamientos bajo las leyes de antitortura.

Defensores de los derechos humanos dicen que las acusaciones son necesarias para evitar futuros abusos y responsabilizar a los culpables.

El Gobierno de Obama dijo que iba a intentar proteger a los empleados de la CIA ante "cualquier tribunal internacional o extranjero", un desafío inmediato para España, donde un juez amenazó con investigar a funcionarios del Gobierno de Bush.