El PT, a punto de perder Sao Paulo en una debacle electoral

El izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), golpeado por los escándalos y la reciente destitución de la presidenta Dilma Rousseff, está a punto de perder la alcaldía de Sao Paulo, su mayor derrota en las elecciones municipales de este domingo en Brasil.

Con 37% de las urnas escrutadas en la capital económica de Brasil, de 12 millones de habitantes, el candidato del socialdemócrata PSDB, Joao Doria, cosechaba 53,45% de los votos y se ubicaba muy por delante del alcalde saliente, Fernando Haddad, del PT, con 16,46% de apoyo.

Un triunfo de Doria en Sao Paulo dejaría en buena posición al PSDB, que apoyó el impeachment de Rousseff y hoy es parte de la alianza que gobierna el país con el presidente Michel Temer, del partido de centroderecha PMDB.

Este partido respaldaba la candidatura de Marta Suplicy en Sao Paulo, una exmilitante del PT que dejó las filas del partido.

Los sondeos anunciaban una segunda vuelta, con 48% para Doria, aunque con un margen de error de dos puntos porcentuales.

"Existe la duda de si Doria ganaría Sao Paulo en primera vuelta, pero si Haddad consigue llegar a la segunda vuelta el debate se nacionalizaría" dijo a la AFP Sylvio Costa, director del sitio especializado en información política Congresso em Foco. "Pero hay que esperar, porque los sondeos a pie de urna no siempre se corroboran", agregó.

Estas elecciones son consideradas una antesala de las presidenciales de 2018 y las primeras que se realizan desde el impeachment de Rousseff, destituida el 31 de agosto acusada de manipular las cuentas públicas.

Temer asumió su mandato hasta fines de 2018 y los resultados de estos comicios mostrarán cómo se redistribuirán las fuerzas de cara a las presidenciales de ese año.

El PSDB, por su parte, gobernó Brasil por última vez con Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), antecesor del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010) que inició la era de más de 13 años del PT en el poder.

En Rio de Janeiro, otro de los mayores municipios brasileños, habrá segunda vuelta el 30 de octubre entre el obispo evangélico y senador Marcelo Crivella y el candidato Marcelo Freixo, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL) formado por disidentes del PT.

Con 44% de las urnas escrutadas, Crivella tenía 27,63% de los votos, contra Freixo, que cosechó 18,47%.

El PT no presentó candidato propio a la alcaldía carioca, pero tanto Lula da Silva como Rousseff apoyaron a la candidata comunista Jandira Feghali, que quedó fuera de la carrera por el balotaje.

Los centros de votación para las elecciones cerraron a las 17H00 locales (20H00 GMT) en las principales ciudades del país, aunque otras cerrarán una o dos horas más tarde en estados como Amazonas o Acre, por tener distintos husos horarios.

El Tribunal Superior Electoral estima que los resultados prácticamente definitivos serán conocidos hacia las 23H00 GMT de este domingo.

La votación para elegir más de 5.500 alcaldes y decenas de miles de concejales de 26 estados federales, obligatoria para gran parte de los más de 144 millones de empadronados, no había registrado "ningún incidente grave" hasta media tarde, informó el Tribunal Superior Electoral (TSE).

Según el último boletín, 83 candidatos fueron detenidos, en su mayoría por realizar propaganda electoral no autorizada.

Tras una serie de asesinatos -especialmente en el estado de Rio, donde 15 aspirantes a alcalde o concejal fueron asesinados-, el Ministerio de Defensa desplegó 25.000 militares para reforzar la seguridad en 488 ciudades de 16 estados donde se registraron actos violentos.

El presidente del TSE, Gilmar Mendes, afirmó que estas elecciones son "las más violentas" de los últimos años, especialmente en Rio, "donde el crimen organizado, las milicias y los narcotraficantes participan en el escrutinio y tienen candidatos".

Uno de los más madrugadores en votar fue Temer, quien llegó minutos antes de que se abrieran las puertas de su colegio electoral en Sao Paulo, a las 08H00 locales (11H00 GMT).

Ahora fuera del gobierno en Brasilia, el PT puede ser uno de los que más terreno pierda en estos comicios.

Según analistas, una ola de desencanto con la política tradicional le pasará la cuenta a este partido, uno de los más manchados por el escándalo de corrupción en la estatal Petrobras, que ha sacudido tanto a la clase política como empresarial brasileña.

La caída de Rousseff y las acusaciones de corrupción que cercan a Lula en el caso de la petrolera empeoran el panorama de este partido, que tendrá un camino cuesta arriba para los comicios de 2018.

A esto se suma una economía en recesión desde 2015 y 12 millones de desempleados.

Una situación que no asusta a Lula -posible candidato del PT en 2018-, que votó en Sao Bernardo do Campo en el cinturón industrial de Sao Paulo entre los aplausos de sus simpatizantes y algunos abucheos.

"Creo que el PT saldrá fuerte de esta elección", afirmó el exlíder sindical.

Y avisó: "Cuanto más odio se estimula contra mí, más amor se crea (...) Esa gente va a sorprenderse porque a partir de estas elecciones voy a comenzar a caminar por Brasil".

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