Un barrio de Caracas revitaliza su zona colonial para romper con la violencia

  • Caracas, 3 abr (EFE).- El barrio caraqueño de Petare, el más populoso de América Latina, con un millón y medio de habitantes, y uno de los más violentos, busca romper el estigma de la delincuencia revitalizando su casco histórico, el único conjunto colonial del siglo XVII en la capital venezolana.

Un barrio de Caracas revitaliza su zona colonial para romper con la violencia

Un barrio de Caracas revitaliza su zona colonial para romper con la violencia

Un barrio de Caracas revitaliza su zona colonial para romper con la violencia

Un barrio de Caracas revitaliza su zona colonial para romper con la violencia

Caracas, 3 abr (EFE).- El barrio caraqueño de Petare, el más populoso de América Latina, con un millón y medio de habitantes, y uno de los más violentos, busca romper el estigma de la delincuencia revitalizando su casco histórico, el único conjunto colonial del siglo XVII en la capital venezolana.

En apenas 17 calles y 25 cuadras, a tan sólo unos metros de la caótica autopista Francisco de Fajardo, que atraviesa Caracas de este a oeste, más de trescientas casas del siglo XVII conforman el centro colonial del antiguo pueblo de Petare, fundado hace 388 años.

Desde la plaza Sucre, rodeada por viviendas de una planta con las fachadas recién pintadas de vivos colores, la estatua del mariscal de Ayacucho mira hacia los cerros donde se enclavan los humildes ranchos (chabolas) de ladrillo que conforman esta extensa barriada, presente cada día en las páginas de sucesos.

"Todo tiene fama de sucio, de desastre, de desordenado, de violencia e inseguridad. Solo se destaca el lado negativo de esta comunidad pero nuestra intención es que la imagen deje de ser la de los sucesos y sea la de la cultura", explicó a Efe Alex Ojeda, presidente de la Fundación Cultural Jose Ángel Lamas.

La primera meta es rescatar la autoestima del petareño y lograr recuperar la mayor cantidad de espacios para la comunidad, dice Ojeda, quien confiesa que antes de entrar en el proyecto sólo había estado tres veces en la zona a pesar de vivir al otro lado de la autopista.

Del habitual caos de Caracas y apenas subiendo una calle de la estación de metro, "te trasladas a otro ambiente y a otra época", dice Ojeda en la sede de la fundación, situada en la bulliciosa plaza Sucre, con sus calles empedradas y sus centenarios árboles.

"Dentro del monstruo de Caracas, esto es un pueblito que no responde a la realidad del barrio ni de la urbanización", añade.

Como durante la niñez de Francisco Rodríguez Rivas, propietario de una pequeña tienda fundada por su padre allá por los años veinte y ahora abarrotada de instrumentos tradicionales venezolanos, juguetes de antaño y piezas de cocina popular.

Desde el mostrador, lamenta que "lentamente" la historia de su pueblo "se cae a pedazos" ya que "antes no había robos ni asesinatos, sino hermandad y comunicación".

"Ésa es la principal barrera que hay que romper, el vecino de Petare necesita un vuelo de esperanza", apunta Ojeda.

El proyecto de restauración de la zona comenzó a principios de año y ya se han censado setenta viviendas de las 315 que componen el pueblo, y que se recuperarán con el apoyo de la empresa privada y la comunidad.

La asistente de arquitectura de la Oficina de Patrimonio, Elisa Zambrano, señala algunas de las casas que, violando la ordenanza municipal, han añadido nuevos pisos o colocado carteles.

"Tenemos que frenar estas obras de reforma y procurar que las que ya están intervenidas armonicen con el entorno", dice Zambrano.

Para "devolverle la vida" a la zona colonial, se están generando actividades en los distintos espacios que ofrecen "un gran potencial de uso", según Ojeda.

Así, la sede de la Fundación José Ángel Lanas pone a disposición de las agrupaciones populares sus salas y organizan ellos mismos talleres además de albergar algunas piezas de artistas petareños.

Frente a la estatua de Antonio José de Sucre a caballo, se yergue la iglesia Dulce Nombre de Jesús, la más antigua en pie de Caracas, y a una cuadra de distancia está "La Corotera", inaugurada hace un mes, que reproduce el interior de una casa de la época, gracias a la donación de objetos de los vecinos.

El teatro César Regifo, donde el titiritero y dramaturgo vivió y tenía montada su carpa de circo, la Casa de Cultura Germán Ubaldo Lira, la Fundación Fund-Amos que recoge exposiciones colectivas o la casa parroquial son otros de los potenciales espacios de la zona.

En un plazo de dos ó tres años, Petare se quiere ir transformando en un espacio turístico, con visitas guiadas y puntos de información, pero sin perder su sentido humano.