Comienza la campaña electoral iraní con un llamamiento al voto masivo

  • Teherán, 22 may (EFE).- La campaña electoral para las elecciones presidenciales iraníes del 12 de junio comienza hoy con un llamamiento de los ex presidentes del país a una participación masiva.

Teherán, 22 may (EFE).- La campaña electoral para las elecciones presidenciales iraníes del 12 de junio comienza hoy con un llamamiento de los ex presidentes del país a una participación masiva.

El ex mandatario reformista Mohamad Jatamí (1997-2005) y su predecesor, el pragmático Ali Akbar Rafsanayaní (1989-1997), son los encargados de iniciar la campaña en una carrera hacia las urnas marcada por la agitada situación económica y política que atraviesa el país.

La crisis que planea sobre Irán y el desconcierto que ha generado la estrategia de conciliación esgrimida por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se perfilan como los principales temas de la campaña.

El actual mandatario, el conservador Mahmud Ahmadineyad, el ex primer ministro Mir Husein Mousavi, y el ex presidente del Parlamento, Mahdi Karroubi, un experimentado clérigo de ideas aperturistas que ya ha fracasado en comicios precedentes son los principales candidatos a las elecciones del 12 de junio.

Mousavi, que cuenta con el apoyo de Jatami y es, según los expertos, el que mayores posibilidades tiene de desbancar a Ahmadineyad- disfruta de una imagen de buen gestor, labrada durante los duros años de la guerra con Irak (1980-1988), en los que dirigió el Gobierno.

Karroubi es, por su parte, un clérigo atípico, formado en los mejores seminarios religiosos pero dedicado a la política desde los días previos a la revolución, en los que acompañó al fundador de la República Islámica, ayatolá Rujolá Jomeini.

Hombre de verbo directo, no dudó en denunciar un supuesto pucherazo en las elecciones de 2005, en las que con casi cinco millones de votos no pudo superar la primera vuelta y disputar la presidencia al inesperado Ahmadineyad.

Desde que en diciembre anunciara su deseo de volver a concurrir, no ha cesado de afirmar que las posibles irregularidades en el recuento son una de sus principales preocupaciones.

Con aparentes menos opciones aparece el conservador moderado Mohsen Rezaeí, secretario general del influyente Consejo de Determinación o Discernimiento y ex comandante jefe durante 16 años del Cuerpo de elite de los Guardianes de la Revolución.

"En un país como Irán, en el que la política es una sucesión de toboganes, es muy complicado hacer predicciones. Todo apunta a que Ahmadineyad ganará, pero tampoco nadie esperaba que Jatamí ganara en 1997", advierte a Efe un conocido periodista iraní adscrito al servicio de la BBC.

El presidente parte con ventaja, ya que tiene de su lado a una gran parte del sector más duro del aparato del Estado, así como de una parte del Ejército.

Además, cuenta con el entusiasmo de los grupos de voluntarios islámicos "Basij", perfectamente organizados y con gran capacidad de movilización, y de las zonas rurales y las clases más desfavorecidas.

A su favor también está el hecho de que todos su predecesores en el cargo, desde el triunfo de la Revolución en 1979, han disfrutado de los mandatos consecutivos que otorga la Constitución.

La movilización del voto se antoja por ello la clave de unas elecciones que han superado el ámbito doméstico y se han situado en la esfera internacional.

En un país con 46 millones de electores, socialmente polarizado y con una población muy joven -se calcula que más del cuarenta por ciento de los iraníes no habían nacido cuando triunfo la revolución- el mayor porcentaje de sufragios responde al llamado "voto de silencio".

"Cuán alto sea el índice de participación será lo que determine el resultado", advirtió a los periodistas el ex presidente Jatamí, que se alzo con la victoria en 1997 gracias a una masiva asistencia a las urnas de jóvenes y mujeres.

En la misma línea se expresó su colega Rafsanayaní, para quien una masiva participación también constituiría un mensaje de solidez a la comunidad internacional.

La crisis económica y la gestión del presidente, calificada de nefasta por sus contrincantes, ha sido la baza elegida por los aspirantes para desgastarle.

Tanto Karroubí como Mousaví acusan a Ahmadineyad de no haber sabido administrar la riqueza generada por el alza de los precios del petróleo, haber arruinado el país y haber ennegrecido su imagen exterior.

Además, ambos han puesto en campaña a sus respectivas mujeres para atraer el importante voto femenino.

Como novedad, la campaña incluirá, por vez primera en años, seis debates televisados entre los candidatos, que comenzará Karroubí y Rezaeí el 3 de junio.

Un día después, será el momento de ver cara a cara a quienes parecen los dos principales aspirantes: el conservador Ahmadineyad y el independiente pro reformista Mousaví.