Perú asila a opositores venezolanos y bolivianos y ahonda malestar regional

  • Lima, 11 may (EFE).- La reciente concesión de asilo por el gobierno de Perú a destacados opositores de Venezuela y Bolivia ha sentado mal en los gobiernos de Caracas y La Paz, y está enrareciendo las relaciones ya de por sí complicadas entre los tres países sudamericanos.

Lima, 11 may (EFE).- La reciente concesión de asilo por el gobierno de Perú a destacados opositores de Venezuela y Bolivia ha sentado mal en los gobiernos de Caracas y La Paz, y está enrareciendo las relaciones ya de por sí complicadas entre los tres países sudamericanos.

"Antes, los delincuentes se escapaban a Estados Unidos cuando George Bush estaba de presidente, ahora los delincuentes se escapan al Perú, porque el presidente peruano protege a estos delincuentes", dijo hoy Morales, y añadió: lo "que está haciendo Alan García es una abierta provocación al pueblo boliviano y al Gobierno Nacional",

Morales aludía a la concesión de asilo el pasado viernes por el gobierno peruano al ex ministro Jorge Torres Obleas, que junto al ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada y varios miembros de su segundo Gobierno están acusados por su supuesta responsabilidad en las 60 muertes causadas por la represión de una oleada de protestas en octubre de 2003.

El pasado 27 de abril, otro destacado opositor de un país de la región, en este caso el venezolano Manuel Rosales, alcalde de Maracaibo y líder del partido Un Nuevo Tiempo, recibió el visto bueno de la Cancillería peruana, que le otorgó el asilo por razones humanitarias.

Al día siguiente, la Cancillería venezolana ordenó el retorno inmediato para consultas a Caracas del embajador en Perú y anunció una "evaluación integral" de sus relaciones con Lima, decisiones que el gobierno peruano ha tratado de minimizar al asegurar que responden a los usos diplomáticos habituales.

El presidente Alan García, que es quien ha tenido la última palabra en la concesión de asilos, ha sido muy cauto y ha intentado templar los ánimos en el caso de Venezuela, mientras que en el de Bolivia aún no se ha pronunciado.

Sin embargo, el vicepresidente peruano Luis Giampietri sí salió al paso de las primeras críticas de Evo Morales en unas declaraciones hechas hoy a Radio Programas del Perú. "Es una interferencia inaceptable en la política interna de un país; nadie puede decirle a ningún país a quién debe o no debe asilar", sostuvo.

Salvo contadas excepciones, políticos y periodistas peruanos han aplaudido las decisiones de su gobierno de otorgar el asilo, aludiendo a la larga tradición peruana de acoger a opositores de distintos países latinoamericanos y asimismo a la cantidad de políticos peruanos que han solicitado refugio en otros países en tiempos de tribulaciones.

El politólogo Farid Kahhat, especialista en Relaciones Internacionales, consideró sin embargo que hay que hacer una clara distinción entre el caso del venezolano Rosales y el del boliviano Torres Obleas.

Según él, los delitos atribuidos a Rosales no estaban claros y el control político al que está sometido el aparato judicial venezolano ponía en duda que tuviera un proceso justo, por lo que puede entenderse que haya sido asilado.

Además, sostuvo que Hugo Chávez ha logrado neutralizar así a un rival, ya que su condición de asilado le impide hacer política desde suelo peruano.

En el caso del boliviano Torres Oblea, Kahhat cree que hubo un delito claro, como fue la muerte de 60 personas en 2003 por una orden ministerial, y por ello la concesión de asilo puede tensar las relaciones bilaterales porque se ha pasado a algo más grave que el mero cruce de exabruptos.

En cualquier caso, Perú parece haberse convertido en la opción preferida por los opositores a los regímenes llamados "bolivarianos", agrupados en la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) junto a Cuba, Nicaragua y Honduras, entre otros países.

Los desencuentros de Perú con Venezuela y Bolivia se reflejan también en la Comunidad Andina, de la que el gobierno venezolano se retiró en 2006, mientras que Bolivia está echando un pulso al organismo al exigir la renuncia de su secretario general, el ecuatoriano Fredy Ehlers.

En este momento en que la política continental está pendiente de estudiar los próximos movimientos de la nueva administración estadounidense, parece cada vez más claro el alejamiento entre dos concepciones de hacer política: la de Perú frente a la del ALBA.

Y es que Perú está apostando por todo lo que el ALBA combate: una política de libre comercio a ultranza, una alianza sólida con Estados Unidos y una negociación unilateral de sus tratados con los socios de cualquier parte del mundo, sin supeditarse a los bloques regionales.