Consecuencias políticas de la crisis: desgaste, abstención y partidos pequeños


A primera vista poco en común pueden tener países tan distantes como Portugal y Alemania, o como Noruega y Grecia, más allá de ser potencias europeas y de haber celebrado elecciones generales durante las últimas semanas. De hecho, ni los resultados son similares: en uno nace una mayoría absoluta, en otro se pierde, el tercero rompe pacto de Gobierno y el cuarto lo conserva. Tampoco la ideología de sus partidos: tres de ellos son de izquierdas y uno de derechas. ¿Entonces qué? Que los cuatro atraviesan la misma crisis económica y que en todos se ha visto una respuesta similar en las urnas.A grandes rasgos se podría resumir todo en tres aspectos. El primero y más importante es que los partidos gobernantes han sufrido el desgaste propio de una crisis económica. Quien más lo ha sufrido ha sido Nueva Democracia, el hasta ahora partido gobernante griego, de centro derecha, que ha pasado a la oposición tras conseguir sólo el 34,3% de los votos: los socialistas panhelénicos del PASOK no sólo les 'roban' el gobierno, sino que además disfrutarán de una cómoda mayoría absoluta con un 43,8% de los votos.Menos bruscos han sido los cambios en Noruega y Portugal. Los primeros conservan su gobierno de centro izquierda, una coalición formada por laboristas, socialistas y centristas que han conseguido el 48% de los votos, a muy poca distancia de la coalición de centroderecha. En el caso noruego los porcentajes son muy altos porque con las dos grandes coaliciones sólo queda una tercera fuerza en el Parlamento, la comunista, que sólo ha conseguido un diputado de los 169 en juego. En nuestro país vecino el socialista Sócrates ha perdido la mayoría absoluta al reunir sólo un 36,6% de los escaños, pero si sigue gobernando no es tanto por que haya sabido aguantar la tormenta como porque la candidata opositora, la conservadora Ferreira Leite, perdió en sólo dos semanas siete puntos porcentuales y acabó con un 29,1%.El caso alemán tiene dos lecturas posibles: por una parte supone el triunfo de Angela Merkel, que consiguió una ventaja suficiente como para gobernar con los liberales del FDP, pero por otra parte también la del desgaste de la crisis: caen del 35,2% al 33,8% a pesar de que sus ex socios de gobierno, los socialdemócratas del SPD han sido los grandes 'quemados': participar de un Ejecutivo en el que la cabeza visible era su principal rival les ha hecho caer del 34,2% al 23%.Los pequeños crecen al socaire del desinterésLa segunda consecuencia de la crisis económica es el desinterés de los electores, que se ha traducido en el hecho de que el mensaje de los partidos pequeños y radicales ha calado más. Los ultraderechistas griegos de la Alerta Protestante Ortodoxa han logrado un 5,3% de los votos, que les convierte en cuarta fuerza política. En Portugal el bloque de derecha ha escalado del 7,2% de los últimos comicios al 10,5% y el de izquierda ha pasado del 6,35% al 9,9%. En Alemania también ha sucedido con Die Linke, el grupo de izquierda, que ha pasado del 8,9% al 119% y con Los Verdes, que saltan del 8,1% al 10,7%.Por su parte, los comunistas han sufrido un retroceso en todos los países en los que ha concurrido, aunque siguen conservando representación: en Grecia el KKE se ha quedado en un 7%, en Portugal suman un 7,9% y en Noruega atesoran un simbólico diputado frente a los dos grandes bloques.El tercer factor destacable de las elecciones celebradas ha sido el aumento de la desconfianza del electorado: la abstención crece incluso en países con una tradición electoral arraigada. Así en Grecia, pese al vuelco electoral, se ha pasado del 74% de votantes de las últimas elecciones al 70% de éstas mientras que Alemania tuvó una participación del 71%, la más baja de la historia de la República Federal de Alemania, por debajo del 77,7% registrado durante los últimos comicios.También Noruega y Portugal han notado la caída en el número de votantes. Los nórdicos han bajado del 76,6% de las últimas elecciones al 75,7%, mientras que los lusos han pasado de una abstención del 35,7% a una del 37,4%.