El poblado chabolista de El Cañaveral, a punto de desaparecer tras 21 de miseria y pobreza

Le seguirán Santa Catalina, Las Mimbreras y El Ventorro MADRID, 1 (EUROPA PRESS) Las máquinas entraron hoy en el poblado chabolista de El Cañaveral, en el distrito de Vicálvaro, para continuar con un proceso que comenzó hace cinco meses gracias a un acuerdo entre Comunidad y Ayuntamiento de Madrid y que supondrá el desmantelamiento total de este núcleo, del que sólo quedarán seis infraviviendas, en las que no se puede actuar hasta que se consiga la debida autorización judicial. En una visita de comprobación de los trabajos que empezaron hace cinco meses, la consejera de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, Anabel Mariño, y la delegada de Urbanismo y Vivienda en el Ayuntamiento de Madrid, Pilar Martínez, dieron cuenta de los trabajos que han llevado hoy a la salida de las últimas nueve familias de este asentamiento. Los realojados, de etnia gitana, son hasta el momento 292, de los que 134 son menores de edad, sumando un total de 79 familias. Han sido trasladados a pisos en altura, en régimen de alquiler, preferentemente en la zona de influencia del núcleo chabolista atendiendo a la escolarización de los menores. En total, 53 familias han sido distribuidas entre once distritos de la capital y las otras 26 han ido a parar a diversas localidades de la región. REQUISITOS A CUMPLIR La coordinadora de educación del Instituto de Realojamiento e Integración Social (IRIS), Berta Hontoria, explicó que de las 118 familias que hasta el momento malvivían en las chabolas, 112 solicitaron las ayudas pero sólo 79 de ellas pudieron acceder a los realojos al cumplir los requisitos solicitados por las administraciones, esto es, carecer de recursos económicos, de propiedades en todo el Estado y ser mayor de 25 años con cargas familiares. Los realojos del Cañaveral por parte del IRIS comenzaron en noviembre. La consejera Mariño insistió en la necesidad de cumplir esta serie de requisitos de cara al realojo "para que los ayuntamientos implicados no hagan un efecto llamada porque hay que evitar que la región se convierta en el núcleo de realojo de personas de otras comunidades autónomas". El poblado de El Cañaveral comenzó a construirse en 1988 por el extinto Consorcio de Realojamiento de Población Marginada, formado por las tres administraciones públicas con el fin de facilitar vivienda a las familias procedentes de asentamientos ilegales. Con el tiempo, en este ámbito coincidieron dos tipos de construcciones: las viviendas de tipología especial edificadas por el Consorcio, un total de 110, de una sola planta y ocupadas en régimen de alquiler, y las chabolas que proliferaron en el entorno, incrementando el carácter de ámbito marginal. Para eliminar ambos núcleos de infraviviendas y realojar a sus residentes se han llevado a cabo dos actuaciones paralelas, que concluirán en breve plazo con la demolición de media docena de infraviviendas pendientes de actuaciones judiciales. Por una parte hay que destacar la demolición por el Ayuntamiento de las antiguas viviendas del Consorcio y el realojo de 78 familias residentes en ellas y, por otra, la demolición de las chabolas existentes y el realojo de 79 familias por el IRIS, en virtud del convenio suscrito entre la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid el pasado mes de octubre. CONVENIO ENTRE AYUNTAMIENTO Y COMUNIDAD Este convenio, definido por Mariño como "el más ambicioso" desarrollado entre el Gobierno regional y el Ayuntamiento de Madrid, incluía, además de El Cañaveral, los poblados de Las Mimbreras, Santa Catalina y El Ventorro, con una aportación de 109.780.000 euros, a cargo de ambas instituciones al 50 por ciento. En el caso concreto de El Cañaveral, el presupuesto destinado a eliminar las chabolas fue de 17,3 millones de euros, aportados por las dos administraciones, explicó la delegada de Urbanismo, Pilar Martínez. La actuación conjunta de las dos administraciones permitirá, como detallaron tanto la consejera como la delegada, la desaparición de la infravivienda en un ámbito de 26.000 metros cuadrados que se integrará en el nuevo desarrollo urbano de Los Ahijones, donde se prevé la construcción de 15.000 viviendas, la mitad de ellas protegidas. TRABAJO SOCIAL Pero, como detallaron tanto la consejera como la delegada, los trabajos de las administraciones continuarán con un acompañamiento social continuado de educadores y trabajadores del IRIS, que se mantendrá entre 3 y 5 años hasta lograr la plena integración. En este sentido, Mariño aseveró que en la década de vida del IRIS se ha completado con éxito la adaptación del 96 por ciento de las familias realojadas. Los más satisfechos con la entrada de las máquinas fueron algunos de los que hasta ahora eran residentes en El Cañaveral. Ángel, de profesión chatarrero y abuelo de cuatro nietos, dice que lleva "muchísimos años" en el poblado y que, con el traslado al piso, podrán comenzar una vida "como personas" y "sin tener a las ratas como únicos compañeros". Su piso, en Moratalaz, lo pagará con lo que la chatarra dé de si y con la ayuda de 400 euros procedente del IRIS. Tan orgulloso estaba con su nueva vivienda --"con paredes blancas y baño", que permitirá que los niños vayan "limpios" al colegio-- que no dudó en invitar a su hogar a la consejera y a la delegada, a quienes se comprometió a invitarlas "hasta a tomar un café". "No le hemos dado la casa nosotros, han sido los impuestos de los madrileños", matizó Mariño. Tras el desmantelamiento de El Cañaveral, el IRIS comenzará los realojos en el segundo de los núcleos chabolistas previstos en el convenio, Santa Catalina, con 171 familias. Una vez desmantelado se procederá a iniciar los trabajos en los núcleos chabolistas de Las Mimbreras (con 121 familias residentes) y El Ventorro (89 familias). CAÑADA REAL Y MODIFICACIÓN DEL PGOU El acto sirvió asimismo para destacar la sintonía que parece que sí existe en algunas materias entre Ayuntamiento y Comunidad ya que a la colaboración conjunto en el desmantelamiento de poblados se suma el posicionamiento en el proyecto de ley que la presidenta autonómica, Esperanza Aguirre, se comprometió a promover recientemente en la Asamblea de Madrid para acabar con los problemas y "regular" la situación de la Cañada Real Galiana. Pilar Martínez se refirió al "gran reto" que supone la Cañada Real agradeciendo en nombre de la ciudad que se llamara al Ayuntamiento de la capital para participar en la elaboración de esa ley. "Que participen los ayuntamientos afectados es una buena noticia y quiero agradecerlo públicamente", declaró. Martínez aprovechó la ocasión para pedir a Mariño que esa buena sintonía se refleje también en el nuevo instrumento del planeamiento urbano creado por el Ayuntamiento de Madrid para la erradicación del chabolismo vertical, la intervención por manzanas, lo que requiere el visto bueno de la Comunidad de Madrid en la modificación puntual del Plan General llevada a cabo.