India se prepara para abordar la recta final de las elecciones generales más largas del mundo

Una quinta parte de los candidatos se enfrentan a cargos criminales mientras el futuro augura una débil coalición sin mayoría

NUEVA DELHI, 9 (Reuters/EP)

Casi una quinta parte de los 5.500 candidatos de las elecciones generales en India se enfrentan a cargos criminales, una grave deficiencia que marca uno de los procesos electorales más largos del mundo, que esta semana ha cumplido su cuarta y penúltima fase, de acuerdo con los planes desarrollados por el Gobierno indio para garantizar el orden y la paz mientras más de 700 millones de personas depositan su voto.

Se espera que los resultados finales se divulguen el próximo 16 de mayo, pero las encuestas señalan que ni el Partido del Congreso de Sonia Ghandi, ni la oposición del Bharatiya Janata (BJP) cuentan con mayoría, por lo que es posible que el país acabe siendo gobernado por una coalición que se anticipa profundamente inestable.

El primer ministro indio, Manmohan Singh, perdió el apoyo de los partidos de izquierda tras la firma del acuerdo nuclear civil con Estados Unidos el año pasado. Desde entonces, su supervivencia política ha estado sujeta al respaldo de los poderosos grupos locales.

Con todo, el índice de participación se mantiene por encima del 50 por ciento, a falta de que el próximo día 13 concluya la quinta y última fase de votación, que tendrá lugar en los estados de Himachal Pradesh, Jammu y Cachemira, Punjab, Tamil Nadu, Uttar Pradesh, Bengala Occidental, Uttarakhand, Chandigarh y Puducherry.

BALAS Y PAPELETAS

La Constitución india permite que los políticos puedan presentarse a las elecciones aunque estén encausados por cargos que van desde corrupción hasta conspiración para el asesinato. Además, muchos analistas destacan que el crimen organizado es un actor con extraordinario peso en los comicios, al sobornar a líderes locales y emplear sus recursos económicos para manipular la votación.

Los candidatos controlan grandes áreas que están prácticamente desprovistas de recursos. Suelen jugar con la imagen de "Robin Hood", consiguiendo reducir ilegalmente los precios de algunos servicios, como por ejemplo las atenciones médicas.

Los expertos indican que es un reflejo histórico de la relación entre corrupción y política, que ha marcado décadas de la historia de India. "Los criminales ven en las elecciones una oportunidad de negocio para hacer dinero y cimentar su posición en la política, mientras los partidos dependen de ellos para ganar las elecciones", declaró el coordinador de la ONG pro Derechos Humanos, Himanshu Jha.

Esta situación tiene su momento más anecdótico en la conversación entre el magnate de la comunicación Rupert Murdoch con el fallecido empresario Dhirubhai Ambani. "Ah, veo que te has reunido con la gente adecuada", le dijo Ambani a Murdoch, que se había encontrado con el primer ministro y el ministro de Economía. "Pero para ir a algún sitio en India tienes que reunirte con la gente inadecuada", remató Ambani.

El actual Partido del Congreso tiene a un centenar de candidatos bajo investigación judicial por 98 candidatos encausados del BJP, de corte nacionalista hindú, según el grupo independiente National Election Watch.

¿HÉROES DEL PUEBLO?

Esta situación se extiende al Parlamento, donde una cuarta parte de los 543 diputados se enfrentan a cargos criminales, más de la mitad gravísimos, como violación o asesinato.

En uno de los estados más corruptos del país, Uttar Pradesh, el cacique regional Mujtar Ansari comparece a las elecciones desde una prisión de máxima seguridad a la espera de que se resulevan los doce casos de asesinato que penden sobre él. No se esperan condenas, máxime cuando la mismísima ministra del Estado, Kumari Mayawati, ha abogado en público por su liberación.

Casos similares son los de Harendra Malik (PC), acusado de asesinato y robo en Uttar Pradesh. Palidece frente a la situación de Om Prajash Gupta (del partido Samajwadi), que se enfenta a 70 cargos criminales, entre ellos el de secuestro.

No obstante, algunos de estos presuntos criminales son adorados como héroes del pueblo. Por ejemplo, Munnna Shukla, quien se enfrenta a una condena por asesinato, aunque el pueblo le señala como un moderno ladrón de ricos. Pero caso más conocido es el de la Reina de los Bandidos, Phoolan Devi, cuya banda asesinó a 22 personas de una casta superior para vengar una violación, y que terminó entrando en el Parlamento en 1996.