El líder conservador reconoce la victoria de la izquierda por mayoría absoluta

  • Reikiavik, 26 abr (EFE).-El líder del opositor Partido de la Independencia, Bjarni Benediktsson, reconoció el triunfo del bloque de izquierda de la primera ministra, Jóhanna Sigurdardóttir, en las elecciones legislativas islandesas del sábado.

La izquierda logra la mayoría absoluta con un 38 por ciento de los votos escrutados en Islandia

La izquierda logra la mayoría absoluta con un 38 por ciento de los votos escrutados en Islandia

Reikiavik, 26 abr (EFE).-El líder del opositor Partido de la Independencia, Bjarni Benediktsson, reconoció el triunfo del bloque de izquierda de la primera ministra, Jóhanna Sigurdardóttir, en las elecciones legislativas islandesas del sábado.

Bjarni Benediktsson admitió que los votantes de su partido, formación mayoritaria en todos los comicios desde la independencia de Islandia en 1944, no habían respondido a su intento de renovación después de dos décadas en el poder.

El bloque de izquierda obtuvo el 53,1 por ciento, escrutado el 56 por ciento de los votos, lo que le otorgaría una cómoda mayoría absoluta con 34 de los 63 escaños del Parlamento

La Alianza socialdemócrata logró el 32,2 por ciento, frente al 26,8 en las elecciones de 2007, y su aliado en el Gobierno, el Movimiento de Izquierda Verde, logró el 20,9 por ciento.

Los socialdemócratas obtuvieron 21 escaños, 3 más que hace dos años, mientras que los verdes ganarían 4, hasta alcanzar 13.

El conservador Partido de la Independencia, en el poder las últimas dos décadas, se quedó con el 23,4 por ciento y 15 escaños, 13,2 puntos porcentuales y diez escaños menos.

El centrista Partido del Progreso logró el 13,8 por ciento, con 9 escaños, dos más que en 2007.

El Movimiento Ciudadano, surgido hace apenas unos meses, alcanzó el 8 por ciento y 5 escaños, mientras que el Partido Liberal bajó casi 5 puntos hasta el 2,4 por ciento, y perdió los 4 diputados que tenía en la anterior legislatura.

El hundimiento de los conservadores refleja el voto de castigo de los electores contra el partido que con su política neoliberal ha llevado a la crisis que provocó el hundimiento del sector bancario el pasado octubre y situó al país al borde de la bancarrota.

Las protestas populares contra el Gobierno conservador, con los socialdemócratas de socio menor, provocaron la caída del primer ministro Geir Haarde el pasado enero.

La dimisión de Haarde permitió la formación de un Gobierno de minoría entre la Alianza y el Movimiento de Izquierda Verde, respaldado desde fuera por el Partido del Progreso, que ha dirigido el país hasta estas elecciones y que ahora podrá seguir gobernando pero en solitario.