Aprobadas las principales candidaturas a la presidencia iraní, arranca una crucial carrera electoral

  • Teherán, 20 may (EFE).- El Consejo de Guardianes, órgano que supervisa el proceso electoral,aceptó las candidaturas de los reformistas Mir Husein Mousavi y Mehdi Karroubí, que disputarán la presidencia al actual mandatario, el conservador Mahmud Ahmadineyad, el próximo 12 de junio.

Aprobadas las principales candidaturas a la presidencia iraní, arranca una crucial carrera electoral

Aprobadas las principales candidaturas a la presidencia iraní, arranca una crucial carrera electoral

Teherán, 20 may (EFE).- El Consejo de Guardianes, órgano que supervisa el proceso electoral,aceptó las candidaturas de los reformistas Mir Husein Mousavi y Mehdi Karroubí, que disputarán la presidencia al actual mandatario, el conservador Mahmud Ahmadineyad, el próximo 12 de junio.

Los Guardianes, que eliminaron a las 42 mujeres aspirantes, también dieron su visto bueno para que el conservador moderado Mohsen Rezaeí se sume a una carrera electoral que se considera crucial para el futuro del país.

"Los cuatro pueden iniciar (el sábado) la campaña electoral, que se prolongará hasta el día antes de los comicios", afirmó a la prensa el ministro iraní de Interior, Saleh Mahsouli.

Pese a su mala gestión económica y la crisis que atraviesa el país, Ahmadineyad aspira a revalidar sus mandato, como lo han hecho hasta la fecha todos los presidentes de la era revolucionaria iraní.

Todo apunta a que su principal oponente será el ex primer ministro Mousaví, un hombre de prestigio pero que ha estado dos décadas lejos de la primera línea política.

Mousaví, que dirigió el Gobierno iraní durante la dura década que siguió al triunfo de la Revolución Islámica (1980-1989) tiene fama de buen gestor y de persona honesta.

Orgulloso de pertenecer a la vieja guardia, durante las dos pasadas décadas ha ejercido de asesor de los gobiernos de Ali Akbar Rafsanyani (1989-1997) y Mohamad Jatamí (1997-2005), a quien le une una buena relación.

Mousaví, sin embargo, se ha presentado como candidato independiente, con un programa que trata de conciliar las reformas y la apertura con el respeto estricto a los principios de la revolución.

Una estrategia híbrida con la que espera movilizar el llamado voto del silencio, una amplia mayoría que se coloca entre el reformismo extremo y el conservadurismo más retrógrado y cuyo índice de participación se perfila como una de las claves del resultado final.

Como tercero en discordia aparece el presidente del Parlamento, Mehdi Karroubí, un clérigo de 72 años con larga trayectoria política.

Karroubí ya se presentó a los comicios de 2005, en los que logró más de cinco millones de votos, pero no pudo disputar la segunda vuelta.

El clérigo, para quien la avanzada edad podría ser una rémora, denunció entonces irregularidades en el recuento de los votos, algo que insiste en que vuelve a temer.

Tanto Karroubí como Mousaví han centrado su campaña pre electoral en atacar la gestión económica del presidente, al que acusan de haber arruinado al país y de haber empañado sin necesidad su imagen exterior.

Durante los cuatro años del mandato de Ahmadineyad, el paro y la inflación se han disparado en Irán pese al espectacular aumento que tuvo el año anterior el precio del petróleo, pilar de la economía nacional.

Sin embargo, el presidente aún disfruta de un gran respaldo en las zonas rurales y entre las clases más desfavorecidas del país, gracias a sus políticas sociales de corte populista.

Solo el conservador Rezaeí, ex comandante jefe del Cuerpo de elite de los Guardianes de la Revolución y actual secretario general del influyente Consejo de Determinación podría robar algunos apoyos al presidente, aunque es más plausible que debilite igualmente el apoyo a Mousavi.

Rezaeí ya concurrió en los comicios de 2005, pero en aquella ocasión abandonó la carrera electoral dos días antes de la votación para no dividir el sufragio conservador.

También hoy se confirmó que ninguna mujer podrá optar a la presidencia de la República Islámica, ya que el Consejo de Guardianes ha rechazado las 42 candidaturas de féminas que habían sido presentadas.

Aunque diversos responsables iraníes aseguraban que no existía discriminación en este aspecto, lo cierto es que las candidaturas femeninas habían causado controversia, ya que la Constitución iraní solo utiliza el sustantivo "hombre" cuando se refiere a quienes tiene derecho a presentarse.