La cómoda victoria del Partido del Congreso facilita un Gobierno estable

  • Nueva Delhi, 16 may (EFE).- Los resultados de las elecciones indias, que acercan a la mayoría absoluta al bloque encabezado por el Partido del Congreso, de Sonia Gandhi, facilitarán la formación de un Gobierno más estable en un momento crítico para la India.

Nueva Delhi, 16 may (EFE).- Los resultados de las elecciones indias, que acercan a la mayoría absoluta al bloque encabezado por el Partido del Congreso, de Sonia Gandhi, facilitarán la formación de un Gobierno más estable en un momento crítico para la India.

Contra todo pronóstico, el Partido del Congreso de la dinastía Nehru-Gandhi obtuvo hoy una victoria holgada, con ventaja en 205 circunscripciones frente a las 117 del hinduista Bharatiya Janata Party (BJP), según la Comisión Electoral.

Los datos definitivos confirman la tendencia del voto, con 97 escaños confirmados para el Congreso y 59 para el partido opositor de un total de 238 ya asignados en el escrutinio.

Junto a sus socios de la Alianza Progresista Unida (UPA), el histórico partido indio puede superar los 260 escaños, lo que se aproxima a la mayoría absoluta (272) y ofrece al candidato a primer ministro, Manmohan Singh, la posibilidad de formar un Gobierno más fuerte y estable.

Singh, artífice de la liberalización de la economía india en la década de 1990, logró completar sus cinco años de mandato al frente de un Gobierno minoritario pero lo hizo demorando políticas que le habrían enajenado el apoyo de los comunistas.

El bloque de izquierda le retiró finalmente el apoyo a mediados de 2008, cuando Singh se mantuvo firme en un pacto nuclear alcanzado con EEUU que, según insistió, es vital para que la India disponga de la energía imprescindible para mantener su crecimiento económico.

El pobre resultado cosechado ahora por los comunistas, así como por otros grupos regionales importantes que, según todas las proyecciones, iban a ser imprescindibles para la formación del Gobierno, permitirá a Singh elegir mejor a sus socios para el nuevo mandato.

"El pueblo de la India ha hablado y lo ha hecho con gran claridad", fueron las primeras palabras hoy de Singh, cuando compareció ante la prensa junto a Sonia Gandhi a las puertas de la residencia de ésta en Delhi.

Singh prometió formar un Gobierno "fuerte y estable" en estos momentos en que el mundo, dijo, atraviesa por "serias dificultades" e invitó a los partidos "seculares" indios a ayudar en la formación del Ejecutivo.

Lo cierto es que, aunque hasta ayer, viernes, el Partido del Congreso mantenía que en política "nadie es intocable" y que negociaría con cualquier partido secular, hoy ya dejaron caer que intentarán alcanzar la mayoría absoluta con independientes y grupos regionales minoritarios.

"Es posible que el Congreso se quede corto, pero hay cuatro o cinco independientes que podrían apoyar al Gobierno", dijo a la agencia PTI un líder del partido ganador.

"Aparte de ellos, hay partidos como el UDF, el RLD y el JD(S) a los que nos podemos acercar para que se sumen a la UPA", abundó, aludiendo a formaciones minoritarias de estados como Kerala (sur), Uttar o Karnataka (suroeste).

En su aparición ante la prensa, Sonia Gandhi agradeció la "confianza depositada de nuevo" en su formación por el electorado.

"El pueblo de la India siempre hace la elección apropiada", declaró Gandhi, quien mantuvo que la UPA ha "trabajado muy duro" para cumplir sus promesas en los últimos cinco años al frente del Gobierno y el pueblo ha sabido "apreciarlo".

El Ejecutivo de Singh efectivamente apuntaló en los primeros cuatro años el "milagro" económico indio (8,5 por ciento de crecimiento medio), pero en el último se ha visto afectado por la crisis económica y el auge del terrorismo.

Las previsiones de crecimiento para este año ya apenas llegan al 6 por ciento, en un país que aún tiene ante sí el reto de acabar con la extrema pobreza en la que malvive un cuarto de su población.

A la recesión económica que amaga, hay que sumar la vulnerabilidad india ante el terrorismo que quedó demostrada con el asalto a Bombay de noviembre pasado, en el que murieron 166 personas en tres días de terror.

Aquel ataque ha complicado las relaciones de la India con su eterna enemiga, Pakistán, con la que mantenía desde 2004 un precario proceso de paz ahora roto.